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EL ESTADO DE BIENESTAR YA NO ES EL MISMO

Al comenzar este año de 1994 es estimulante dar un vistazo a la evolución en el nivel de vida del trabajador durante el siglo XX; el cual resulta apasionante para quienes tuvimos la oportunidad, por muchos años, de acumular una experiencia empresarial, asociativa y gremial y que ahora destinamos nuestras energías en la lucha por lograr una mejor calidad de vida para quienes habitan este país. Este interés por una calidad de vida, o sea un bienestar espiritual y físico en un ambiente natural sin contaminación, que refleje el logro individual sostenible por el esfuerzo de quienes habitan el país y el mundo, debe ser el objetivo final, tanto del empresario, del administrador, del político, de la fuerza laboral y su dirección, como del cuerpo académico y científico.

A todos ellos los invito a reflexionar con el objeto de aprender de los errores y éxitos de este siglo, a través de algo tan perdido y desusado como es la tertulia, buscando los caminos aptos para desarrollar la Colombia del siglo XXI, partiendo de la calidad de vida de su población sin distingos y del trípode que estructura la empresa: empresario-inversionista, administrador y fuerza laboral, con el apoyo de la universidad, respetando la libre iniciativa, en permanente coloquio con el Gobierno y el Congreso.

A principios de siglo se desarrolló una teoría, según la cual toda la vida y bienestar de una persona, era responsabilidad del Estado, el cual tendría como fuente de ingreso la explotación de recursos naturales y bienes de capital. Esto, como reacción a un capitalismo a ultranza que se dibujaba como una nueva forma de esclavitud para la humanidad, naciendo el comunismo con su lucha de clases.

Por otro lado y a lo largo de todos estos años, se fue creando una cultura legislativa, de gobierno, empresarial y universitaria, en la cual el bienestar lo daban el Estado y la empresa, en muchos casos estimulándose una lucha de clases a través de la negociación colectiva y antagónica donde el poder de unos, quienes se dicen defender a otros débiles, obliga a que otros den más de lo que pueden dar sin que se tenga en cuenta la calidad de vida de las personas no involucradas en la negociación, como son clientes y consumidores. Debe existir otra manera de lograr esta relación en una forma más productiva, que beneficie al consumidor.

Creo firmemente en la justicia social, en la solidaridad con quienes son menos favorecidos, en la caridad y en su papel fundamental para el bienestar y progreso de los desprotegidos, y en que es el esfuerzo de cada uno el que le forja su futuro, siendo los bienes fundamentales de una nación la capacidad, desempeño, educación y capacitación de sus ciudadanos.

Después de la aclaración, regresemos al punto de esta diferencia entre el comunismo y cualquier otra tendencia o término que más le guste en la pluralidad, cuando ambos actuaban debilitando la responsabilidad del hombre por su futuro y el de su familia, creándose un bienestar ficticio lleno de expectativas de seguridad, bien sea por la cultura legal imperante, el empleo estable o el derecho adquirido, sin que se mirara de dónde venía la plata ni qué calidad de vida real tenía la población.

Quitan iniciativa En otras palabras, se fue castrando la iniciativa individual y se acusó al rebusque e informalidad como algo denigrante, sin ver que lo que ocurría era el aprovechamiento de las oportunidades existentes por una persona con los recursos disponibles, ya que la cultura jurídica, las definiciones y la tramitología no le permitían ser un empresario con futuro y desarrollo, sino que lo aislaban en la discriminación jurídica y la lucha de clases.

Al caer el Muro de Berlín empezaron a aparecer muchos ruidos alrededor del mundo, sobre los que debemos reflexionar y entre los que podemos enunciar: Cuando los importantes son el trabajador y el capital y no el cliente o el habitante del país, la empresa pasa a vivir dificultades. Unos casos internos lo demuestran: los Ferrocarriles, Alcalis, Edis, Puertos de Colombia, para citar sólo algunos.

La reestructuración de la seguridad social.

En Europa, Japón y Estados Unidos y en casi todos los países del Tercer Mundo, la calidad de vida pasó de un bienestar a un malestar .

Las luchas intestinas o étnicas dentro de los países o entre ellos.

Sin embargo, en los Estados Unidos entre 1987 y 1992, los pequeños y medianos empresarios generaron 5.8 millones de nuevos trabajos, y además crearon 2.4 veces más innovación que los grandes, mientras que éstos, cancelaron 2.3 millones de personas.

Y aquí en Colombia, cuántos empresarios, con base en trabajo tesonero, toma de riesgo y perseverancia, con una visión de servir a sus clientes aprovechando las oportunidades con los recursos que tenían y un gran espíritu emprendedor pasaron de la mula al avión labrándose su futuro?.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Otros
Fecha de publicación
16 de enero de 1994
Autor
ENRIQUE LUQUE CARULLA

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