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SIDA, IMPARABLE EN CÚCUTA

Los 57 nuevos casos de personas infectadas con VIH que se registraron en Cúcuta en el primer trimestre del año no solo elevaron el número de casos detectados en la ciudad a 1.482 sino que, en medio de la emergencia sanitaria declarada por esta situación, han llevado a las autoridades a culpar a los mismos pacientes de multiplicar la enfermedad.

Los 57 nuevos casos de personas infectadas con VIH que se registraron en Cúcuta en el primer trimestre del año no solo elevaron el número de casos detectados en la ciudad a 1.482 sino que, en medio de la emergencia sanitaria declarada por esta situación, han llevado a las autoridades a culpar a los mismos pacientes de multiplicar la enfermedad.

"De las 400 personas que deben venir mensualmente al tratamiento para no propagar más el virus, solo están viniendo unas 200. Si sigue esa tendencia, vamos a tener a muchas personas infectadas en poco tiempo -denunció la coordinadora de la Unidad de Epidemiología del Hospital Erasmo Meoz, Yeni Peña-. La gente no asume la responsabilidad que tiene cuando está enferma y eso es un peligro".

Miguel Tonino, asesor de salud del municipio, va más allá y calcula que en Cúcuta y su área metropolitana el número de contagiados podría alcanzar la cifra de 15.000 personas en el corto plazo. "Cada infectado tiene la capacidad de transmitirle la enfermedad a otras 10 personas y en esta zona de frontera los riesgos son cada vez más altos porque hay un permanente flujo de viajeros de todas partes del país", señaló el especialista.

Pero la protesta del Erasmo Meoz no es la única. La Fundación de Apoyo a Niños con VIH-Sida (Fundanivih) acusó a los padres de familia de no llevar a sus hijos a los tratamientos. "Hay una despreocupación absoluta frente al tema", dijo el representante legal de la organización, Nicolás Salazar, quien señaló que desde hace dos años atienden a 20 niños que portan el virus.

Cifras alarmentes.

En menos de una década, Cúcuta pasó de tener 20 pacientes registrados con la enfermedad en las estadísticas de salud pública de 1990, a contabilizar, en los últimos cinco años, cerca de 150 personas contagiadas con la enfermedad anualmente. La mayoría de los infectados son hombres entre los 30 y los 40 años de edad, cuya atención cuesta, individualmente, alrededor de 4 millones de pesos mensuales.

Peña también señaló que los 4.000 millones de pesos que entrega al año el Instituto Departamental de Salud para la lucha contra enfermedades de alto impacto no alcanzan porque sus gastos ascienden a 20.000 millones de pesos.

De otra parte, según Peña, "aunque no representan ni el uno por ciento de los infectados, otra cosa que nos preocupa es lo que está pasando con los desplazados. Por ejemplo, hemos empezado a recibir casos de campesinos de La Gabarra desplazados por la violencia que llegaron con el virus pues cuando hubo bonanza de coca en esa zona había muchos burdeles".

Frente a esto, las esperanzas están puestas en el anuncio del ministro de la Protección Social, Diego Palacio, quien prometió 24.000 millones de pesos, aportados por el Fondo Mundial de Lucha contra el Sida, para brindar atención y prevenir la enfermedad entre 600 mil personas altamente vulnerables de comunidades afectadas por el desplazamiento.

Según esta cartera, en Colombia hay registrados formalmente cerca de 41.000 portadores del virus. Sin embargo, se estima que esa cifra puede ascender a 170.000 si se toma en cuenta que por cada cuatro personas portadoras de la enfermedad, solo una se registra ante las autoridades sanitarias.

La Resignación.

Luis Gómez*, de 34 años y a quien se le diagnosticó la enfermedad hace ocho, señaló que muchos de los contagiados no asisten a los controles porque se "resignan" a morirse en vez de "poner el pecho" y asumir las consecuencias de la enfermedad. "Algunos no aguantan los medicamentos porque deben tomar hasta 20 pastillas diarias. Por eso es que muchos dejan el tratamiento después de dos o tres meses", dijo Gómez, quien desde hace tres años asiste a los controles. "Otros no van por puro desconocimiento y porque no saben que con el tratamiento pueden vivir más años".

Gómez denunció, además, que los enfermos deben interponer acciones de tutela ante las EPS para que les entreguen las drogas que necesitan porque el plan de las entidades de salud no cobija esos medicamentos. "Eso tarda mucho y se convierte en un obstáculo adicional". El otro problema, según él, es que los infectados con el virus están siendo tratados por un médico general, por lo que le pidió al Seguro Social que contrate a un especialista para este tipo de pacientes.

*Nombre cambiado a petición de la fuente

Publicación
eltiempo.com
Sección
Otros
Fecha de publicación
29 de abril de 2004
Autor
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