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EL RETORNO DE LAS MÁQUINAS SINGER

A finales de la década del 60 la primera versión de la telenovela mexicana Simplemente María disparó la venta de las máquinas de coser, porque muchas televidentes querían emular el éxito de la protagonista.

En esa historia en blanco y negro una humilde empleada doméstica se convertía en una afamada diseñadora a punta de amor por la costura y del traqueteo incesante de su máquina de coser.

Casi cuarenta años más tarde, el boom de las máquinas de coser parece repetirse, pero no por cuenta de las ilusiones de una criada soñadora, sino del Atpdea, el acuerdo de preferencias arancelarias que brinda Estados Unidos a Colombia, Ecuador y Perú en varios productos de exportación, entre ellos las confecciones.

Luego de una vertiginosa caída en las ventas en la última década, los vendedores de máquinas de coser están haciendo su agosto. El mejor reflejo es que estos aparatos, tan imprescindibles en los hogares colombianos de antaño como los microondas de hoy, están vendiéndose por primera vez en almacenes Exito, que nunca los habían comercializado, a pesar de que en su origen la famosa cadena de Medellín fue básicamente una tienda de telas para confección.

Por ahora se ofrecen cuatro referencias de máquinas de coser Singer con sus respectivas mesas. Inclusive, esa firma, que para muchos colombianos es un recuerdo imborrable de la niñez, les está regalando a sus compradores un curso para aprender a manejar la máquina.

Nos ha ido muy bien -dice Orlando Martínez, comercializador de Singer a través de la distribuidora Corbeta-. En el Exito de Envigado hemos vendido 49 máquinas y otras 9 en el almacén de Bello .

Hace 20 años vendíamos mucho porque teníamos el sistema puerta a puerta. En una mañana vendíamos 10 máquinas a las amas de casa, pues por tradición en cada casa había una para arreglos familiares .

Nuevas estrategias Al mercadeo personalizado de la marca Singer, que lleva en Colombia 150 años, lo sustituyeron las visitas a los comercializadores directos y los volantes.

La mayoría de nuestros compradores son talleres caseros. Casi todos cosen a terceros y se nota que la bonanza ha tocado la puerta de varios de ellos , dice Miriam Arango, vendedora del almacén Servijeter y Coser.

La fiebre de comprar máquina llega hasta Donmatías, localidad confeccionista del norte de Antioquia, y al oriente del departamento, que se está consolidando como importante zona tejedora por la construcción de nuevos talleres como el del Grupo Crystal, responsable de marcas como Gef y Punto Blanco.

Consuelo Montoya, vendedora de la marca alemana Pfaff, asegura que -ya sea por mantenimiento o ampliación de un taller- los confeccionistas están invirtiendo ahora para asegurarse una tajada del negocio del Atpdea.

Martínez anota que los buenos negocios siguen tejiéndose y que ya hay en camino otras 120 máquinas de coser industriales para diferentes empresas de Medellín.

La historia de Nidya Mejía, confeccionista desde hace 19 años, es el mejor reflejo de la evolución de la costura en Colombia, de actividad netamente doméstica a sector industrial de primera línea. Y paralelo a eso, cómo han cambiado las máquinas de coser.

Ella comenzó en los 80 con una máquina familiar Singer conocida comercialmente como La cachaquita . En esa época hacía chalecos salvavidas para una compañía que más tarde le prestó parte de los 80 mil pesos que costaba una máquina plana, mucho más rápida.

Con esta última comenzó a hacer sudaderas y a incrementar su producción. Hoy tiene 20 máquinas industriales, cuatro de ellas prestadas, y cuatro operarias que trabajan en un pequeño apartamento acondicionado como taller.

De coser 120 prendas semanales hace dos años, hoy está sacando 500 unidades. Y de ser casi una modista de barrio pasó a coser para marcas mundiales como Girbaud y Diesel.

FOTO Talleres de confección surgen casi todos los días en varias ciudades del país. Los hay hasta en pequeños apartamentos de barrio residencial.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Otros
Fecha de publicación
31 de octubre de 2004
Autor
MARGARITA ZULUAGA E. Corresponsal de EL TIEMPO

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