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LA OTRA GUERRA DEL ORIENTE ANTIOQUEÑO

La prudencia o el miedo, si se prefiere, impone entre las gentes de La Unión, municipio del oriente antioqueño, la necesidad de mantener la lengua amarrada al cerebro. En esta población de 15 mil habitantes, conocida por su espíritu pacífico, religioso y trabajador, y por sus verdes y fértiles pastos, que muchos comparan con el paisaje de Suiza, desde hace unos ocho meses se ha ido perdiendo todo por el violento accionar de la guerrilla y la misteriosa aparición de un grupo paramilitar.

En La Unión la presencia de la guerrilla no es nueva. Allí operan desde hace muchos años el noveno frente de las Farc, conocido como Atanasio Girardot ; el Alirio Buitrago del Eln y el grupo Elkin González Vásquez , disidente Epl, que en cuatro ocasiones se han tomado la población.

Sin embargo, lo que sí resulta nuevo es la existencia de una organización paramilitar. Oficialmente no hay nada, pero a nivel de comentarios y rumores hay mucho. Frases como muerte a paramilitares , escritas en algunos muros; el asesinato de por lo menos once personas, entre ellas el alcalde, un concejal y comerciantes, así como el desplazamiento de 25 familias a otras zonas, señalan que algo anormal ocurre.

Nadie quiere hablar. Saben que es necesario fijarse bien con quién se habla y de qué. Le cuento, pero no vaya a decir quién se lo dijo , advierten. La historia es que los comerciantes del municipio se unieron para combatir a los grupos guerrilleros que los extorsionan y secuestran y formaron un grupo de autodefensa. Pero, por infiltraciones y delaciones la organización se les salió de las manos y la guerrilla tomó represalias. En los últimos ocho meses han sido asesinados el alcalde John Jairo Botero López, el concejal liberal Rubén Darío Mesa, y los finqueros y comerciantes Franck López, Samuel Gómez y Fabio Echeverri.

Se sabe de 25 familias, entre pudientes y pobres, que han tenido que salir de las veredas hacia otros municipios por amenazas y de otras personas sacadas de sus casas y luego torturadas y asesinadas, por su presunta colaboración con un bando u otro.

El actual alcalde, José Javier Escobar Castaño, dice que hubo una racha inexplicable de asesinatos, torturas y emigración, pero no sabemos exactamente de qué se trata. Aunque en el pueblo mucha gente piensa que es un enfrentamiento entre guerrilleros y paramilitares .

El miedo también está presente en las localidades de San Luis y Cocorná, en el sector que se conoce como el oriente lejano del departamento. A principios de abril atentados de la guerrilla, secuestros, emboscadas y desapariciones obligaron a irse a los habitantes de un tramo de la Autopista Medellín- Bogotá.

El repaso de los hechos violentos ocurridos este año muestra lo que está ocurriendo.

El 9 de marzo el Alirio Buitrago del Eln emboscó en Cocorná a una patrulla y mató a un capitán y cinco soldados del Ejército. En San Luis, el 10 de abril, fue secuestrado y presumiblemente asesinado el mayor del Ejército Luis Demetrio Yepes Anaya, acción reivindicada por el frente Elkin González .

EL 27 de abril, en la misma vía Medellín-Bogotá el Eln incendió catorce carros nuevos y dos tractomulas y mató a cuatro motociclistas.

Nosotros -dice un campesino- no estamos comprometidos con ninguna acción de la guerrilla como dijo un militar, lo que nosotros tenemos es miedo. No informamos nada a nadie, atendemos a todo el que pasa por nuestras casas. Nosotros no sabemos quién es el que llega. Porque si contamos a los militares, nos matan los guerrilleros y si se lo contamos a la guerrilla, es el Ejército .

A la orilla de la Autopista se pueden observar unas treinta casas, pero una cuadra adentro hay muchas más. En una vereda conocida como La Alaska, cerca al río Cocorná, se habla de un señor de 72 años, con dos hijos. Varios hombres llegaron hasta su casa y lo mataron.

También se habla de 22 desaparecidos entre quienes mencionan a Alicia García, secuestrada en la vereda La Veta, en Cocorná; Albeiro Ramírez y Evaristo Castaño, de la vereda San Lorenzo. De allí diez familias huyeron.

Para monseñor Flavio Calle, obispo de la Diócesis Sonsón-Rionegro y tal vez la única autoridad que ha denunciado estos hechos, la subversión marcha paralela al fenómeno del paramilitarismo y reconoce que esto ha ocasionado un desplazamiento de familias campesinas de los municipios de La Unión, Argelia, Nariño, Cocorná y San Luis.

En la Diócesis -dice monseñor- no llevamos estadísticas de cuántos matan o cuántos se han tenido que ir. Pero asistimos a los sepelios y muchas gentes acuden a nosotros angustiadas, para pedirnos un consejo y mostrarnos las boletas amenazantes que dejan en la noche bajo las puertas de sus casas .

Para el Comandante de la Policía Antioquia, coronel Alberto Rodríguez Camargo, la presencia de grupos de paramilitares en La Unión y el resto del oriente solo son rumores. En la Policía no se han recibido denuncias concretas. Pero estamos investigando y redoblando nuestra presencia en la región .

Para detener la violencia La Diócesis Sonsón-Rionegro programó una serie de encuentros con representantes del oriente antioqueño para comprometerlos en un proyecto de paz. Ya se realizó el primero con el sector empresarial, los demás serán con el sector de la educación, con alcaldes y concejales, con los de economía solidaria, organismos no gubernamentales y la comunidad en general. El trabajo, por ser pastoral, está dirigido a las conciencias, a convencer a las gentes de los efectos desastrozos de la violencia e invitar a todos a cooperar en la tarea de la paz. Está presupuestado para arrancar a mitad de este año, con un costo cercano a los 700 millones de pesos. Consta de tres grandes campos. El primero es el de la concientización hacia la paz. Para ello emplearán el mensaje por medio de cartillas y publicaciones con contenidos que formen en valores y generen actitudes y comportamientos favorecedores de la convivencia pacífica. El segundo tiene que ver con la formación de líderes, donde el oriente ha sido destacado. Serán personas que fomenten la solidaridad y el compromiso con la comunidad. Y, en tercer lugar, una serie de proyectos encaminados al fortalecimiento de las relaciones familiares. Junto a esto estará la presencia de las Fuerzas Armadas con el nuevo Batallón de Policía Militar y el reforzamiento del número de agentes de policía y adquisición de nuevos equipos, como vehículos y radios. El Batallón Pedro Nel Ospina trasladará su sede a una zona intermedia entre Guarne y Rionegro y se construirá un centro para el menor infractor.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Otros
Fecha de publicación
7 de junio de 1994
Autor
Jorge Iván García

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