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CUÁNTOS MATRIMONIOS HAY

Se oye hablar, con frecuencia, de unión libre, de matrimonio civil, católico, judío, protestante y quién sabe de cuántos más. No es, pues, raro que la gente pregunte: Cuántos matrimonios hay? De qué se trata, cuando se habla de uno u otro matrimonio? Hagamos algo de claridad, con su atención y la gracia de Dios.

Matrimonio, que sepamos, no existe más que uno, a saber, la unión del hombre y la mujer que resuelven vivir juntos, compartir la vida, trabajar, luchar, y prolongarse en los hijos y en el amor. Este es el único punto de partida del matrimonio, de ayer y de hoy, en Colombia, en Rusia y el Japón. Esta unión conyugal se ajusta luego a un plan de vida y de amor que va desde la unión libre, en la que no entran el Estado ni la Religión, pasando luego por el matrimonio civil, o unión protegida por el Estado, hasta darle la dimensión espiritual, viviendo dicha unión, no solo de acuerdo con las leyes del Estado, sino de acuerdo con la fe de los esposos.

En concreto: existe un solo matrimonio, la unión conyugal de un hombre y una mujer, comunidad de vida y de amor que los esposos viven según la dimensión y profundidad de que son capaces, de acuerdo con su cultura, creencia y madurez.

Ampliemos un poco esta orientación.

La unión libre, como su nombre lo indica, está diciendo que la pareja entiende el matrimonio como un asunto privado, que va a manejar, en la medida de lo posible, a su antojo, sin intervención del Estado ni la Religión. Se hace y se deshace al libre capricho y elección de los dos. Se quedan en el punto de partida. La justifican, en parte, por un cierto temor a las decisiones irrevocables, o bien, por temor al fracaso, a la intromisión así la llaman de la Iglesia o del Estado en la intimidad de su amor.

A este tipo de matrimonio, llamado unión libre, hay que agregar el matrimonio por amaño y otros por el estilo, que no pasan de un mutuo acuerdo, por razones personales y culturales, pero que la nueva Constitución colombiana no ha querido dejar por fuera de la ley, para bien de la esposa y de los hijos nacidos o por nacer.

Y vengamos al matrimonio civil. Es tan importante la unión matrimonial, desborda tanto los intereses de la sola pareja, para incidir en el bien o el mal de la prole y de la sociedad, que prácticamente en todos los países y culturas, antes y después de Cristo, el matrimonio ha sido asumido por el Estado, para darle carácter de institución jurídica, protegida por la ley. La Iglesia católica, desde un comienzo, ha reconocido el deber y el derecho de todo Estado a ejercer autonomía sobre la dimensión terrena de la unión conyugal. Solo que le recuerda al Estado que debe legislar para bien de la familia, en defensa de la estabilidad, la fidelidad y la responsable fecundidad de los esposos.

Matrimonio religioso. El matrimonio, del que venimos hablando, la unión conyugal del hombre y la mujer, para quienes profesan una fe religiosa, en concreto la fe cristiana, debe vivirse en profundidad, a la luz de la fe en la muerte y la resurrección de Jesús.

Cuando Jesús, preguntado por algunos fariseos, si era lícito disolver el matrimonio por cualquier razón, respondió, revelando a los novios de todos los tiempos, el misterio invisible de Dios sobre la sexualidad y el amor conyugal: No han leído ustedes en la Biblia que Dios es creador de la sexualidad, es decir, del ser humano como varón y mujer? Y que por eso les dice a los novios que se desprendan de su respectivo hogar para establecer uno nuevo, indisoluble, fecundo y fiel, simbolizado en el acto de amor que les es propio. Ya son uno en la armonía y el amor. Por eso, porque esta unión está proyectada y hecha por Dios, el hombre no separe lo que Dios unió .

Resumiendo. Se trata de un solo matrimonio con tres, al menos, posibilidades o planes de realización: el amor libre, el matrimonio civil y el matrimonio religioso. Quienes ven más allá del velo de la carne, quienes ven con los ojos de Dios, están invitados por Jesús a vivir su unión conyugal, no solo en su dimensión terrena, de la cual se ocupa el Estado con el matrimonio civil, sino sobre todo, de acuerdo con la fe en Jesús, si se quiere dar a dicha unión las dimensiones del amor de Dios: amor indisoluble, fecundo, estable y fiel. El hombre no separe lo que Dios unió!

Publicación
eltiempo.com
Sección
Otros
Fecha de publicación
21 de junio de 1992
Autor
ALFONSO LLANO ESCOBAR

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