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TV 92: SE OYEN LAS PROPUESTAS

A pesar de las demandas presentadas ante el Consejo de Estado, y de los cambios que se presentarán por orden de la nueva Constitución, todo indica que la programación de televisión cambiará el primero de enero de 1992. Sin embargo, es prematuro saber cómo se llamarán los programas y en qué horarios se presentarán porque las programadoras apenas empiezan a despejar las dudas acerca de cómo funcionará el esquema de las cadenas enfrentadas. Los dos grupos que ya fueron denominados en el medio como Telenorte y Telesur iniciaron, por separado, reuniones con sus doce integrantes para escuchar propuestas y ponerse de acuerdo.

Ambos coinciden en que lo que se vea cada día debe estructurarse como un solo paquete. Se trata, entonces, de definir si es más conveniente, para jugar con la ley del arrastre, colocar el musical o el concurso antes o después de la telenovela. También se escuchan ideas sobre comercialización y promoción.

La mayoría de las programadoras ha sido reacia a hablar con la prensa, pero hay cosas seguras como que más de la mitad de la programación será de carácter recreativo variedades . Es decir, se enfrentarán concursos con deportivos, musicales, largometrajes, series y magazines.

Otro hecho es que habrá por lo menos un diez por ciento más de programas nacionales. El pliego determinó que el 60 por ciento de la programación deberá ser producida aquí, mientras que ahora se dividen por igual los espacios nativos y extranjeros. Productoras en juego La mayor duda es, tal vez, cómo harán las programadoras que hasta hoy son pequeñas para producir el doble y hasta el triple de horas semanales, sin defraudar al televidente. En la licitación vigente, el mínimo de horas semanales adjudicado fue de cuatro y el máximo de 13.5. En la que empieza a regir en enero próximo, el mínimo es ocho y el máximo 16. Se exceptúan, los noticieros porque no pudieron licitar espacios distintos.

Este crecimiento en el número de horas es visto como favorable para la profesionalización del sector. Si se une con la permanencia de por lo menos seis años, se pueden hacer inversiones importantes en estudios y equipos.

Sin embargo, es un arma de doble filo: se calcula que una programadora con ocho horas debe pagar en los primeros dos meses del año entrante unos 130 000.000 de pesos por arriendo de los espacios a Inravisión. Así, no es difícil pensar que algunas podrían salir del negocio por incumplimiento conlos pagos. Además, a partir del primero de enero, el plazo para cancelar los arriendos se reducirá en treinta días.

Para aumentar la capacidad de producción, las programadoras tienen varias posibilidades. Algunos creen que se abrirá la puerta grande a las productoras de televisión, que venderán servicios específicos o programas completos a las concesionarias. De hecho, esta modalidad ya se practica con relativo éxito y frecuencia y empresas tan grandes como RCN que pueden producir para terceros muchas horas de televisión le compran un programa a Bernardo Romero.

Samuel Duque, presidente de RCN, cree que la suerte de estas productoras dependerá de la calidad de sus servicios. Dice que si igual que Romero son garantía de seriedad y calidad, todas las empresas pueden comprarles una o varias horas. Además, no descarta el que las programadoras grandes produzcan para otras pequeñas pues tienen los equipos y la experiencia.

Pero no todas las productoras venden el paquete completo. Hay otro tipo de negocio que tal vez es más corriente y que podría ser el de mayor futuro: la productora pone los estudios, los equipos y los técnicos para manejarlos y la programadora dueña del espacio contrata director, actores, libretista, etc. Es decir, tiene el control absoluto. Esto es lo que hacen, por ejemplo, Lumen 2.000, Provideo y JJB Publicidad con Tevecine.

Además, se piensa que algunas de las programadoras descabezadas podrían aprovechar su infraestructura en producir para terceros.

Otra posibilidad que toma fuerza es la de alquilar con el Instituto Nacional de Radio y Televisión (Inravisión) los servicios, pues resultan más económicos y, según algunos usuarios, se están volviendo competitivos. A finales de este año, el Instituto inaugurará sus dos nuevos estudios de grabación dotados con modernos equipos.

Sobre el uso obligatorio de esta infraestructura hay una duda: el Acuerdo 09 del Instituto todavía vigente aunque obsoleto obliga a que las programadoras produzcan el 20 por ciento de su programación nacional en los estudios del Estado. Sin embargo, en el pliego de la licitación que se adjudicó no se incluyó esta exigencia.

En el sector también hay personas pesimistas sobre futuro de las productoras. Creen que cada quien producirá su material, pues si aspira a que le prorroguen el contrato deberá demostrar que puede asumir el compromiso. La vida sigue El Consejo Nacional de Televisión (CNTV) e Inravisión siguen trabajando en sus proyectos, pese a que sus días están contados. El primero desaparecerá y en su lugar actuará una junta directiva, mientras que el segundo se convertirá en un ente autónomo con una estructura diferente a la actual.

La incertidumbre para ellos es hasta cuándo seguirán actuando. La reorganización deberá ser producto de una ley y el Congreso apenas se reunirá en diciembre. Lo que si se comenta con insistencia es que entre los primeros proyectos que se presentarán a las dos cámaras está el relacionado con el manejo de la televisión.

De todas maneras, el Instituto tiene que continuar funcionando. La Ley 14 de 1990 o Ley de Televisión sentó las bases para un manejo más libre del medio por parte de las programadoras. Simultáneamente, delegó en el Consejo la tarea de hacer un control posterior a la emisión de los distintos programas. Los únicos que siguen siendo revisados antes son los infantiles.

Asimismo, el CNTV debe establecer unos criterios para calificar el cumplimiento de los programadores y determinar si tienen derecho a la prórroga automática de los contratos.

Hasta el momento, es poco lo que se ha avanzado al respecto, pues el CNTV estaba ocupado adjudicando la programación. Pero, terminado el proceso, empezó a pensar en definir esos parámetros. El primer paso consistió en dictar un curso sobre criterios para evaluar un programa de televisión a funcionarios del Instituto miembros de la comisión de programación. Este organismo es el que, después de revisar el material, hace recomendaciones al CNTV. El crecimiento en el número de horas es visto como favorable para el sector. Si se une con la permanencia de por lo menos seis años, se pueden hacer inversiones importantes en estudios y equipos .

El curso es dictado por Germán Rey y terminará a finales de este semestre. Con base en los resultados, el Consejo se propone elaborar un manual de reglamentos para que las programadoras conozcan las reglas de juego.

Para revisar los programas, Inravisión compró dos mil casetes que ya le entregaron y espera la llegada de seis videograbadoras. Telenorte y Telesur El grupo de programadoras que recibió espacios en la Cadena 2 está empeñado en el cambio de denominación de los canales.

A su juicio, aunque ambas cadenas tienen similar cobertura y calidad técnica, están en desventaja porque el dos va después del uno y la gente cree que la primera llega a más sitios.

Por eso, estas 12 empresas han propuesto que se cambien los nombres por algo así como Telecolombia y Telenacional. El Consejo de Televisión, sin embargo, no se ha ocupado del asunto.

Mientras tanto, con algo de humor negro, alguien del sector bautizó a las concesionarias de la Cadena 1 como Telesur y a las de la Cadena 2 como Telenorte.

A Telenorte pertenecen Radio Cadena Nacional (RCN), JES, Punch, Colombiana de Tevisión, Coestrellas, Cenpro, Diego Fernando Londoño, Telestudio, Programar, Teve 13, Criptón y Globo Televisión.

En Telesur, están Caracol, RTI, Jorge Barón, Tevecine, Cine Visión, Universal, Proyectamos, Prego Televisión, Noticiero 24 Horas, Compañía de Medios de Información (CMI), Nacional de Televisión y Comunicaciones (NTC) y Datos y Mensajes. La demanda ante el Consejo de Estado La incertidumbre sobre la televisión no es la misma de años anteriores. Es cierto que todas las licitaciones tienen sus demandas, pero quizás esta es la primera vez que el Consejo de Estado habla de ilegalidad en parte del pliego de condiciones.

El pronunciamiento del tribunal se refiere a la prohibición de licitar simultáneamente noticieros y espacios de opinión.

La demanda se basó en que la ley 14 de 1990, o ley de televisión, permite que un mismo concesionario aspire a ambos tipos de espacios. Pero el pliego de condiciones excluyó la posibilidad para quienes ofertaran noticiero.

El alcance de la decisión ni siquiera ha puesto de acuerdo a los abogados. Algunos creen que, si se confirma, se caerá toda la licitación y será necesario adjudicar de nuevo la totalidad de los espacios. Otros opinan que solo afectará lo relacionado con los de opinión.

El Instituto Nacional de Radio y Televisión (Inravisión) basa su defensa en que la reglamentación de la ley dice que, en lo posible, el Consejo de Televisión adjudicará los noticieros y los espacios de opinión a empresas distintas.

El recurso interpuesto por el Instituto está en estudio en el Consejo de Estado y, si se confirma, los interesados deberán demandar la resolución de adjudicación, lo cual tomará varios meses. Esto significa que el primero de enero comenzará a presentarse la nueva programación, pues es improbable que el tribunal resuelva el caso antes de esa fecha.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Otros
Fecha de publicación
19 de agosto de 1991
Autor
ANA LUCIA DUQUE SALAZAR

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