Cerrar

Publicidad

Últimas Noticias de Colombia y el Mundo - ELTIEMPO.COM

Últimas Noticias

Ver más últimas noticias

Patrocinado por:

BERZIN ES UN FUERA DE SERIE

Los más optimistas piensan estar ante la presencia de un nuevo monstruo , un verdadero fenómeno, un fuera de serie. Y se atreven a compararlo con el belga Eddy Merckx y el italiano Fausto Coppi, dos leyendas del ciclismo mundial que también irrumpieron desde muy jóvenes y aseguraron un sitio en el olimpo de los inolvidables. Tengan razón o no, lo cierto es que este Evgueni Berzin está dando pasos de animal grande . Y de qué forma: aplastando en todos los terrenos a los mejores ciclistas del mundo, incluido el actual rey orbital, el español Miguel Indurain.

Con solo 23 años, una edad en la que únicamente los fuera de serie son capaces de vencer a los mejores, Berzin es un valioso tesoro que se hallaba escondido detrás de la Cortina de Hierro y que apenas vino a descubrirse tan pronto cayó el último ladrillo de esa imaginaria frontera que dividía a la Europa Occidental de la Oriental. Pero sería una osadía pensar que se trata de un desconocido, a pesar de que su nombre es relativamente nuevo para quienes están del otro lado del Atlántico.

Pistero en sus comienzos, este ruso, a quien se conoce en el medio ciclístico como El Ciclón del Este , se hizo famoso en 1990, cuando ganó la prueba de 4.000 metros persecución individual -la más importante de su especie- en el Mundial de Japón. Fue cuando los europeos voltearon, por primera vez, a mirarlo. Como profesional de la ruta se estrenó el año anterior en el Mecair, un modesto equipo italiano. Corrió el Giro y lo terminó allá donde nadie observa las clasificaciones, en el final de la segunda hoja, con más de dos horas de retraso.

Este año, enrolado al Gewiss (al que la prensa italiana tilda de superequipo ), comenzó a mostrar la dimensión que hoy asombra a propios y a extraños. Sobresale, como todos los grandes de la historia, en la difícil modalidad de la contrarreloj, a pesar de no ser un pedalista muy espigado o corpulento. Pero también sabe moverse, y muy bien, en los tramos sinuosos, en las competencias rápidas y en la montaña. Dos botones para la muestra: uno, venció al suizo Tony Rominger, el segundo corredor del mundo, en la contrarreloj del País Vasco; y, dos, ganó la Lieja-Bastoña-Lieja, la famosa clásica belga, una de las pruebas más tradicionales y famosas del calendario internacional.

Hasta ahí, algo normal.

Sin embargo, lo hecho hasta ahora en este Giro lo ubica como un potencial superdotado. Segundo en el tramo a cronómetro de 7 kilómetros corrido el primer día; brillante vencedor en solitario de la primera etapa de montaña con final en ascenso, el miércoles en Campitello Matese; y, ayer, aplastante vencedor de la contrarreloj individual de 44 kilómetros.

Una victoria con varios aspectos para destacar: 1. El promedio: en los 44 kilómetros con final en esta localidad, Berzin rodó a 52,006 kph!, y eso que el tramo incluía dos pequeños repechos. No son muchos los corredores que pueden pedalear a esa velocidad en una prueba como esta.

2. La diferencia: fue tal la superioridad del ruso, que distanció 1.16 minutos a su inmediato seguidor, el francés Armand De las Cuevas; 1.41 al italiano Gianni Bugno; y, atérrese!, 2.34 al superastro Miguel Indurain. Si bien el navarro ya había caído en un esfuerzo de este tipo en el Tour-93, no fue por una desventaja de estas proporciones, que lo deja en el ridículo.

3. La pasta de campeón: si hay algo que llama la atención del Ciclón del Este , es precisamente el corazón de triunfador que posee; la clase que brota por borbotones a través de sus poros; la categoría que demuestra para no amilanarse ante la falta de experiencia, ante la presión de vestir la maglia rosa de líder, ante el hecho de enfrentarse de tú a tú ante el mejor del mundo en el terreno donde este cimentó su reinado.

Quedan todavía 14 etapas (incluida la de hoy de 153 kilómetros entre Castiglione de la Castaia y Pontedera) y solo Dios sabe qué puede suceder con este nuevo fenómeno. Lo que sí está seguro, de momento, es que este domingo 29 -de mayo de 1994 pasará a la historia del ciclismo mundial como el día en que a Miguel Indurain no le quedó más remedio que despojarse de su investidura de invencible. Y todo por cuenta de un muchachito ruso de solo 23 años...

Publicación
eltiempo.com
Sección
Deportes
Fecha de publicación
30 de mayo de 1994
Autor
NULLVALUE

Publicidad

Paute aqu�

Publicidad