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MASACRE EN FUSAGASUGÁ

Siete personas sin antecedentes ni pleitos conocidos fueron masacradas por desconocidos que las fusilaron en una casa en un sector marginal de Fusagasugá (Cundinamarca). Entre las víctimas hay un miembro de Unión Patriótica (UP). Un testigo de excepción sobreviviente al ataque dijo que la masacre ocurrió hacia las 2:45 de la mañana, cuando los homicidas asaltaron la vivienda, ubicada en el barrio Los Comuneros, y obligaron a sus víctimas a ponerse de bruces sobre el piso antes de darles muerte.

Los homicidas vestían prendas militares y llevaban fusiles, dijo Belmira de Palacio, quien se salvó providencialmente y salvó a dos niños, una pequeña de cuatro años y otro de tres meses.

Entre las víctimas figuran Antonio Palacio Urrea, 65 años, de UP, y sus hijos. Los atacantes viajaban en dos camionetas blancas.

La información oficial indica que los autores de la masacre rodearon la vivienda e ingresaron por varios costados para evitar que las víctimas escaparan al ataque. En el lugar las autoridades encontraron los cadáveres de dos desconocidos que, al parecer, fueron llevados al lugar por los criminales para darles muerte allí.

Las autoridades se declararon desconcertadas ante el trágico episodio, sin antecedentes en esa pacífica región. Hasta anoche no había ningún retenido en relación con el hecho, que conmocionó a Fusagasugá y sus alrededores. Muertas siete personas en una vivienda en Fusagasugá Siete personas, entre ellas dos mujeres, fueron asesinadas ayer por un grupo de desconocidos que vestía prendas de uso privativo en una vivienda rural situada en el barrio Los Comuneros.

El crimen múltiple ocurrió a las 2:45 de la mañana cuando cerca de treinta hombres, que se desplazaban en dos camionetas de color blanco, llegaron hasta la vivienda y asesinaron a los ocupantes cuando dormían.

Cinco pertenecían a una misma familia y fueron identificadas como Antonio Palacio Urrea, de 65 años, simpatizante de la Unión Patriótica (UP); la estudiante de octavo de bachillerato Blanca Cecilia Gómez, 18; la bachiller del colegio La Presentación Janeth Palacios, 19, Rodrigo Barrera, esposo de la anterior, y Camilo Palacios, 27 años.

Las autoridades indicaron que en el lugar también fueron encontrados los cuerpos de dos hombres desconocidos que, al parecer, fueron conducidos por los autores de la masacre para darles muerte.

Son siete los muertos, pero de ellos únicamente cinco eran de mi familia. No sabemos quiénes sean los otros dos que aparecieron a la entrada de la finca; nunca los habíamos visto ni en Fusa ni en otro lado. Parece que llegaron con ellos y los mataron ahí , dijo Antonio Palacios, pariente de las víctimas.

Los cuerpos de estos dos hombres, que ayer permanecían en la Funeraria Villa de la Paz, fueron dejados por los autores del crimen en la entrada de la parcela.

Belmira de Palacios, quien se encontraba en la vivienda, se salvó milagrosamente cuando trató de proteger a sus nietos, dos menores de cuatro años y dos meses de edad.

La Policía de Fusagasugá informó que los autores de la masacre utilizaron fusiles y armas de largo alcance. Luego del crimen los asesinos subieron a los dos vehículos y abandonaron el lugar haciendo tiros al aire.

La señora de Palacios reveló a las autoridades que luego de cometer el múltiple crimen los asesinos decían vámonos, vámonos ya de aquí .

Una de las víctimas, Janeth Palacios, trató de huir para proteger a su hijo de dos meses, pero fue alcanzada por uno de los hombres que le disparó en la cabeza.

Vecinos del sector indicaron que durante la masacre los asesinos dispararon contra varias residencias del sector después de que sus moradores encendieron las luces para tratar de averiguar qué estaba ocurriendo.

Algunas versiones indican que el grupo de hombres rodeó la vivienda e ingresó al lugar por varios costados para evitar que las víctimas escaparan al ataque.

Un hijo de las víctimas dijo desconocer el origen de la masacre y señaló que ninguna de las personas muertas recibió amenazas previas ni tenía enemigos conocidos.

Mario Upegui, dirigente de la UP, se desplazó hasta el municipio cundinamarqués a solicitar a las autoridades de Gobierno garantías para realizar pacíficamente el sepelio de las víctimas y protección a los investigadores, que ayer mismo iniciaron sus tareas.

Las autoridades civiles y de Policía se declararon desconcertadas por lo acontecido y dijeron que en la región nunca se había presentado un episodio trágico de esta magnitud. Me salvé... Antonio Palacios, quien vivía en la residencia donde ocurrió el ataque, se salvó milagrosamente porque pasó la noche anterior en la casa de un ex compañero de colegio.

Me salvé, porque yo anoche no fui a la casa. Esta mañana, cuando salí, lo primero que me encontré fue a un compañero de trabajo que me dijo: Mi sentido pésame, saludes le dejó su familia . Pensé que era una broma y le pregunté qué había pasado. Me dijo: anoche mataron a toda su familia en la casa, los mataron a todos .

Relató que por razones que se ignoran los atacantes revolcaron todos los enseres de la vivienda, pero sólo sustrajeron una vieja máquina de escribir.

El celador de un aparcadero cercano a la vivienda, que pidió reserva de su nombre, alcanzó a percatarse del hecho y silbó con el propósito de llamar la atención de los vecinos. Uno de los victimarios le disparó y estuvo a punto de alcanzarle. Una bala me pasó zumbando por la cabeza , dijo el hombre, presa de los nervios.

Precisó que los asesinos huyeron en los mismos vehículos en los que habían llegado, con dirección hacia el centro de la población.

Pese a que ayer una estación de radio difundió una versión según la cual las personas muertas podrían tener nexos con la guerrilla, vecinos del sector y las propias autoridades dijeron que todas ellas eran reconocidas como gentes de bien, dedicadas al trabajo.

Los vecinos citaron el caso de Camilo Palacios, 27 años, quien trabajaba en albañilería y ahorraba para costearse sus estudios de matemáticas en una universidad a la que ingresaría próximamente.

En la vivienda, que se encuentra en una parcela de cuatro hectáreas que cedió el Instituto Colombiano para la Reforma Agraria (Incora) a la señora de Palacios hace veinte años, nunca se observaron movimientos sospechosos. Allí funcionaba una pequeña granja, y ocasionalmente algunos de sus ocupantes se dedicaban a la venta de leche.

Las diligencias preliminares de la investigación fueron asumidas ayer por un juez de Instrucción Criminal y en cuanto concluya la práctica de las pruebas técnicas en el lugar de los hechos, serán trasaldadas al funcionario competente, en este caso un juez de Orden Público.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Otros
Fecha de publicación
19 de agosto de 1991
Autor
MILLER RUBIO

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