Cerrar

Publicidad

Últimas Noticias de Colombia y el Mundo - ELTIEMPO.COM

Últimas Noticias

Ver más últimas noticias

Patrocinado por:

LA PALMA DE CERA, ORGULLO DE LOS BOSQUES ANDINOS LAS EMPERATRICES DEL QUINDÍO

Para cuando el Sol se oculta en el horizonte en un característico atardecer quindiano, la noche ofrece uno de los más maravillosos espectáculos. Es una danza verde, de bellas esbeltas que se bambolean suave y ligeramente, mientras al fondo, un reflejo solar rojizo, deja ver sólo las ensoñadoras siluetas cadenciosas y sensuales. Tiples, guitarras y voces lejanas hacen el fondo musical a este espectáculo que tiene por tablado el Valle de Cocora --una inmensa explanada, reserva natural y exótica-- y por actores, las únicas palmas que en el mundo crecen a más de tres mil metros sobre el nivel del mar, las mismas que le dan un toque tropical a las brumas de las cumbres andinas de Colombia.

Allí en El Edén, como llamaran los Quimbayas al Quindío, el cielo se ve techado por hojas arqueadas y abundantes, unas verdes y otras amarillas, pero todas absolutamente inalcanzables. Trepadas en el cogoyo de las palmas de cera, a casi 60 metros de altura, se agitan orgullosas llevando el título de Arbol Nacional y Símbolo Patrio que consiguieron hace cinco años, cuando estaban a punto de desaparecer.

Los vientos que soplan del Chocó golpean los guayacanes con sus flores moradas y amarillas; los písamos con sus grandes macetones rojos, y las sobresalientes palmas del Quindío que, al ser azotadas, dejan caer sus frutos o drupas de los rojos racimos que descuelgan debajo de las hojas.

Dueñas y señoras de los bosques andinos, fueron descubiertas en 1801 por el naturista Alexander von Humboldt, quien en una de sus exploraciones atravesó la Cordillera Central por el Paso del Quindío y se encontró con un bosque dentro del bosque .

Años más tarde, aproximadamente en 1867, los franceses Eduard André y Charles Saffray recorrieron el país, interesados por las costumbres, las tribus, los bosques y la fauna nativa, y se tropezaron con las esbeltas reinas del bosque . Sorprendidos por su altura --la mayor del mundo-- y por sus demás características recolectaron algunas muestras botánicas --que actualmente reposan en el Museo de Historia Natural de París-- y realizaron estudios especiales sobre este género. Inmenso palmar El único afortunado no es el Cocora. Mientras en el paisaje ondulado del norte del Quindío, las plataneras y cafetos dan su cuota de olor avisando a las chapoleras que llegó la hora de recolección, otras regiones como Cajamarca y La Línea (Tolima), Salento (Quindío), Guarne, San José, Marinilla, Rionegro, El Santuario, El Retiro, La Ceja (Antioquia), la cuenca alta del río Amaime (Valle del Cauca) y algunas áreas del Parque Nacional de los Nevados se prestan para albergar palmas.

Entre estas montañas nubadas, húmedas y frías, por las que atravesaron recuas de bestias y cargueros abriendo caminos de trocha, conviven con árboles alisos, sietecueros y encenillos, todos enanos al lado de las espigadas palmeras que, aunque han llegado a medir más de 60 metros, tienen una altura promedio de 25 metros.

Sin embargo, fugadas de su hábitat común, hacen parte del ambiente de algunas ciudades frías, como Bogotá, en donde decoran orgullosamente el Parque de la Independencia, desde 1885. Como emblema de Colombia recorrieron el mundo en 1984, cuando se puso en circulación una estampilla conmemorativa el Día Mundial del Arbol.

Aunque las del Quindío son las más importantes de todas las palmas de cera, no son la únicas en su género. Se conocen en la actualidad 14 especies distribuidas en las tierras altas de los Andes, desde Venezuela hasta Bolivia, lo mismo que en la Sierra Nevada de Santa Marta. En Colombia se encuentran 8 especies distribuidas en las tres cordilleras.

Hoy constituyen el talón de aquiles para la supervivencia de fauna en vías de extinción, como el oso de anteojos y el loro de las palmeras, y algunas especies de mirlos y tucanes que han construido entre ellas sus guaridas o se alimentan de sus frutos. Son las emperatrices de los bosques andinos, por lo que, si llegaran a desaparecer, desaparecerían junto con ellas sus benefactores, y las nieblas andinas perderían su gracia y su misterio. RECUADRO: CARACTERISTICAS DE LA PALMA Tallo y las raíces fibrosas. Tronco redondo con anillos de color café. Corteza delgadísima, muy adherida al leño. Un solo tipo de copa. Hojas de varias formas y tamaños. Requiere de condiciones especiales para su germinación. No es exigente con el suelo; se desarrolla en tierras calcáreas y pobres. Altura promedio 25 metros. El tronco y la base de las hojas aparecen blancas por la cera que los cubre

Publicación
eltiempo.com
Sección
Fecha de publicación
25 de octubre de 1990
Autor
Por ADRIANA GARZON Redactora de EL TIEMPO

Publicidad

Paute aqu�