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ASÍ FUE EL SECUESTRO DE INGRID BETANCOURT

Ingrid Betancourt no tenía ninguna duda. Estaba enpeñada en lograr su objetivo: Llegar hasta San Vicente del Caguán. (VER INFOGRAFIA: LUGAR DE LOS HECHOS)

Ingrid Betancourt no tenía ninguna duda. Estaba enpeñada en lograr su objetivo: Llegar hasta San Vicente del Caguán.

(VER INFOGRAFIA: LUGAR DE LOS HECHOS).

El sábado pasado, Betancourt arribó al aeropuerto Gustavo Artunduaga de Florencia hacia las 10:40 de la mañana.

Hay que estar en las buenas y en las malas con la gente de San Vicente , dijo la candidata al rechazar las advertencias del DAS, la Policía y el Ejército para que no viajara a la zona por razones de seguridad.

El último que intentó disuadirla fue el general Arcesio Barrero, comandante de la IV División del Ejército y máximo responsable del área del Caguán.

Betancourt pidió un cupo en los helicópteros militares que transportaban la comitiva presidencial. Pero los altos mandos se negaron argumentando que el Caguán era un centro de operaciones de guerra y que, además, el llevarla implicaría faltas disciplinarias castigadas por la justicia, como intromisión en política.

Molesta, la dirigente expresó que nadie le impediría llegar a San Vicente y pidió prestada al DAS una camioneta azul cuatro puertas.

Hacia la una de la tarde partió de Florencia en compañía de Clara Rojas, su jefe de campaña, del ingeniero Lamprea, quien hizo las veces de conductor; del fotógrafo Alan Keller y del camarógrafo Mauricio Mesa.

Veinte minutos más tarde llegaron al retén militar del batallón de ingenieros Liborio Mejía. Allí le advertimos nuevamente de los retenes guerrilleros, pero no hizo caso y siguió su camino , expresó un oficial de esa guarnición.

Hacia las 2 de la tarde el conductor de la camioneta se vio obligado a detener la marcha en el sitio El Líbano, un paraje solitario ubicado entre los municipios Montañita y Paujil.

En la vía estaban atravesados dos buses con letreros que advertían ser carros bomba.

De la manigua salieron varios guerrilleros e inspeccionaron la camioneta y Betancourt se identificó.

Luego vino un momento de angustia y terror. Cuando el subversivo llamado El flaco estaba reportando por radio la presencia de la candidata, un guerrillero pisó una de las minas quiebrapatas sembradas por sus propios compañeros.

Salpicaron sangre y carne para todas partes , recuerda Lamprea.

Ingrid le dijo al jefe guerrillero -quien también resultó levemente herido- que era urgente llevar al mutilado a un centro asistencial. La guerra es una mi... , gritó la candidata.

Después de varios minutos de confusión, El flaco les ordenó a Ingrid y al resto de su comitiva subirse en la parte trasera de la camioneta del DAS. Luego, subieron al herido al mismo carro y otros subversivos se colgaron del vehículo mientras su jefe la conducía.

Fueron como 40 ó 50 minutos andando en trocha hasta llegar a un sitio donde nos esperaban otras dos camionetas cuatro puertas , recuerda Mauricio Mesa.

Botín de guerra.

En ese paraje, el jefe guerrillero ordenó separar a hombres y a mujeres. A Betancourt y a su jefe de campaña las montaron en una camioneta y se internaron con ellas en la zona de influencia de El mocho .

A los otros tres los transportaron durante tres horas y media hasta llegar a un establo. Nos dieron de comer cachama, frijoles y arroz y hasta nos dieron Gatorade , afirma Lamprea.

Luego, hacia las 10 u 11 de la noche, les notificaron que el lío no era con ellos. Nos montaron en una camioneta y nos dejaron en una carretera sobrevolada por helicópteros militares , agrega el ingeniero.

Caminaron horas hasta que, con los primeros asomos de claridad del nuevo día, un camión cargado de gaseosa los sacó hasta la vía principal, cerca de donde fue secuestrada su jefe.

Allí tomaron un taxi y en la vía reportaron inicialmente lo sucedido ante los militares que llevan los tanques cascabel hacia el retén guerrillero.

No nos pararon bolas y luego nos fuimos hasta el Liborio Mejía , dice el jefe de logística de Betancourt.

Más tarde, el Gaula del Ejército los trasladó hasta las instalaciones de la Brigada 12 en Florencia y en horas de la tarde abandonaron la capital del Caquetá en un vuelo comercial hacia Bogotá.

De Ingrid Betancourt no se ha vuelto a saber nada. Solo que es un botín de guerra con el que las Farc insistirán en la aprobación de una ley de canje que en el pasado intentaron presionar fallidamente con el secuestro de centenares de policías y soldados, de los cuales aún tienen en su poder a 47, y con el plagio de congresistas, cinco de ellos también hoy retenidos.

El último de este grupo fue el liberal Jorge Eduardo Gechem Turbay, secuestrado en un avión el pasado 20 de febrero, hecho que precipitó el rompimiento de los diálogos de paz entre el gobierno y las Farc y que acabó con la zona de distensión.

LOS RESPONSABLES.

El comandante de la duodécima brigada del Ejército, general Gustavo Porras, le confirmo ayer a EL TIEMPO que el secuestro de la aspirante presidencial, Ingrid Betancourt, lo efectuó, Luis Uny Vega, El flaco integrante del Frente 15 de las Farc.

El oficial dijo que el jefe del frente, Josué Ceballos, El mocho , fue notificado del plagio y ordenó el traslado de la candidata a un lugar de las montañas del Caquetá. El frente 15 está conformado por más de 400 subversivos, añadió el general Porras quien dijo que ya se inició la búsqueda de Betancourt.

FOTO.

Josue Ceballos, El Mocho , jefe del frente 15 de las Farc que, según las autoridades, tiene a Ingrid Betancourt.

FOTO/Mauricio Moreno Enviado especial EL TIEMPO.

Alain Keller, Adair Lamprea y Mauricio Mesa (de izq. a der.), quienes acompañaban a Ingrid Betancourt, llegaron ayer a Florencia (Caquetá).

Publicación
eltiempo.com
Sección
Otros
Fecha de publicación
25 de febrero de 2002
Autor
ALIRIO FERNANDO BUSTOS Enviado especial

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