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UNA MUJER PRESIDENTE

Si las elecciones presidenciales fueran mañana, probablemente Noemí Sanín no sería Presidente de Colombia. Eso mismo no puede decirse, sinembargo, faltando seis meses para celebrar la segunda vuelta de la contienda presidencial de este año. En efecto, si Sanín logra pasar a esa segunda vuelta, no resultaría descartable que Colombia tenga, por vez primera, a una mujer ocupando el solio de Bolívar.

Si las elecciones presidenciales fueran mañana, probablemente Noemí Sanín no sería Presidente de Colombia. Eso mismo no puede decirse, sinembargo, faltando seis meses para celebrar la segunda vuelta de la contienda presidencial de este año. En efecto, si Sanín logra pasar a esa segunda vuelta, no resultaría descartable que Colombia tenga, por vez primera, a una mujer ocupando el solio de Bolívar.

Luego de su proclamación final como candidata, en Cartagena, y a pesar del desmayo que sufriera, Noemí estaba al otro día en pleno ajetreo proselitista y, a partir de entonces, apareciendo todos los días en televisión. Y aunque los electores son incrédulos en relación con los candidatos frente al tema del desempleo, ella ha convertido la bandera del empleo como su principal consigna, por encima de los acuerdos de paz. Que es lo que ha denominado descaguanizar el país.

Es cierto que, contrario a lo que sucedió con su candidatura hace cuatro años, aparte de Serpa existe otro aspirante que le pisa los talones a Noemí y que se llama Alvaro Uribe Vélez. Es un factor político que en modo alguno debe desestimarse. Incluso en algunos círculos sociales de Medellín- donde la candidatura de Uribe es fortísima- se estaba hablando en días pasados sobre una extraña encuesta que le otorgaba un 28 por ciento a Serpa, un 28 por ciento a Noemí y un 28 por ciento a Uribe.

Independientemente de tales especulaciones, la verdad es que si Sanín derrota a Alvaro Uribe en la primera vuelta y pasa a la segunda, enfrentándose a Serpa, el sindicato que le pueden armar a este último será de padre y señor mío. Ya elegido Valencia Cossio - y también olvidado, como ocurre en este país- , Noemí habrá de erigirse en la candidata de la anticlase política. Que fue la estrategia que de alguna manera logró aplicar la vez pasada cuando obtuvo 2 millones 600 mil votos, sin maquinarias de ninguna índole y de paso enarbolando de nuevo- esta vez- cierto antiserpismo que tampoco puede desconocerse, muy enquistado en determinados círculos socioeconómicos.

Claro! El problema para Noemí Sanín es el mismo de todos: lograr pasar a la segunda vuelta. Si eso no lo consigue, vencida a última hora por Uribe Vélez, podría ser el fin de su carrera política. Y la situación obviamente no es fácil. Aparte de que Uribe podría crecerse (algunos sostienen lo contrario: que podría estancarse), no se puede subestimar lo que de aquí a mayo consiga Juan Camilo Restrepo, como candidato oficial del partido conservador. Si bien casi nadie piensa que Restrepo va a ser el próximo Presidente de Colombia, las mayorías parlamentarias del conservatismo definitivamente están con él. Y no solo eso. Juan Camilo es el candidato del Gobierno, y ya se sabe lo que esto implica en materia de prestaciones y servicios, si el Gobierno en verdad le quiere ayudar...

Punto vital en el posible éxito de Noemí radica definitivamente en su fórmula vicepresidencial. Específicamente en el nombre que la acompañe para tal menester. Haber escogido a Mockus la vez pasada no ayudó a sumarle muchos votos. En cambio, si en esta ocasión obtiene alianza con alguien del perfil de Rosso José Serrano, podría convertirse en una llave muy poderosa.

La gente no ve serias las aspiraciones de Serrano como Presidente, pero muchos sectores consideran en cambio que el suyo sería un magnífico nombre como Vicepresidente. Concretamente como Vicepresidente de Sanín. Porque sería el hombre con pantalones que estaría detrás de una mujer aparentemente débil para negociar, por ejemplo, procesos de paz o, aún más, declarar la guerra. El General, además, tiene una excelente opinión positiva en Bogotá y en las principales capitales nacionales; y su relación con los gringos sigue siendo sólida, de lo cual también se beneficiaría la candidatura de Noemí.

Por último: si fue cierto que muchos de sus asesores votaron por Pastrana hace cuatro años, es posible que a los serpistas les vaya mal en un presunto Gobierno suyo, pero más mal todavía les iría a los pastranistas. Entre Andrés Pastrana y Noemí Sanín simplemente no hay química, y por eso el actual Presidente de alguna manera pretende atravesársele con Juan Camilo Restrepo como obstáculo a las aspiraciones de Sanín.

Como dijo el ex presidente Gaviria, ojalá la candidata le bajara el tono a su lenguaje agresivo. Lo dudo porque supongo que los asesores norteamericanos que tiene en su campaña son exactamente partidarios de todo lo contrario; y, en lo posible, de pellizcarle el pescuezo al contendor, con tal de atorarlo. No es una táctica limpia pero tampoco ilícita. Y si a Noemí y a su equipo los convence, y creen además que eso les dará los resultados apetecidos, qué le vamos a hacer... Sin olvidar, eso sí, el famoso dicho según el cual el que busca, encuentra.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Opinión
Fecha de publicación
2 de enero de 2002
Autor
D ARTAGNAN

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