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EL OLAYA: LABORATORIO PARA POBRES

Cada barrio de Bogotá tiene algo especial por qué destacarse: al Olaya se le conoce en la ciudad no tanto por el campeonato de futbol aficionado que organiza como por la concentración de laboratorios clínicos populares que tiene. Entre semana, antes de las 7 de la mañana, ese barrio del sur presenta más movimiento que una calle principal en horas pico . No es porque sea la zona que más laboratorios registra (en el Olaya hay cerca de 40 y en localidades como Chapinero esa cifra se dobla), pero sí es donde se encuentran los precios más bajos: un parcial o un r.h. se consigue por 600 pesos.

Y obvio, a menor precio, mayor demanda: a un solo laboratorio del Olaya pueden ir entre 200 y 250 personas en un día a solicitar por lo menos un r.h. o una serología. En cambio, a uno de Teusaquillo o Chapinero asisten un promedio de 20 a 30 usuarios diarios.

Como será de bueno el negocio que buena parte del comercio del Olaya vive de los laboratorios. Es algo así como un comercio accesorio : a lado y lado de un centro de este tipo se ubican por lo menos dos desayunaderos donde calmar de urgencia el hambre del madrugón y el ayuno reglamentario que se requiere para los exámenes de sangre. Además, ahí se encuentran (y sin pedirlo) esas comidas que se deben consumir para una glicemia pre y post: mucha grasa y mucho dulce.

Incluso no hace falta dar muchas vueltas para conseguir por ejemplo una óptica o una droguería (es que es una industria montada para toda necesidad). Parece que lo supieran: las principales visitas que la gente hace a estos laboratorios son para exámenes de ojos (obviamente después de los exámenes de sangre).

Y no son los dos únicos ganchos. Siguen los nombres: la mayoría de ellos hacen alusión a pobreza pero digna. Y son los más visitados. Suena raro, pero cómo más se explica que casi todos tengan nombres de santos acompañados de Jesucristo humanizado como obrero o trabajador?.

No hay queja. Ni siquiera semántica. A Luz Angela Ríos, una bachiller que estuvo puntual y en ayunas antes de las 7 de la mañana (la gente piensa que debe madrugar a pesar de que esos exámenes se sacan durante todo el día), le parece que el nombre da confianza. Ella vive en Alamos y su mamá alguna vez le dijo que por el lado de la religión todo es verdad... (No lo dijo así de escueto, dio como tres vueltas, pero a esa conclusión llegó finalmente).

La gente que labora en Jesucristo Obrero, que es de sacerdotes Jesuitas (es uno de los más antiguos; tienen más de cincuenta médicos), no analiza mucho el nombre. Solo dicen que ratifica su idea: para el pueblo.

Siguiendo con la línea de los nombres, a diferencia de los de Teusaquillo o Chapinero, en el Olaya no se ven los que llevan el mismo del bacteriólogo propietario o de científicos extranjeros. Aquí predomina es el sur. Centro Médico del sur, laboratorio del sur... Otorga cierto sentido de identidad.

Caracteriza también a los laboratorios del Olaya que algunos tienen su voceador. Como en los almacenes o restaurantes del centro donde hay alguien siempre muy solícito que dice siga por favor o aquí lo atendemos con gusto ... Igual con los servicios que se ofrecen: la plaquita diminuta de los del norte o Teusaquillo, en el Olaya es una valla donde se especifican (y a veces con flecha) los tipos de servicios y exámenes que se practican.

Para ellos hay temporadas altas y bajas. Las altas son a mitad de año, más que todo cuando quienes quieren entrar a una universidad se preparan para tener listos todos sus exámenes. Dentro de lo legal En el Olaya, así como hay laboratorios de grandes dimensiones y muy elegantes, no hay reparo en que estén ubicados en una casa de dos o tres pisos o en un simple garaje.

La Secretaría de Salud del Distrito (SSD) tampoco pone problema, siempre y cuando se cumplan determinados (y no muy rebuscados) requisitos: vertederos amplios, mesones enchapados, buena ventilación, buena iluminación, áreas demarcadas, la presencia de un bacteriólogo... Las tarifas están reglamentadas por decreto por la Alcaldía Mayor desde 1986.

Hay variaciones: existen centros médicos que ofrecen servicios de laboratorio. Pero que solo presten los servicios de laboratorio clínico hay 250 registrados en Bogotá; el 20 por ciento de ellos, ubicados en el Olaya.

A más de uno le puede sonar pequeña esa cifra; y realmente lo es. Lo que sucede es que no todos están registrados. En la Oficina de Vigilancia y Control de la SSD se exige que los laboratorios clínicos de la ciudad (incluyendo los del Olaya) se inscriban ante esa oficina y soliciten la licencia sanitaria. Pero ellos reconocen que sobran, por ejemplo, los bacteriólogos recién graduados que montan el negocio en su casa...

Ese problema no se ve tanto en el Olaya de acuerdo con la Alcaldía Menor de Uribe Uribe (la localidad a la que pertenece ese barrio). Su labor de control verifica que los centros tengan la licencia al día. Y a manera de balance, la alcaldesa menor, Maritza Ordóñez de Ruiz, dice que en los dos años que lleva allí no ha recibido quejas.

Esa licencia, que tiene vigencia por un año, se expide cuando un laboratorio clínico solicita la visita de la gente de la división de Vigilancia y Control de la SSD. Ellos van a mirar que allí trabajen profesionales idóneos, que cumplan normas de salubridad, y cuenten con equipos e instalaciones adecuados. También hay que pagar una cuota por la expedición. Luego de la visita, si cumplen los requisitos, se les entrega la licencia.

El director de Vigilancia y Control de la SSD, Alvaro Villamizar, dice que los que no han solicitado la visita corren el mismo riesgo de una persona que sabe manejar, pero no tiene pase. Es decir, que pueden cumplir con las condiciones y prestar bien el servicio, pero si les piden la licencia y no la tienen se pueden sancionar.

Esa sanción va desde la suspensión de servicios hasta el sellamiento definitivo. Casualmente, el Ministerio de Salud está interesado en meter en cintura a todos esos que funcionan sin inscribirse.

En la SSD reconocen que por ahora las visitas están un poco represadas porque las regionales desaparecieron y aún no se ha establecido quién las hará: si los Centros de Atención Médica Inmediata (CAMI), algunos hospitales o la división de vigilancia y control.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Otros
Fecha de publicación
14 de junio de 1992
Autor
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