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TRECE Y MÁS AGUEROS PARA LA SUERTE
Hablaremos de espejos rotos, gatos negros, sal derramada, sábila en las puertas, uvas a medianoche y lentejas por detrás del hombro. Tranquilo: un trébol de cuatro hojas, una pata de conejo y una herradura nos protegen.
Como el 2003 ya es un hecho y nadie quiere otro año peor que el que pasó, le contamos cuáles son algunas de los más antiguas creencias y otras que cada Año Nuevo la gente hace por si las moscas (y eso que para algunos las moscas traen mala suerte).
Si quiere evitar que le vaya mal en el 2003, le recordamos no mirarse en un espejo roto ni romperlo porque le traerá siete años de mala suerte, no dejar las tijeras sobre la cama para evitar que el que duerma ahí tenga peleas, no pasarse la sal de mano en mano en la mesa ni derramarla porque ahí sí... le cae la sal todo el año. Claro que existe solución: regar en cruz -como Jesús- tres veces agua sobre ella.
También es bueno dejarles agua a las ánimas benditas detrás de la puerta después de cerrarla para que calmen la sed y acompañen a la familia, así como ofrecerles el primer trago de aguardiente a ellas para que no pierda el camino a casa.
Haga conejo Atento!, no se descuide a la hora de cruzar debajo de una escalera porque ahí sí, santísima Virgen, la mala hora puede llegarle, y más aún si después de eso se le atraviesa un gato negro en el camino, lo citan en un edificio de 13 pisos (si existe, porque casi todos le quitan ese número y saltan del 12 al 14), es un martes 13 (viernes en otros países) y lo reciben en un lugar con la escoba detrás de la puerta para echarlo rápido de esa casa.
Así que mejor protéjase y cuelgue sábila a la entrada de su hogar para espantar las malas energías, póngase la ropa al revés si sospecha que le hacen brujería, no abra el paraguas en la casa para no convocar tormentas, rece para que se le pare una mariposa en el cuerpo o una mariquita roja con pepas negras de la fortuna, y busque un trébol de cuatro hojas.
Si nada de nada que le mejora en el 2003 la suerte, compre en el mercado una pata de conejo como amuleto, camine por trochas y busque una herradura abandonada en el camino con los cabos hacia atrás (hacia delante, en forma de U, es mala suerte), y cómpreles collares de ajos a los bebés de la casa para evitarles el mal de ojo.
Por supuesto, la buena suerte comienza desde el mismo 31. Atención, vienen las instrucciones: ese día usted, mientras suenan las campanadas y da abrazos y celebra, debe tomarse una copa de champaña con la mano derecha y comerse 12 uvas mientras pide un deseo por cada una.
También debe darle la vuelta a la manzana con una maleta para que le lluevan viajes, ponerse cucos amarillos para levantar parejo, tirar lentejas hacia atrás para que le lluevan bendiciones (o comérselas, depende del hambre), dejar un pan detrás de la puerta para que no le falte el pan en la mesa y... coman los ratones.
Tranquilo, hay más, que la noche es larga. Puede ver su futuro en tres papas que tirará debajo de su cama en la noche y recogerá en la mañana: una pelada, otra a medio pelar y otra sin pelar. La pelada es mala suerte, con la a medio pelar le irá más o menos y con la intacta tendrá buena suerte. Todas se pueden freír. Ah, y deje todas las luces prendidas a medianoche.
Ponga espigas en la casa como símbolo de buena suerte, limpie el 31 todo lo que pueda para sacar lo malo (y el polvo) y mientras tanto rece Señor San Silvestre del monte mayor, guarda nuestro casa y su alrededor , queme incienso y mirra (las de los Reyes Magos), estrene pinta, cámbiese a medianoche de ropa, pero primero báñese (si la parranda lo permite) con siete hierbas o frutas y vino. O échese champaña encima y no se lave después...
Salga y corra a quemar el muñeco de Año Viejo y péguele al cuerpo todo lo malo que le pasó en el 2002, dé portazos para sacar los malos espíritus (sin tirarse la puerta) y hágalo con los bolsillos llenos de plata (si tiene), si son billetes mucho mejor, meta las joyas (si tiene) en una copa con champaña, haga sahumerios, meta un billete entre una hoja de lechuga (revise al día siguiente su ensalada), tenga un dólar en la mano (y el pasaporte) y todo lo que se le ocurra para que le llegue plata.
Ah, una clásica: meta un huevo en un vaso de agua a medianoche, déjelo 12 horas e interprételo, si puede hallarle forma. Compre una escoba y un pan fresco y póngalos juntos el 31 como novio y novia. Hay una mejor: besar primero a una persona del sexo opuesto en Año Nuevo.
Si aún así el 2003 no despega, debe de ser porque la sal está con usted, hermano.
TRADICIONES MILENARIAS Los agueros que tanto arraigo tienen en Colombia son creencias populares que se difunden de boca en boca, generación tras generación, y que tienen una fuerte aceptación popular, explica la sicóloga Eloísa Infante.
Algunos vienen de otros países, como la tradición de usar ropa interior femenina amarilla para recibir el Año Nuevo. Esta nació en Oriente, en donde las mujeres tejen la prenda y la estrenan en el cambio de año.
Sin embargo, la gran mayoría de los agueros, según lo explica Javier Ocampo López en el libro Supersticiones y agueros colombianos, vienen de Europa, en especial de Francia, de donde pasaron a manos de los españoles y se difundieron en América.
Eloísa Infante asegura de los agueros: Su función en la sociedad es la de establecer leyes sin que estas sean vistas como tales, exorcizar miedos y creer en algo .
- Publicación
- eltiempo.com
- Sección
- Otros
- Fecha de publicación
- 27 de diciembre de 2002
- Autor
- Enrique Patiño Redactor de EL TIEMPO
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