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DEBUTA EL BOCACHICO ARGENTINO

De no variar el panorama actual de crisis pesquera en el río Magdalena, muy probablemente en la Semana Santa que se avecina los colombianos van a terminar comiendo bocachico argentino.

De no variar el panorama actual de crisis pesquera en el río Magdalena, muy probablemente en la Semana Santa que se avecina los colombianos van a terminar comiendo bocachico argentino.

Por el momento, esta especie foránea ya tiene invadido por completo a Cartagena. Desde hace tres meses, el pescado argentino es el primero en las mesas de las ventas callejeras del Mercado de Bazurto en esa ciudad. Es un bocachico que dobla en tamaño al más grande de los que se pescan en el sistema lagunar del sur de Bolívar.

Fernando Castilla, propietario de la pescadería Promarco, vendió en una semana de diciembre pasado 14 toneladas.

Adriana Ospina, subgerente de la pescadería, Asturiana Ltda., dice que la demanda del bocachico importado del sur del continente se debe a la escasez de la producción regional.

"Los problemas con la creciente, la contaminación y las amenazas de grupos violentos en las zonas donde se produce el bocachico criollo son causas de su desaparición en los puntos de ventas", sostiene Ospina.

Hasta finales del año pasado, las grandes pescaderías no habían descubierto el negocio de la venta de bocachico.

Como lo explica Ospina, el bocachico es una especie que no resiste congelación en exceso debido a que contiene mucha grasa y pierde su sabor.

Por eso es un pescado que se expende en las calles, una vez llega desde Magangué y Barrancabermeja por vía acuática.

"Es un pescado de demanda popular. Mientras que los principales clientes de las pescaderías son los restaurantes y supermercados", dice.

Para garantizar la conservación del sabor del bocachico hay que glaciarlo, tal como se hace con los mariscos.

Pero aún así, el bocachico argentino se metió en el mercado con fuerza. Aunque los degustadores admiten que el sabor no es el mismo al que crece en las aguas del río Magdalena, "de todas formas es bueno y es que con ese tamaño se come más que con el otro", dice un comprador.

Gregoria Cimarra, una negra dicharachera de raíces palenqueras, de las más populares del mercado de Bazurto, dice: "Claro que no sabe lo mismo porque es un bocachico de zoocriadero y el de nosotros se cría natural; por eso es más sabroso".

Agrega que lo más probable es que este pescado importado tenga, por su tamaño más que por su sabor, mucha más demanda que el nativo para la temporada de Semana Santa.

"La producción del bocachico es impredecible. De repente aparecen en marzo y llenan las plazas de mercado de la Costa. Quién sabe", dice Ospina.

Julber García, quien lleva 18 años vendiendo pescado en una mesa de la Avenida El Lago, dice que en un día llega a vender unos 50 bocachicos argentinos.

Un cliente puede dar por un pescado que pese entre 2 y 3 kilos la suma de 15.000 pesos. "Si se trata de un buen cliente le damos dos por 25.000 pesos", dice la negra Cimarra.

Otro bocachico que hizo su incursión en el mercado local y que quiso competirle al criollo fue el de Venezuela. Hace años hubo importación de esta especie, pero la empresaria del pescado Ospina dice que el precio se elevó y dejó de ser competitivo.

Agrega que la pesca en las zonas del Caribe y del Pacífico no abastece el mercado nacional y que en estos momentos hay una gran importación de pescados de Ecuador y de Chile.

"El jurel chileno, por ejemplo, se importa acá desde hace un año".

FOTO/Wilder Arias.

1- Un solo vendedor comercializó en una semana de diciembre 14 toneladas de pescado argentino.

2- El tamaño del bocachico argentino es superior al que se pesca en los ríos colombianos.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Otros
Fecha de publicación
14 de enero de 2002
Autor
VICENTE ARCIERI G. Corresponsal de EL TIEMPO

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