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LOS ESTIGMAS DE DIOS

El pasado domingo, la fiesta en Italia por la santificación de Pío de Pietrelcina incluyó el lleno completo de la Plaza de San Pedro y la transmisión de la ceremonia por radio y televisión.

El pasado domingo, la fiesta en Italia por la santificación de Pío de Pietrelcina incluyó el lleno completo de la Plaza de San Pedro y la transmisión de la ceremonia por radio y televisión.

Y es que para este país, el sacerdote canonizado es un fenómeno, no solo por su bondad y su poder para leer la mente, sino porque desde los 31 años presentó estigmas (llagas que representan la pasión y muerte de Jesucristo).

Procedente del sur de Italia, donde nació el 26 de mayo de 1887, en la localidad de Pietrelcina, la devoción que se siente por su imagen y su recuerdo solo es comparable con la del Divino Niño del 20 de Julio, de Bogotá.

La diferencia está en que Pío de Pietrelcina, bautizado Francesco Forgione, fue un personaje que vivió el siglo XX, hasta 1968, año de su muerte y cuyos estigmas fueron objeto de estudio por parte de 20 médicos que se interesaron en el tema sin poder dar una explicación lógica a este hecho.

El padre Pío, de la comunidad de los Capuchinos, empezó a presentar este fenómeno en 1918, a los 31 años y cuando ingresó a la vida sacerdotal se afianzó. Que manara sangre de las heridas y esta sangre tuviera olor a flores, fue un secreto que duró poco tiempo guardado en el monasterio de su localidad.

Pocos los escogidos.

El estigma es uno de los fenómenos más extraños que se conocen. Sólo 323 personas lo han presentado en la historia de la humanidad -reconocidas por la Iglesia- y 70 de ellas están santificadas.

San Francisco de Asís es el primer estigmatizado de que se tiene noticia. Y cuenta la historia -de la que en estos casos hay que fiarse-, que en las heridas de sus manos y pies se encontraban raspaduras en forma de clavos, para ratificar que se trataba de una especie de imagen de la crucifixión de Jesús.

España, Bélgica, Italia, Alemania y Estados Unidos han sido los países de origen de estas personas, muchas de ellas desconocidas para el mundo, pues en su mayoría han preferido permanecer en el anonimato para no causar sensación y poder vivir tranquilos su propia pasión, como se afirma en varias páginas religiosas que existen en Internet.

Y es que la aparición de las marcas no se remite a las ya mencionadas. En algunas ocasiones a los estigmatizados también les aparecen las huellas de la corona de espinas en la frente, con 12 o 15 lesiones, como a Loise de Jesús y Jeanne Boisseau, de quienes no aparecen datos de nacimiento y muerte.

A esta última, incluso, le brotaba sangre de la frente todos los viernes a las tres de la tarde.

También se han dado casos de personas a las que se les cae el hombro derecho, en señal de que van cargando la cruz de Cristo. Una de ellas fue Louis Lateau, Bélgica (1850-1883), para quien el efecto era tan intenso, que se le inutilizaba su brazo.

Los casos, a pesar de ser aceptados como un dogma de fe, siguen sin explicación. Por ejemplo, el de Teresa Neumann, desafiando literalmente las leyes de la gravedad.

Neumann, al momento de estigmatizarse, debía ser acostada y a pesar de encontrarse en esa posición, la sangre que salía de las llagas de sus pies, en lugar de dirigirse a los talones, iba hacia los dedos, como si estuviera en la cruz y en sentido vertical.

Según Tito Paolo Zecca, catedrático italiano de espiritualidad, los estigmas representan la aceptación consciente de la Cruz vivida espiritualmente y las personas que los reciben están ligadas a la religión y a seguir el camino del Hijo del Hombre .

Pero la ciencia no se queda ahí. El fenómeno se sigue estudiando. Entre otras cosas porque los estigmas nunca desaparecen y jamás se infectan, algo que para los médicos es absolutamente inconcebible.

Del mismo modo que la alta temperatura del padre Pío, que no afectaba su salud pero sí reventaba los termómetros, otro aspecto del que los médicos jamás dieron una explicación lógica.

CASOS EN COLOMBIA.

Total reserva guarda la Iglesia Católica de Colombia respecto al tema de los estigmatizados, de ahí que sobre los dos casos que se han presentado en el departamento del Meta, uno en Villavicencio y otro en la población de Restrepo, no hay un pronunciamiento oficial.

No es que no se apoye esta experiencia, lo que sucede es que hay que estudiarla muy a fondo para llegar a la conclusión de que es verdadera y no una manifestación de la mente humana , afirmó un sacerdote que pidió mantener su nombre en reserva.

Es así como el caso de Alonso Díaz Barrios, de 52 años, de la vereda Puente Abadía, en Villavicencio, a quien le aparecen llagas en sus manos y los viernes mana sangre en la cabeza, en las manos y los pies, como a Jesús crucificado, experiencia que vive hace más de una década, cuando según afirma, fue llamado por la Virgen a convertirse .

Y en el municipio de Restrepo (Meta), Roque Jacinto Solaque presentó durante año y medio los estigmas de Jesús, mientras estudiaba en el Seminario de la localidad, falleciendo en 1996 de insuficiencia sanguínea.

Cuando estaba presentando los estigmas también tenía los síntomas de un crucificado, como asfixia y dolor, además de emanar sangre , dijo el sacerdote Joaquín Parra, de Restrepo, de esa comunidad.

Los estudios sobre estos casos colombianos continúan a nivel del Vaticano.

FOTO/AP.

1- El padre Pío de Pietrelcina se caracterizó por su bondad, su poder para leer la mente y sus estigmas.

2- De las manos del Padre Pío manaba sangre con olor a flores.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Otros
Fecha de publicación
18 de junio de 2002
Autor
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