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EL LOCO GUERRA PERDIÓ LA ÚLTIMA BATALLA

Los caleños no recibirán más las bendiciones, los consejos o los recorderis de progenitora del Loco Guerra . Hacia las 11 de la mañana del sábado pasado, en la cama número 27 del Hospital de San Juan de Dios, el último de los personajes pintorescos de Cali dejó de existir. Eugenio Cosme Guerra, como a última hora dijo realmente llamarse, desde unos treinta años atrás hacía parte de la vida cotidiana de la capital vallecaucana.

Su estilo original de pedir limosna le hizo ganar un lugar en el corazón de la gente. Tal como ocurrió con Jovita Feijoo, cuya demencia la llevó a postularse como la Reina eterna de la belleza caleña.

Por cada moneda, Guerra daba a cambio una bendición. Y por cada negativa, entregaba un madrazo , con sermón y todo, que en lugar de ira causaba risa.

Por lo hilvanado de sus discursos, ya sobre el mal gobierno o el desafuero de la humanidad por el sexo y el abandono de Dios, muchas personas no creían en su locura. Y hasta se tejieron historias sobre su inmensa fortuna lograda con la caridad pública.

Además, contribuía al enigma sobre su personalidad el hecho de que siempre andaba bien trajeado. Nunca nadie lo vio sin saco y corbata. Pero tampoco nadie supo dónde vivía o si tenía familia. Religiosamente se le veía abordar, todas las tardes, un bus Blanco y Negro que lo llevaba a su desconocida morada. Eso sí, pagaba el pasaje como cualquier pasajero cuerdo.

El Loco Guerra deja un inmenso vacío en la ciudad que lo adoptó. Porque al igual que Jovita, había nacido en Palmira hace 67 años, según lo aseguró al equipo médico que lo atendió en el hospital. La Avenida Sexta, el Paseo Bolívar, El Puente Ortiz, La Plazoleta del Correo y los paraderos frente al Centro Administrativo Municipal eran sus lugares preferidos de trabajo .

Tenía gran predilección por el teatro Calima, donde aprovechaba las colas para pedir y para exhortar a los jovencitos a no hacer sexo . Tampoco fallaba su visita diaria al Café de los turcos , donde hacía tertulia con poetas, pintores, políticos y la clientela en general.

Diego Pombo, pintor caleño, lo inmortalizó en una serie de cuadros titulada La banda de guerra , en el que aparece el pintoresco personaje vestido de obispo y general, tal como él aseguraba serlo. Pombo y el periodista cubano José Pardo Llada, una vez enterados de las dolencias de Guerra, iniciaron la venta de cuadros y una colecta para costearle los gastos hospitalarios.

Sin embargo, el director del San Juan de Dios, José Ignacio Peña, ofreció la atención gratuita y recomendó que el dinero fuera utilizado para su recuperación.

Guerra, según Peña, tenía dos hernias inguinales bilaterales. Agregó que llegó en muy malas condiciones y deshidratado al hospital el jueves último, lo que imposibilitó operarlo de inmediato. Murió cuando se cumplía el proceso de hidratación.

Aunque no se le conocieron parientes, sus dolientes son millares de caleños que ayer lo acompañaron al Cementerio Central. Los mismos que extrañarán su figura trigueña y su barba blanca; su mano izquierda extendida y la derecha dispuesta a dar una bendición.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Otros
Fecha de publicación
12 de agosto de 1991
Autor
JAMES ARIAS

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