TRAS LOS FÓSILES DEL GUÁJARO

TRAS LOS FÓSILES DEL GUÁJARO

Con las uñas y a pico y pala, un grupo de profesores y estudiantes del colegio Bachillerato Técnico del corregimiento La Peña, en Sabanalarga (Atlántico), trabaja desde hace más de tres años en lo que podría ser el gran descubrimiento paleontológico y arqueológico de los últimos tiempo en el Caribe colombiano.

16 de diciembre de 2002, 05:00 am

La región del embalse del Guájaro, al sur del departamento del Atlántico, es el centro de operaciones de este grupo que encontró los fósiles que evidencian que ahí, hace unos 10 mil años, habitaron grandes mamíferos prehistóricos.

Cuesta creer que en estas tierras erosionadas alguna vez se albergó una frondosa vegetación con flores y frutos gigantes que sirvió de alimento para recias criaturas que fueron las dueñas de la laguna del Guájaro y sus alrededores.

La historia la inició hace ocho años el investigador Benjamín Puche, quien encontró el primer fósil en la región de La Peña. El hallazgo fue enviado al centro de paleontología de la Universidad Nacional, que certificó que se trataba de la parte de un cráneo de un Megaterio, un mamífero gigante semejante a un perezoso , con más de 1 300,000 años.

La noticia fue primera plana de los medios locales, pero luego se olvidó, hasta hace cuatro años cuando Luis Arjona Polo, un joven profesor de sociales nacido en Sabanalarga, que llegó al bachillerato de La Peña, decidió literalmente desenterrar el pasado y encontró nuevos fósiles y toda una historia antropológica.

Los estudiantes que viven en los alrededores del embalse me traían piezas arqueológicas que encontraban a flor de tierra entre los cultivos de yuca y las laderas de los cerros de la región , recuerda el profesor.

Motivado por lo que sucedía conformó un grupo de estudio con los profesores Leonardo Orozco, Jorge Berdugo y Eliécer Navarro para trabajar en un proyecto que pretende demostrar que en la región cenagosa de La Peña vivieron especies prehistóricas como el mastodonte y el megaterio, mamíferos extintos hace ocho mil años.

Para impulsar el proyecto se creó en el Bachillerato Técnico la brigada de investigación y creaciones científicas, integrada por unos 40 estudiantes de grado 11, que provienen de familias de pescadores y campesinos, quienes han crecido en medio de los huesos de los monstruos , como los suelen llamar.

EL TIEMPO logró comunicarse vía Internet con Ricardo Pasquali, investigador del departamento de Paleontología de Vertebrados del Museo de La Plata en Buenos Aires (Argentina), quien confirmó luego de revisar las fotos y analizar las características de la región, que los restos encontrados pertenecen efectivamente a un mastodonte y un megaterio.

Pasquali fue contactado por el profesor Leonardo Orozco al leer su página en Internet, paleolatina.com.ar.

El entregó algunas guías y envió videos, revistas, folletos, fotos y recortes sobre cómo realizar los trabajos arqueológicos y paleontológicos en la zona.

El material enviado desde Argentina les permite aplicar, de manera muy sencilla, algunas técnicas utilizadas en la antropología y arqueología.

El doctor Pasquali nos explica en los videos que nos envía desde Argentina cómo hacer las excavaciones y de paso nosotros nos convertimos en multiplicadores y les enseñamos a los estudiantes , manifestó Arjona.

A lomo de mula Cada 15 días, los tres profesores y el grupo de estudiantes parten en su expedición arqueológica, financiada por los padres de familia, hacia las zonas de La Sierra, San Jacinto del Flecha y Las Mellizas, en las inmediaciones del embalse del Guájaro, hasta donde llegan en caballo o mula.

Nos las arreglamos, reunimos para el sancocho, hacemos rifas para recolectar para la gasolina de las lanchas en las que atravesamos el embalse y para el alquiler de mulas. Todo es con las uñas, pero este es un gran trabajo que algún día alguien reconocerá , dijo Arjona.

Con picos, palas y metros, que les han regalado modistas y amas de casa del pueblo, trabajan en la recuperación y recolección de los restos de maxilares, muelas, partes de fémur, espinas dorsales y hasta un gigantesco cráneo.

Los fósiles caen al arroyo y terminan sepultados en el embalse del Guájaro, por eso la preocupación del grupo en trabajar rápido y aprovechar el tiempo antes de que se sigan perdiendo las piezas , explicó Arjona.

También han encontrado piezas antropológicas como collares, vasijas fúnebres, figuras amorfas, hachas y mecheros de piedra, únicos en la región, trabajados por cultura indígena mocaná, que pobló la zona sur del Atlántico.

En estos momentos los profesores solicitan la ayuda técnica de un paleontólogo y un arqueólogo para que trabajen directamente con ellos, pues aseguran que tienen detectada una zona donde está el esqueleto de un mastodonte.

Mientras esperan más asistencia científica, profesores y estudiantes seguirán pidiendo colaboración en el pueblo para poder recolectar para la gasolina de la lancha, el sancocho del almuerzo de la expedición y arreglar las viejas palas y picos que usan para viajar al pasado.

Foto. Leonardo Herrera EN UN VIEJO ESTANTE se encuentran acomodadas más de 60 piezas arqueológicas encontradas por los profesores y estudiantes del Bachillerato Técnico de La Peña en la región del Guájaro.