EL PARAÍSO DE LOS TRAQUETOS

EL PARAÍSO DE LOS TRAQUETOS

Durante su mandato como alcalde de Tuluá (Valle), el escritor Gustavo Alvarez Gardeazábal hizo un censo de los tulueños encarcelados en todo el mundo, acusados de tráfico de drogas. Hice esa lista y casi todas las semanas les despachaba 400 ó 500 ejemplares del periodico del pueblo , recuerda.

3 de mayo de 2002, 05:00 am

Durante su mandato como alcalde de Tuluá (Valle), el escritor Gustavo Alvarez Gardeazábal hizo un censo de los tulueños encarcelados en todo el mundo, acusados de tráfico de drogas. Hice esa lista y casi todas las semanas les despachaba 400 ó 500 ejemplares del periodico del pueblo , recuerda.

Por eso, muchas veces recibía por correo las cartas de los reclusos contándole sus desventuras y agradeciéndole el detalle de mantenerlos ligados todavía a su tierra. Muchas de esas misivas y tragedias forman parte de Comandante paraíso, su nueva novela, que lanzó esta semana en Bogotá en la Feria Internacional de Libro.

Muchas de las cartas que aparecen en la novela son verídicas y algunas se referían a mí, -explica- especialmente cuando iba a ser gobernante de mi pueblo. Tal vez por eso me atrevo a contar las historias dramáticas, cínicas, vergajas o crueles que hay en esta novela .

Comandante paraíso, su primera novela en once años, cuenta la historia del líder del Ejército Nacional de los Traquetos , organización ficticia criminal y redentora, resultante del narcotráfico. La novela parte de la historia de Enrique Londoño, joven sicario mejor conocido como Comandante paraíso , desde sus inicios como matón a sueldo de Alcañiz, un pueblito del Valle del Cauca.

Desde la óptica de Londoño son relatadas y explicadas algunas de las grandes tragedias de Colombia, como el asesinato de Galán y Pizarro, y masacres como la de Trujillo.

Con Cóndores no entierran todos los días le conté a Colombia lo que le había dado culillo contar a los historiadores y a los escritores de entonces sobre la verdad de mi tierra. -asegura- Ahora, el culillo es mayor. Yo toco el tema del narcotráfico porque ya fui arroyado por él. Pero tengo la gran ventaja de haber sido alcalde de una ciudad que los vivió, los soportó y los puso a producir socialmente, para beneficio de la historia y dolor de los gringos .

Alvarez Gardeazábal concibió y escribió esta novela durante sus tres años de presidio (ver recuadro), a lo largo de los cuales, como afirma, se dedicó a afilar sus páginas: No le arreglé la prosa ni la pulí, eso lo hacen los académicos. Yo la afilé, porque estoy convencido de que más de uno se va a cortar los dedos pasando sus páginas , afirma.

Haciendo la salvedad de que no utilizó nombres verdaderos en su novela, está seguro de que más de uno que se sentirá presenciando la Colombia actual al leerla. Otros más se identificará con los personajes, -asegura- y por lo menos una media docena se sentirá Comandante Paraíso.

VERDAD O NOVELA.

Algunos apartes de Comandante paraíso.

* Me dicen que usted fue el que disparó contra Pizarro (...)?.

- Qué va! Yo apenas iba en el avión (...).

- Entonces sí disparó?.

- Claro, contra el man que había matado a Pizarro. (...) no se podían correr riesgos de que los escoltas lo pillaran vivo.

- Pero a la prensa se le dijo que fueron los escoltas (...).

- Claro, yo era escolta, pero infiltrado .

* Cuando yo me muera o dentro de muchos años, cuando ya los gringos estén desbaratados, carcomidos por la cocaína que les hemos vendido (...) cuando eso pase, gentes como yo vamos a ser más importantes que Bolívar. Vamos a ser los padres de la patria nueva .

EN LIBERTAD.

Gustavo Alvarez Gardeazábal fue puesto en libertad el 22 de diciembre del año pasado, luego de ser condenado por la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia por enriquecimiento ilícito de particulares.

Según las autoridades, el escritor fue procesado porque a sus cuentas bancarias ingresó un cheque de 7 millones de pesos que resultó estar amparado con dineros del cartel de Cali. Alvarez siempre alegó que el título valor fue la contraprestación lícita por la venta de una estatuilla llamada El Mundo. Sin embargo, ni la Fiscalía General de la Nación ni la Corte Suprema de Justicia le creyeron.

Fue alcalde de Tuluá en dos periodos (1988-1990 y 1992-1994) y gobernador electo del Valle en 1997.

FOTO/Carlos Julio Martínez EL TIEMPO.

Alvarez Gardeazábal, siempre polémico.