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EL LIBRO AZUL DE CHÁVEZ

Hugo Chávez Frías, presidente de Venezuela, viajó a Nueva York hace 15 días para asumir la presidencia del grupo de los 77. Desde la tribuna, ante la asamblea de las Naciones Unidas, despotricó contra el neoliberalismo salvaje y se proclamó defensor de los pobres del planeta. Los funcionarios de su gobierno tuvieron la precaución de contratar costosos servicios de televisión vía satélite para que el mensaje de este autoproclamado redentor llegara a todos los pobres del planeta.

Hugo Chávez Frías, presidente de Venezuela, viajó a Nueva York hace 15 días para asumir la presidencia del grupo de los 77. Desde la tribuna, ante la asamblea de las Naciones Unidas, despotricó contra el "neoliberalismo salvaje" y se proclamó defensor de los pobres del planeta. Los funcionarios de su gobierno tuvieron la precaución de contratar costosos servicios de televisión vía satélite para que el mensaje de este autoproclamado redentor llegara a todos los pobres del planeta.

Como suele suceder cuando hablan personajes de este tipo (llenos de retórica y desplantes teatrales, pero ayunos de ideas y novedades), los periodistas no encontraron en la perorata de Chávez sustancia coherente de la cual informar y aprovecharon una conferencia de prensa posterior para preguntar al presidente venezolano qué propone en concreto y qué se puede esperar de su dirigencia del grupo de los 77. Apurado, Chávez no encontró mejor cosa que sacarse del bolsillo un librito azul, la nueva Constitución Bolivariana de Venezuela, y ofrecérselo al periodista preguntón: "Ahí está la respuesta a todos los males del planeta" , le dijo Chávez.

Se produjo cierto embarazo cuando el propio presidente venezolano se percató de que el librito azul estaba autografiado por él.

Comenta el incidente un editorial del diario El Nacional de Caracas: "Cualquiera sabe que no es normal andar por allí colocándole autógrafos, como un escritor de best-seller, a una Constitución que, hasta ahora, se pensaba que era el fruto colectivo de unos venezolanos reunidos en la Constituyente. Esto nos demuestra hasta qué punto el presidente se encuentra perdido en su propio laberinto de disparates, al extremo de considerar, al parecer, el texto constitucional como su obra personal y suprema. De ser así, necesita urgentemente una sesión de terapia" .

Chávez tiene tres años en el poder y varios años antes de ser electo, el 4 de febrero de 1992, encabezó un intento de golpe militar que lo llevó a la cárcel. Chávez llegó a la presidencia aupado en una retórica populachera que lo presentaba como el patriota enfrentado a los corruptos políticos tradicionales.

Ciertamente, los políticos tradicionales en Venezuela se han caracterizado por su corrupción, pero hoy buena parte de los venezolanos que eligieron a Chávez saben que se equivocaron al elegir a este energúmeno disfrazado de civil, que -escudado en una especie de reverencia fanática a Simón Bolívar - ha pisoteado el Estado de Derecho, ha amenazado a la prensa libre y encamina aceleradamente a su país hacia la ruina completa.

Todo lo hace, en cierta forma, con la ley. Sólo que él, el dictadorzuelo, se erigió como supremo legislador y usa la ley a su antojo. Tan es así, que la Constitución venezolana la siente obra suya, que la obsequia autografiada como autor de un best-seller en gira triunfal. No le falta razón. Esa Constitución la aprobó una Constituyente prácticamente fabricada por el propio Chávez, una vez que disolvió al antiguo poder legislativo.

Así como Mao tenía su librito rojo, Chávez tiene "su" librito azul. Es "su" Constitución y probablemente cree que se la dictó en un sueño el mismo Simón Bolívar. Igual que otros dictadores, Chávez adora la ley, siempre y cuando se trate de su ley, la que ve como la herramienta precisa para hacer lo que le viene en gana.

* Analista político mexicano.

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Publicación
eltiempo.com
Sección
Otros
Fecha de publicación
21 de enero de 2002
Autor
RICARDO MEDINA MACIAS *

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