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PROYECTO DE PLAZA PARA ZIPAQUIRÁ

La idea de restaurar los usos, las tradiciones y las costumbres de carácter colectivo que se perdieron cuando la otrora plaza de Zipaquirá se convirtiera en parque, motivó a la Sociedad Colombiana de Arquitectos a convocar a los diseñadores y urbanistas a un concurso con el fin de elegir la mejor propuesta de renovación.

La idea de restaurar los usos, las tradiciones y las costumbres de carácter colectivo que se perdieron cuando la otrora plaza de Zipaquirá se convirtiera en parque, motivó a la Sociedad Colombiana de Arquitectos a convocar a los diseñadores y urbanistas a un concurso con el fin de elegir la mejor propuesta de renovación.

Así, de 35 anteproyectos que se presentaron, todos sin excepción mostraron una calidad a toda prueba. Y no podía esperarse algo diferente si tenemos en cuenta que entre los participantes estaban empresas y profesionales de la talla de Lorenzo Castro Jaramillo y Juan Camilo Santamaría (ganadores); Fernando Cortés Larreamendy (segundo premio); Cuéllar Serrano Gómez S.A. (tercer premio); Manuel Carrizosa (cuarto premio) y Jaques Mosseri (quinto premio). Por su parte, Ricardo La Rotta Caballero recibió mención , dijo Rodolfo Ulloa, presidente de la Sociedad Colombiana de Arquitectos (SCA).

Ahora, los ganadores deben atender las recomendaciones del ministerio de Cultura y del Consejo Nacional de Monumentos, cuyos representantes evaluarán la viabilidad de la obra.

Según los ganadores, la propuesta parte de entender las distintas condiciones de los lugares objeto de intervención que, a partir del manejo de los elementos complementarios como arborización, amoblamiento, iluminación y materiales de piso, se articulan y enlazan en una sola estructura de espacio público, como se destaca a continuación.

Plaza de los comuneros.

Este lugar recupera la condición de espacio vacío, colectivo y significativo a partir del tratamiento duro, homogéneo y continuo de la superficie, eliminando las zonas ajardinadas, lo que permite restablecer la presencia del marco de edificios patrimoniales. Se propone por lo tanto conservar las palmeras como elementos referenciales, que le confieren un valor de singularidad al espacio. La superficie de la plaza se altera sutilmente para salvar la diferencia de nivel entre suelo y palmas, pero sin interrumpir la continuidad.

Aunque el parque desaparece se conserva la idea de permanencia cotidiana en la plaza, localizando en el perímetro opuesto a los atrios bancas continuas con carácter colectivo; además, los atrios de la catedral y el palacio municipal se conservan exaltando su valor.

Calles 4y 5Estas se entienden como prolongación de la plaza, por lo que se extiende de manera continua el tratamiento del piso de la plaza hasta la carrera 10A partir de ahí las condiciones espaciales y el perfil urbano de las dos calles se amplía; además, se cambia el tratamiento del piso por adoquín de ladrillo, que se desborda y abraza la estación de tren.

Plaza de la estación. Alrededor del edificio de la estación se interrumpe el piso de ladrillo, para dar paso a un tapete del mismo adoquín de piedra, utilizado en la plaza principal, que extiende el dominio del edificio sobre el suelo, resaltando su presencia como punto de llegada y partida. Se localiza un paradero de la ruta circular al occidente de la estación.

Alameda. Las márgenes alrededor de la vía férrea son un espacio desolado y sin definición. La propuesta aborda la transformación de este espacio a través de una topografía habitable que acoge el espacio de permanencia y recorrido separándolo de los rieles.

Parque central. El contorno indefinido, vago y borroso del terreno de la antigua plaza de ferias, obliga a construir y definir un nuevo lugar. Este se construye a partir del recorrido de una serie de recintos concatenados y confinados por el manejo de la topografía, amoblamiento y vegetación, y el tratamiento de las superficies blandas y duras.

Vale la pena reiterar que la idea es revitalizar un espacio cívico y recuperar su carácter original de plaza reconociendo además el valor de las palmas existentes, como testigos de una memoria colectiva y de un paisaje urbano ya característico , comenta Juan C. Santamaría, miembro del equipo ganador de Lorenzo Castro.

Adicionalmente agrega se da un valor importante dentro del proyecto a las construcciones existentes en la plaza, las cuales se conservan en muy buen estado y que, con la nueva intervención, ganarán presencia dentro del espacio .

Publicación
eltiempo.com
Sección
Fecha de publicación
26 de enero de 2002
Autor
GABRIEL E. FLOREZ G. Redactor de EL TIEMPO

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