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LA EROSIÓN TIENE CURA

Con una pasta fértil, el ingeniero civil Jorge Martínez está curando la erosión y devolviéndole la vida a los suelos fértiles.

Con una pasta fértil, el ingeniero civil Jorge Martínez está curando la erosión y devolviéndole la vida a los suelos fértiles.

Después de mucho tiempo de irse deslizando de a poquitos, el morro del barrio San Martín de Porres encontró así una cura para su mal.

Ese gigantesco cerro de tierra y piedra se había estado desmoronando desde mucho antes de que la gente comenzara a invadir el sector, vecino del Doce de Octubre, al noroccidente de Medellín.

Sin pensar en que un día el morro se les podía venir encima, la gente comenzó a hacer casas frente a él y hace dos años el Municipio abrió una avenida (la carrera 76) para unir las calles 98 y 99, diagonal a la terminal de buses de Castilla.

El urbanismo se abrió camino junto al morro pero éste siguió escupiendo tierra, lodo y piedra cada vez que le daba la gana, hasta que llegó el ingeniero civil Jorge Londoño Martínez.

Hace menos de un mes él y un grupo de personas, coordinado por la Junta de Acción Comunal San Martín de Porres, comenzaron a pegar en las laderas del morro un elemento denominado pasta fértil para sembrar vetíver y fríjol en ese árido lugar.

Como por arte de magia, hace pocos días al cerro le empezaron a brotar plantas que le devolverán la estabilidad al terreno, es decir, que evitarán los deslizamientos en la zona.

La artífice del milagro es la pasta fértil inventada por el ingeniero Londoño quien explica que esa pasta es una mezcla hecha con material reciclado con gran capacidad de adherencia a cualquier tipo de superficie, higroscópica (capacidad de absorber y exhalar la humedad), de baja conductividad y que proporciona una superficie apta para plantar.

El trabajo ambiental de revegetalización se logró porque el desaparecido Instituto Mi Río creyó en la pasta fértil de Londoño y le dio vía libre para utilizarla en el morro de San Martín de Porres.

Además, con recursos del programa Parce, se logró la contratación de cerca de 10 personas que ayudan a Londoño en los trabajos de pegado y siembra de las plantas.

"Estuve como un año en el garaje de mi casa trabajándole a la pasta fértil, hasta que vi que daba resultados. Le llevé un vidrio que tenía pasta y vetíver a la Gerente de Mi Río y ella me dijo: Si lo volteo, no se derrama? Yo le respondí: Tranquila, voltéelo que no se le derrama, pero por dentro tenía mis dudas.

Me alegró mucho ver que la pasta respondió muy bien y que no tuve que limpiarle el escritorio a la funcionaria.

Ella aceptó utilizar la pasta para revegetalizar sitios como el morro de San Martín de Porres", resumió Londoño.

Vida al morro.

Cuando las primeras matas empezaron a ponerle verde al cerro, la comunidad se animó para arreglar toda la zona.

Sembraron sanjoaquines en la parte de abajo, hicieron un andén y ahora tiene otra cara, según explicó Wilmar Ospina, vicepresidente de la JAC San Martín de Porres y quien ha estado liderando los trabajos ambientales en ese lugar.

"La primera solución que teníamos para controlar los deslizamientos era hacer un muro de contención en concreto que costaba 250 millones de pesos. Como no había plata no pudimos adelantar ningún trabajo. La pasta fértil no cuesta mucho y le dio posibilidades de trabajo a varias personas del barrio", indicó Ospina.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Otros
Fecha de publicación
17 de septiembre de 2002
Autor
Margarita Zuluaga

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