ALBA LUCÍA

ALBA LUCÍA

Hoy, 8 de marzo del 2000, Día Internacional de la Mujer, que conmemora la gran manifestación de las costureras en Nueva York en 1857, me habita una preocupación: Alba Lucía Rodríguez, una joven campesina de 22 años, espera desde hace cuatro años en la celda de una cárcel el fin de la maldición de haber nacido mujer, el fin de la maldición de la pobreza, el fin de la maldición de la injusticia, el fin de la maldición de los hombres que miran el mundo solo desde su lógica.

8 de marzo de 2000, 05:00 am

Para ella nunca existieron los artículos de la Constitución que reconocen el derecho a una vida digna, el derecho a la educación, el derecho al derecho. Porque Alba Lucía está condenada a 42 años y cinco meses de cárcel: La condena más larga de Colombia , como la calificó hace dos años, en un detallado y escalofriante artículo de Cambio 16, la periodista Silvia Galvis. Ni siquiera los autores de muchas de las masacres que conmovieron al país recibieron semejante condena.

Pero Alba Lucía, cuando aún podía soñar, cometió cuatro crímenes imperdonables: 1) Nació mujer en una sociedad hondamente misógina; 2) fue engañada, drogada y violada por un amigo que la había invitado a comer helado; 3) resultó embarazada y nueve meses después tuvo un parto complicado no asistido en medio de la clandestinidad y la soledad de una letrina campesina; 4) el bebé murió. Además, al borde de la muerte, fue atendida por un médico que dejó de lado el deber del secreto profesional y las mínimas reglas de ética con su paciente para ejercer el papel de policía, detective y juez. El mismo la denunció a las autoridades locales como asesina .

Posteriormente Alba Lucía, quien nunca quiso abortar, tuvo un proceso plagado de vicios e irregularidades, anclado en el oscurantismo del tiempo de la Inquisición. Alba Lucía, con su condena, perdió hasta el derecho a soñar.

Por cierto, nadie trató de saber más del joven que la invitó a comer helado. El está libre y respira tranquilamente el aire de este mundo que le pertenece. La condena fue para ella... No para el Estado colombiano por dejar en semejante grado de pobreza y de ignorancia a las mujeres campesinas; ni para el o los autores de la violación; ni para el médico que cometió error sobre error; ni para las diferentes instancias de la justicia colombiana encarnadas por un fiscal y un juez que ejercieron su profesión con los pies; ni para el magistrado del Tribunal Superior de Antioquia que confirmó la sentencia de 42 años y cinco meses de cárcel, al final de los cuales Alba Lucía tendrá alrededor de 65 años y por supuesto habrá olvidado del todo lo que significa soñar, si no muere antes de cumplir el tiempo de su condena.

Quienes se atrevan a pensar que estoy exagerando porque soy una defensora radical de los derechos de las mujeres, pueden remitirse a los artículos de Gustavo Ignacio de Roux, Aura López y Fernando Londoño; al trabajo sobre este caso realizado por la Red Colombiana de Mujeres por los Derechos Sexuales y Reproductivos y al valor y los conocimientos de la abogada que lleva el proceso, Ximena Castilla.

Hoy, 8 de marzo del 2000, el caso de Alba Lucía es revelador del trabajo por hacer en este país. Trabajo para cambiar el ejercicio del derecho, para transformar mentalidades, para paralizar esta maquinaria patriarcal que vuelve el cuerpo femenino objeto de una potencial posesión. Es tiempo de poner fin a todos estos derechos que se otorgaron implícitamente los hombres: la violación, el incesto, la prostitución, el deber conyugal y el acoso sexual, entre otros. Que Alba Lucía esté hoy en la cárcel, es el más transparente síntoma de la peste machista que sigue devorando a Colombia y que debería representar una verguenza para todos y todas.

Alba Lucía, no estás sola! Miles de mujeres ya conocen tu historia y gritarán en la marcha de las mujeres de este 8 de marzo: Derecho al derecho para Alba Lucía .

*Coordinadora del Grupo Mujer y Sociedad