MUCHO CUIDADO CON LA AMIGDALITIS

MUCHO CUIDADO CON LA AMIGDALITIS

Las amígdalas, esas benditas glándulas que a muchos niños desvelan retorciéndolos de dolor cada vez que molestan y que también trasnochan a los padres, son en realidad ángeles guardianes de la boca y las vías aéreas superiores, pues actúan como filtros del organismo.

9 de enero de 2000, 05:00 am

Su función es proteger al organismo de las infecciones que pueden penetrar por vía nasal u oral. Por eso algunos investigadores llegaron a la conclusión de que la operación de amígdalas solo se hace necesaria bajo ciertas indicaciones específicas.

Juan Manuel García, jefe de la sección de otorrinolaringología de la Fundación Santa Fe de Bogotá, considera que pese a los avances e investigaciones realizadas en los últimos años, en la actualidad se continúa operando estas molestas glándulas pero con indicaciones más estrictas que en años anteriores.

El principal problema que se presenta en estas glándulas es la amigdalitis que, dice Carlos Torres, infectólogo pediatra, en su mayoría son causadas por virus, como por ejemplo el de la gripa, mientras que las ocasionadas por bacterias son poco frecuentes.

Así, hay que anotar que la amigdalitis es motivo frecuente de consulta pediátrica y además, debido al uso indiscriminado que hace la gente de los antibióticos, se ha aumentado la resistencia bacteriana contra los mismos , afirma García.

Entonces hay síntomas como inflamación, dolor, irritación, dificultad en la deglución, fiebre, pulso rápido y malestar general, entre otros signos.

Entre los 3 y los 7 años de edad las amígdalas alcanzan un tamaño considerable. Sin embargo cuando hay algún proceso infeccioso permanente, crecen más de la cuenta y pueden producir obstrucción respiratoria, es decir, se tapa la nariz, lo que obliga al menor a respirar por la boca. Esto hace que se incremente el trabajo del pulmón y por consiguiente el del corazón con la probabilidad de que este se aumente de tamaño , dice Frida Scharf de Sanabria, otorrinolaringóloga.

Hay que tener mucho cuidado con la amigdalitis, ya que es posible que surjan complicaciones. Por ejemplo, se pueden producir lesiones a nivel del corazón, las articulaciones y los riñones originándose la fiebre reumática. Además, puede producirse otitis, sinusitis y alteraciones en la respiración.

Por su parte, Augusto Peñaranda, otorrinolaringólogo, advierte que muchas veces después de sucederse los episodios de infección, las amígdalas se pueden aumentar de tamaño y generalmente no vuelven a su estado normal.

Estas amígdalas agrandadas son las que van a obstruir la respiración, lo que va a originar que el menor ronque, que se le altere el sueño y que duerma agitadamente. Dicha situación va a tener algunas consecuencias como por ejemplo, dificultad de atención, de concentración y de escolaridad que van en detrimento de su calidad de vida.

Por lo demás, hay que tener en control a los niños alérgicos, tener un buen cuidado oral pues en algunos casos se encuentran amigdalitis originadas por problemas dentales. La boca que es una especie de cárcel que capta las infecciones a través de la caries. Por eso se recomiendan los chequeos periódicos donde el odontólogo. Y no hay que automedicarse, sino consultar con el especialista.