EL SABROSO MUNDO DE LOS MANTENIDOS

EL SABROSO MUNDO DE LOS MANTENIDOS

A José Luis, mesero de un elegante restaurante del norte de Bogotá, ya no le extraña que a la hora de la cuenta muchos hombres se hagan loslocosi y la dejen en manos de su acompañante femenina. Cada vez más asegura el empleado las señoras son las que pagan .

17 de julio de 2000, 05:00 am

Su sabiduría popular no lo engaña. Aunque no hay cifras ni estadísticas y ni siquiera muchas mujeres que se atrevan a reconocerlo en voz alta, la cultura delpago femeninoi está haciendo carrera y hasta se puede hablar de una categoría de hombres que pueden ser denominados comolos mantenidosi .

Y no es que esté mal invitar a un hombre a comer o pagarle la entrada a cine, así como ellos muchas veces lo hacen. Los hombres que se inscriben en este grupo no son los que esporádicamente aceptan una atención, reconocen estarsin cincoi de vez en cuando, y ni siquiera los que aplican aquello de que las cosas en pareja se pagan por mitades.

Los mantenidos son eso: hombres que no trabajan (y ya perdieron la intención de hacerlo), no cuentan con ningún respaldo económico y tienen la buena suerte de encontrar una mujer que pague por ellos el arriendo de la casa, la cuota del carro, el colegio del niño, el mercado del mes, los servicios públicos, las vacaciones familiares y hasta la ropa que usan y el paquete de cigarrillos que se fuman.

El nuevo papel de las mujeres en la sociedad y el mundo laboral, pero sobre todo la frescura y el arrojo con que la mayoría de ellas enfrentan hoy sus relaciones de pareja hacen que la cosa sea cada vez más frecuente y que en muchos hogares se haya vuelto hasta normal.

Esta situación no obedece a un acuerdo explícito entre las parejas, sino que se va dando (porque él perdió el puesto o nunca logró encontrar el trabajo adecuado) y que la mujer asume con cierta obligatoriedad. No importa que los tiempos hayan cambiado, aquello de que el hombre tiene el rol del proveedor en la familia sigue vigente , explica la psicóloga de pareja María Elena López.

Por eso cuando la situación comienza la mujer hace gala de su comprensión y con la esperanza (certeza, en ese momento) de que será temporal, decide apoyarlo y echarse encima el peso del hogar. Pero la tranquilidad de las primeros meses se transforma en angustia y desasosiego pues no importa cuánto gane ni que el sueldo le alcance, ninguna mujer se siente conforme si le toca enfrentar ese tipo de situación , agrega la experta.

Lo que pasa, entonces, es que hay un cambio de roles en la pareja. Y no precisamente porque el hombre asuma las funciones de la casa y la limpie, cocine y recoja a los hijos, sino porque la mujer comienza a tomar las decisiones y de cierta forma le pierde admiración y respeto a la pareja. Es que el dinero en la relación de pareja es sinónimo de poder , explica López.

Sin embargo, y aunque los problemas de dinero son la tercera causa de separación en Colombia, estos casos no siempre terminan en ruptura. Usualmente las mujeres jóvenes dan un plazo a su pareja (especialmente en estos días de desempleo). Las mujeres mayores, en cambio, siguen con la pareja.

Los hombres, mientras tanto, mantienen las apariencias con la complicidad de sus parejas, porque eso de que esellai la que paga todo es algo que no se dice en voz alta.

Le suena conocido? La mejor forma de conocer a un mantenido es saber cómo actúa. Estos son algunos ejemplos: Desde la universidad Estrenando su primer trabajo, Andrea, de 23 años, conoció a un estudiante. Empezaron a salir y como ella ya ganaba dinero no veía nada de malo en correr con los gastos a la hora de ir a cine o rumbear. Además él siempre vivía peleando con los papás y me decía que no le daban ni para ir a la universidad. Entonces yo acostumbraba darle dos mil pesos diarios, para la buseta y las fotocopias . La situación comenzó a disgustarle cuando descubrió que los viernes su novio se iba a tomar con los amigos. No te llevé, porque no me alcanzaba la plata para pagar lo tuyo , le decía. El noviazgo duró ocho meses y, además de darle lo deldiarioi , Andrea recuerda que también le pagaba la lavada de la ropa.

Quería ser gerente Cuando conocí a Gustavo sabía que estaba sin trabajo, porque ninguno de los puestos a los que aspiraba le resultaban. Pero eso no me importó , reconoce Susana, de 44 años. Es que con su porte (elegante, bien hablado y simpático) seguramente no le costaría mayor trabajo ubicarse. Pero el tiempo empezó a pasar y las cosas fueron empeorando. Ya ni siquiera se angustiaba por no tener puesto y, lo que es peor, no asistía a las entrevistas de trabajo que yo misma le conseguía , dice Susana. Y la disculpa era siempre la misma: que él no había nacido para marcar tarjeta, sino para gerente. Tras años de matrimonio, la pareja sigue junta y con un hijo adolescente. La pequeña casa y el carro que poseen fueron conseguidos por ella. También paga lo del colegio, el mercado y los servicios.

Todo por casarme A la llegada de su luna de miel Laura, ejecutiva de una importante firma de abogados, se llevó una gran sorpresa: el lunes en que ella y su esposo debían regresar al trabajo, él se quedó acostado, pues seguía cansado. Igual cosa pasó el martes y el miércoles, cuando ella decidió indagar un poco más. Es que renuncié le dijo su esposo porque no me querían dar permiso para irnos a la luna de miel. Y entonces, estoy sin trabajo . Después de la obvia pelea, Laura decidió darle una nueva oportunidad, pero al ver que día tras días su marido sacaba una disculpa diferente para no conseguir trabajo, ella misma terminó con el matrimonio a los dos meses de casados.

* Los nombres fueron cambiados por petición de los entrevistados FOTO: Rafael Espinosa/EL TIEMPO A LA MUJER, amiga o compañera de un mantenido, le toca hasta pagar la cuenta en los restaurantes, y a él no le importa si los demás se dan cuenta.