NARCOCULTIVO: ENEMIGO ECOLÓGICO

NARCOCULTIVO: ENEMIGO ECOLÓGICO

La dosis letal de un adicto a la cocaína es de sesenta miligramos. En contraste, se calcula que por cada cien gramos de coca mambeada mascada un indígena sólo absorbe 0.65 manogramos por cada centímetro cúbico de sangre. Mientras tanto, cifras aproximadas calculan que en la última década las cuencas hidrográficas del país, que han servido de centros de operaciones de laboratorios y cultivos de coca y marihuana, han recibido más de cuarenta millones de galones de elementos contaminantes y cerca de diez millones de kilos sólidos: ácido sulfúrico y clorhídrico, tolueno, éter, kerosene, carburo y otros.

28 de julio de 1991, 05:00 am

En Colombia se fumigan cada año un millón de hectáreas de caña de azúcar en el Valle del Cauca con el controvertido Glifosato; 1.700.000 de otros cultivos con Paraquat, y en iguales circunstancias se encuentran otros cinco millones de hectáreas de arroz, algodón y otros productos, que son tratados con los llamados agroquímicos.

Sinembargo, a la luz de un técnico agrícola estas sustancias son inactivadas en poco tiempo, sin que queden residuos anómalos. Lo que pasa es que muchas de las situaciones de tipo ecológico son manipuladas por razones políticas .

Estudios de expertos peruanos, y de Colombia, han divulgado cifras alarmantes sobre el alto nivel de agroquímicos utilizados en la zona del Amazonas en el procesamiento de la coca.

La elaboración de las hojas de coca para convertirlas en pasta de coca en las regiones andina y amazónica de Sudamérica dice un reciente informe de las Naciones Unidas, hace que toneladas de residuos químicos se viertan en los ríos y envenenen ecologías ya amenazadas y contaminen el ganado y las tierras de labor .

El crecimiento del cultivo, la producción y el tráfico de la coca en Perú, Bolivia y Colombia, ha cobrado la destrucción de centenares de miles de hectáreas de tierra tropical y frágil durante los últimos 20 años , asegura otro documento, elaborado por el gobierno estadounidense sobre los efectos ecológicos del narcocultivo.

Ambos informes coinciden en afirmar que el daño ecológico se extiende a cientos de hectáreas de tierra, pobres y porosas, abandonadas después de cierto tiempo, muchas de ellas en bosques tropicales y vertientes montañosas, cuyo deterioro es causa de devastadoras inundaciones y el aumento desmesurado de sedimentación de las aguas bajas de los ríos.

Aún campos cubiertos con coca son propensos a la erosión, porque estas plantas perennes no son tan efectivas, como lo es el bosque tropical, en absorber agua y afianzarse en la tierra . Superproducción Sinembargo, existe una tendencia a exagerar las cifras. Nadie sabe cuál es el número de cultivos existentes en los tres países, cuántos bosques han sido depredados, y en qué cantidad de sustancias se vierten a los ríos y cuáles sus efectos mismos en las mencionadas regiones , argumenta el naturalista Jesús Hidrobo.

Lo que sí no es exagerado es que en Bolivia y Perú se cultiva un exceso de coca en relación con la cantidad que demandan los países consumidores, es decir existe una superproducción. Tenemos continúa Hidrobo que hacer énfasis en que la ganadería y la agricultura son más devastadoras que el mismo cultivo de coca, y otros.

Dice el informe estadounidense que en Colombia la deforestación por el cultivo de coca es menos severa que en Perú o Bolivia, pero está aumentando a un ritmo más rápido , y agrega que entre 1985 y 1989, el cultivo creció en 7.000 hectáreas, un 175 por ciento.

Como la variedad de la coca cultivada en Colombia es menos robusta, el número de campos abandonados en Colombia problamente está creciendo más rápidamente que en Bolivia y Perú , añade.

Curiosamente, los Estados Unidos, no siendo ajenos al problema de cultivo de marihuana, principalmente, están lejos de sufrir directamente la influencia de la deforestación: Mire, en EE.UU. son miles los invernaderos privados, así como en gigantescos pinares en donde se cultiva la marihuana, para autoconsumo y comercio. Asimismo, por lo menos nueve estados han legalizado este producto , dijo otro experto consultado por EL TIEMPO que pidió ocultar su nombre.

En el criterio de Hidrobo y otros técnicos consultados por este diario, el número de cultivos de coca en Colombia no sobrepasa las dos mil hectáreas. Colombia, según un informe del Instituto Misoniano de Washington, que evalúo la deforestación general de los bosques tropicales en el Planeta Tierra, ha destruido un 28 por ciento de nuestro potencial total.

Otras estadísticas señalan que actualmente en la zona del alto Huallaga (Perú) se cultivan entre 150.000 y 200.000 hectáreas de coca y se considera que más de 700.000 hectáreas de bosque y selva han sido devoradas para cultivar coca y marihuana; mientras que en las zonas de Mamore y Chapare (Bolivia) desde mediados de la década de los ochenta, más de cuarenta mil hectáreas de selva han sido taladas con iguales fines.

Con menos gravedad se muestra el ejemplo de Colombia en las zonas del Guayabero, Caguán, Putumayo, Caquetá, Vaupés, Cauca, Sierra Nevada de Santa Marta y Amazonas, entre otras regiones. Allí el daño de los agroquímicos, aunque sin resultados claros, según los expertos, es latente.

Los efectos ambientales por el cultivo de coca en estos tres países se detectan no solo por la considerable cantidad de insumos utilizados y por la tala ilícita de bosques, sino por el proceso demográfico desordenado que fluctúa en torno a la producción y tráfico de coca y marihuana.

Es así como, según cálculo aproximado, en los tres países un millón quinientos mil personas dependen de una u otra forma del cultivo de ambas plantas. Mientras tanto, algo más de seis millones de indígenas, y en poco nivel campesinos, mascan coca en los tres países: tres millones en Perú, y dos en Bolivia, obviamente con fines puramente culturales, mientras que en EE.UU., por razones de adicción, más de 20 millones de personas consumen la coca ya procesada. Virtudes curativas En medio de los controvertidos efectos del narcocultivo, surgen algunas curiosidades científicas acerca de la virtudes benéficas de la cocaína y la marihuana.

Los poderes nutricionales de la cocaína son iguales o mejores que una lista de 52 plantas alimenticias de América Latina. En el mundo existen 283 especies de coca, de características muy disímiles, pero solo dos de ellas contienen un elevado nivel de sustancias alucinógenas. Hasta ahora se conoce que los narcocultivadores han explotado cuatro variedades.

Científicamente se ha comprobado que por cada cien gramos, la hoja de coca posee 11.000 unidades de vitamina, demostrando su efecto benefactor contra la tubercolosis en indígenas Coguis de la Sierra Nevada de Santa Marta.

Y la marihuana es utilizada actualmente como un elíxir curativo de los vómitos producidos por la quimioterapia del cáncer.