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EL PRIMER COMPUTADOR, TODO UN ENIGMA

El primer computador que se inventó en el mundo se llamó Enigma. El nombre parece un homenaje a lo que encerró desde el mismo momento en que se puso en funcionamiento hasta hoy día, cuando la policía británica trata de entender por qué fue robado y devuelto.

Así es: Enigma permanecía en Bletchey Park, centro académico de criptografía, y podía ser admirado en los días de visita. Allí se exponía en una vitrina sin mayores medidas de seguridad, a pesar de estar avaluado en unos 300 millones de pesos.

De allí desapareció en abril, cuando alguien se lo robó. Después siguieron las investigaciones, bajo las órdenes del inspector Simon Chesterman, y las negociaciones: los ladrones pedían unos 70 millones de pesos por su rescate.

Así iba la cosa, pero el 18 de octubre ocurrió algo que sorprendió a todos: la máquina llegó a manos de Jeremy Paxman, periodista de la BBC, a quien le fue enviada por correo. Faltaban tres rotores, piezas clave que permitieron en su momento descifrar los códigos de los nazis durante la Segunda Guerra Mundial.

Es que la historia de Enigma es interesante desde su nacimiento. No en vano se estrenará dentro de poco una película, dirigida por Michael Apted, que dará a conocer muchos de los misterios que encierra.

De mano a mano Muchos piensan que el primer computador del mundo fue el Eniac, creado en Estados Unidos y presentado en 1946. Sin embargo, Enigma tiene sus raíces muchos años antes, en 1919. En esa fecha, en La Haya, Hugo Alexandre Koch patentó un artefacto que permitía cifrar mensajes. Luego vendió la patente a un mecánico de Berlín, llamado Arthur Scherbius, quien siguió trabajando con la máquina a la que bautizó Enigma.

Scherbius, a su vez, desilusionado por las pobres ventas, cedió la patente a Alexandre von Kryha, un ingeniero ucraniano que vivía en Berlín.

En 1934 los alemanes retiraron del mercado todos los Enigma. Sabían ya que era capaz de generar 22 millones de combinaciones diferentes. Se convirtió entonces en secreto militar. Lo que ignoraban era que los servicios polacos tenían un ejemplar, adquirido antes de que saliera de circulación.

El Enigma original contaba con tres rotores, las piezas que permitían convertir las letras tecleadas en un código determinado. El mensaje cifrado podía ser leído por el receptor, si tenía un Enigma configurado. Poco después se agregaron dos rotores más. Ellos sufrían variaciones periódicas, como medida de seguridad. Se cree que Alemania usó entre 75 mil y 80 mil Enigmas durante la guerra.

Un traidor del servicio alemán entregó a Francia un manual del computador y un par de textos más que explicaban su funcionamiento. Con ello y la información comercial que había circulado acerca de Enigma, se pudo construir un prototipo del original. No se avanzó mucho porque faltaba la clave de codificación, y Francia fue invadida en mayo de 1940.

El material de Enigma, sin embargo, logró salvarse gracias a que un submarino lo llevó a Inglaterra en una misión secreta. En Polonia, por otra parte, se construyó una máquina descifradora. Se le llamó Bomba. Ella pudo decodificar algunos mensajes, pero no logró alcanzar el ritmo impuesto por los alemanes cuando aumentaron los rotores. Además, la inminente ocupación nazi de Polonia no ayudó a los progresos de Bomba.

En 1939, sin embargo, llegaron a París cuatro copias polacas de Enigma y, poco después, dos de ellas fueron trasladadas a Londres.

Papeles desclasificados Los británicos trabajaron fuertemente en la construcción de máquinas descifradoras, desde Bletchey Park, que llegó a tener seis mil personas dedicadas a estas labores.

Alan Turing y Max H.A. Newman fueron dos de los científicos que más aportes realizaron. Newman diseñó la Heat Robinson de alguna manera el primer computador inglés , que necesitaba la sincronización exacta de dos cintas de papel perforado. Esta máquina fue perfeccionada por otras cuantas hasta que apareció Colossus, en 1943, que sustituyó las cintas de papel por circuitos electrónicos.

El resultado fue impresionante. En pocos meses se crearon varios Colossus y se descifraron numerosos mensajes de los nazis. El Reino Unido acababa de desclasificar sus documentos oficiales.

Ello ocurrió casi al mismo tiempo que el Enigma llegó a manos del periodista Jeremy Paxman. Lo cual no descifra el enigma de su robo. Hay quienes piensan que se trató de un acto adelantado por alguien muy cercano a Bletchey Park, que aprovechó las circunstancias por las que pasa el centro, luego de las pugnas que se han levantado por el nombramiento de Christine Large como directora, en un centro que ha sido reino de hombres.

Es un elemento más de esta historia que es digna de película, como bien lo han entendido los productores de la realización que se estrenará próximamente. Harán falta unos cuantos computadores electrónicos para contar la taquilla que se recoja gracias a que Enigma continúa haciendo homenaje a su nombre.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Otros
Fecha de publicación
30 de octubre de 2000
Autor
JUANITA SAMPER OSPINA/Especial para EL TIEMPO

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