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CORREO ELECTRÓNICO SIRVE DE PRUEBA

Los correos electrónicos tienen ahora en un juicio el mismo valor que los cheques, las letras de cambio, las cartas o cualquier otro documento escrito en papel.

De hecho, un mensaje como estos es valorado por los investigadores del caso Dragacol para determinar si a través de él fue dada una orden que permitió el pago de la millonaria conciliación con esa firma. Otros han sido utilizados en el esclarecimiento de homicidios como el de Jesús Antonio Bejarano, el ex consejero presidencial de paz.

La Corte Constitucional acaba de respaldar el uso judicial de los correos electrónicos, al avalar los principales artículos de la ley 527 de 1999, que regula el comercio electrónico y fija las pautas para que los mensajes que se transmiten a través de Internet sean válidos en un proceso.

La corporación, en un fallo proyectado por el magistrado Fabio Morón, estableció que los mensajes electrónicos de datos deben recibir a nivel jurídico el mismo tratamiento que los documentos en papel y deben ser igualmente válidos para realizar transacciones porque su naturaleza es la misma aunque el medio a través del cual se transmitan sea distinto.

Según la Corte, al igual que un documento de papel el mensaje electrónico sirve para probar la voluntad de una persona, es legible, puede ser almacenado en el tiempo y puede ser auditado con fines contables, entre otras cosas.

Cumple los requisitos Para cualquier documento, la ley exige tres requisitos: que sea escrito, original e integro. De acuerdo con la norma avalada por la Corte, en los mensajes electrónicos estos requisitos también se cumplen, siempre y cuando puedan ser consultados después de emitidos y hayan conservado íntegramente su información.

Los documentos electrónicos están en capacidad de brindar similares niveles de seguridad que el papel y, en la mayoría de los casos, un mayor grado de confiabilidad y rapidez, especialmente con respecto a la identificación del origen y el contenido de los datos, siempre que se cumplan los requisitos técnicos y jurídicos plasmados en la ley , sentencia la Corte.

Incluso, destaca la Corte, aunque no sean reconocidos por su autor, los mensajes electrónicos tienen su propia firma digital que garantiza su autenticidad. Esta firma es un código matemático que puede permitir identificar el origen de un correo aunque su autor quiera mantenerse oculto.

La clave para que estos mensajes sean confiables, concluye la Corte, es que exista una institución que certifique los orígenes y autenticidad de los mensajes electrónicos para que el comercio que se realiza a través de la red pueda resultar confiable.

En ese sentido, la ley prevé que las Cámaras de Comercio pueden ser entidades de certificación en este campo, además de otras personas jurídicas, públicas y privadas que sean autorizadas por la Superintendencia de Industria y Comercio.

La labor de estas entidades de certificación equivale a la que tienen los notarios respecto de los documentos en papel: según la norma, pueden emitir certificados acerca de si un mensaje electrónico enviado o recibido ha sido o no alterado o quién es el propietario de una determinada firma digital.

Las entidades de certificación son las encargadas entre otras cosas de facilitar y garantizar las transacciones comerciales por medios electrónicos e implican un alto grado de confiabilidad, lo que las hace importantes y merecedoras de un control ejercido por un ente público que redunda en beneficio de la seguridad jurídica del comercio electrónico , afirma el fallo.

La Corte sostiene que la ley le sirve a Colombia para ponerse a tono con las modernas tendencias del derecho internacional.

Los notarios La labor de entidades de certificación como las cámaras de comercio y otras personas jurídicas, públicas y privadas que sean autorizadas por la Superintendencia de Industria y Comercio, equivale a la que tienen los notarios respecto de los documentos en papel.

Según la norma que aprobó la Corte, pueden emitir certificados acerca de si un mensaje electrónico enviado o recibido ha sido o no alterado o quién es el propietario de una determinada firma digital.

Las entidades de certificación son las encargadas entre otras cosas de facilitar y garantizar las transacciones comerciales por medios electrónicos e implican un alto grado de confiabilidad, lo que las hace importantes y merecedoras de un control ejercido por un ente público que redunda en beneficio de la seguridad jurídica del comercio electrónico , afirma el fallo de la Corte Constitucional.

La única herramienta que tendrán que poseer estos notarios será un buen computador con acceso a Internet.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Otros
Fecha de publicación
19 de junio de 2000
Autor
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