VERGUENZA!

VERGUENZA!

Que no queden dudas: la de ayer en Londrina fue la peor humillación del fútbol colombiano en la historia.

31 de enero de 2000, 05:00 am

Lo del equipo de Javier Alvarez fue increíble: Estaba listo en la segunda ronda del Preolímpico. Solo un desastre lo podía sacar. Y ocurrió el desastre: Brasil lo goleó 9-0, Colombia no se pareció en nada al que el miércoles goleó a Chile. Ni siquiera en el uniforme, porque ayer jugó de azul. Y se fue. Qué verguenza! Había dudas con Brasil. Incluso la gente en el Estadio do Café aplaudió a Colombia cuando salió, con una pancarta que decía Obrigado, Londrina . A Mayer Candelo lo ovacionaron.

La pelea entre los hinchas y la Selección apenas duró siete minutos. Lo que se demoró Brasil en marcar el primer gol: tiro de esquina que levanta Alex, Zapata sale mal, Lucas se lleva la marca y Alvaro, el gigante defensa central, metió el cabezazo.

Alvarez había cambiado el equipo para ayer. Sacó a todos los jugadores que tenían tarjeta amarilla, con excepción de Roberto Carlos Cortés. Quería cuidarlos para la segunda ronda. Se la jugó. Y perdió.

Precisamente por esa zona, la de Cortés, entró Brasil una y otra vez. Colombia parecía un equipo de principiantes. Víctor Murillo e Iván López veían pasar a los volantes brasileños. Zapata era un mar de nervios y resultó demasiado inseguro. Los dos defensas centrales, Posada y Portocarrero, perdían todas las pelotas aéreas. Venía el desastre.

Los goles llegaban con mucha facilidad. Cuatro llegadas, cuatro goles: a los 15 minutos, Edú mete un centro, Zapata se queda pegado al arco, Ronaldinho cabecea en el segundo palo, 2-0. A los 21, otro centro, ahora de Alex, Ronaldinho patea, hay un rebote, Edú mete un derechazo. 3-0. Y a los 36, Lucas entra por la izquierda, tira otro centro y Edú cabecea. 4-0. Ya era goleada.

A Colombia aún le quedaban tres goles de margen para clasificar. Si perdía por menos de siete goles, se salvaba. A Alvarez se le olvidó el asunto de las tarjetas amarillas y ni siquiera esperó a que terminara el primer tiempo para hacer los cambios: sacó a Murillo y a López y metió a Alexánder Viveros y a Felipe Arce, dos de los titulares que dejó en el banco.

Brasil, que ya a esa altura tenía a todo el público vibrando, haciendo la ola y cantando el ole, tampoco dejó que terminara el primer tiempo sin otro gol: pelotazo para Athirson, el lateral izquierdo tira un centro rastrero, la bola llega al área chica, Portocarrero y Zapata no se hablan, la pelota pega en el defensa y se mete. Con ese 5-0 terminó la primera mitad de la tragedia colombiana.

** -El adiós Con casi todo el medio campo titular (solo faltaba David Montoya), Colombia salió al segundo tiempo a aguantar el resultado y a intentar meter un gol. El balance: solo dos llegadas y ni un solo tiro directo.

Les quedaba aguantar. Sólo pudieron hacerlo durante nueve minutos: Fabián Vargas vio la tarjeta roja luego de una falta a Edú. Ahora tenía un jugador menos. En los partidos contra Ecuador y Venezuela, cuando se quedó con diez, Colombia sufrió. La historia se repitió ayer. De nada sirvió la entrada de Montoya para volver a armar el medio campo, sacrificando a un delantero, Jairo Castillo.

Los colombianos veían pasar la pelota. Brasil la manejaba con mucha calma: en todo el torneo había tenido problemas. Ayer se desquitó. Y marcó goles.

Así llegó el sexto tanto: Marcos Paulo le toca un balón atrás a Adriano, este mete un remate de 25 metros que coge mal parado a Zapata: 6-0. Al que cojamos mal parado, lo goleamos , dijo Alvarez alguna vez. Ayer fue al revés.

Chile, Chile , comienza a gritar la gente. Ya no había cómo parar a los brasileños. Adriano vuelve a meter un remate, Zapata suelta y Lucas agarra el rebote y mete un derechazo. 7-0 y Colombia estaba eliminada.

Se perdió la cabeza. Cada uno trataba de hacer lo suyo. Los colombianos erraban pases a dos metros de distancia del compañero. Necesitaban un gol, ni siquiera intentaron patear al arco. El técnico chileno Héctor Pinto, en la tribuna de honor, se puso una camiseta de Londrina y fue ovacionado.

En la cancha no paraba la avalancha brasileña. Ronaldinho cobró un tiro libre desde la derecha y Warley cabeceó solito: 8-0 a los 36 minutos.

Mayer Candelo, el que más luchó en Colombia, se contagió del desastre, le pegó a un brasileño y se fue expulsado. Portocarrero bajó a Athirson dentro del área y el árbitro pitó penalti. La oportunidad para que la figura de Brasil, Ronaldinho Gaúcho, cerrara la goleada. Cobró duro, arriba. 9-0. Sí, en serio, lee bien: 9-0.

La esperanza colombiana para ir a Sydney terminó en tragedia. Brasil nos mandó a Luxemburgo, que queda en otro lado. Y hay muchas cosas por replantear. Mañana, los colombianos estarán de regreso a casa. Y llevan a sus espaldas la peor humillación y verguenza del fútbol nacional en su historia. Habrá que empezar de nuevo.\ **\ Síntesis\ BRASIL 9\ COLOMBIA 0\ Estadio: del Café (Londrina). Asistencia: 14.000 aficionados. Arbitro: Daniel Giménez (Argentina).\ Brasil: Fabio Costa; Mancini, Fabio Bilica, Alvaro y Athirson; Marcos Paulo, Fabiano, Edú y Alex; Ronaldinho y Lucas. DT: Wanderley Luxemburgo. Cambios: Adriano por Alex (42 PT), Cris por Fabio Bilica (13 ST) y Warley por Fabiano (17 ST).\ Colombia: Zapata; Quintana, Posada, Portocarrero y Cortés; Murillo, Vargas, López y Candelo; Castillo y Muñoz. DT: Javier Alvarez. Cambios: Viveros por Murillo (41 PT), Arce por López (41 PT) y Montoya por Castillo (12 ST).\ Goles: Alvaro (4 PT), Ronaldinho (15 PT, 44 ST, de penalti), Edú (21 PT, 36 ST)), Athirson (43 PT), Adriano (19 ST), Lucas (26 ST) y Warley (36 ST). Expulsados: Vargas (8 ST), Candelo (38 ST). Partido: sin calificación. Figura: Luxemburgo.