CÁCTUS: DE BUENA ESPINA

CÁCTUS: DE BUENA ESPINA

Mientras los científicos del mundo se esfuerzan por controlar las radiaciones electromagnéticas de los aparatos, la naturaleza continúa ofreciendo sus sabías y sencillas soluciones: los cáctus.

4 de noviembre de 2000, 05:00 am

Según las investigaciones, la resistencia que debe oponer la piel de una persona ante el televisor o el computador disminuye notablemente cuando hay un cáctus cerca , dice Jannette Prada, propietaria del cultivo Cáctus Cachipay.

Esta es la razón por la que muchas personas comparten los escritorios de hogares y oficinas con los cáctus. Lo importante es conocer un poco las rutinas de estas espinosas plantas para conservarlas de la mejor manera posible.

Las cactáceas son plantas exclusivamente de interior que, por su tradición genética, se adaptan fácilmente a las condiciones y descuidos de la agitada vida moderna.

Para mantenerlas sólo es necesario regarlas cada dos semanas, aunque soportan hasta dos meses sin agua, aplicando el agua directamente sobre la tierra jamás sobre la planta ; es aconsejable regarlas en la noche o temprano en la mañana.

Necesitan mucha luz (al menos dos horas diarias) y ambientes secos; es preferible una larga temporada de sequía a un riego excesivo.

No requieren de una clase específica de tierra porque sus localizaciones varían enormemente pero se recomienda disponer, una a una, capas de gravilla, arena de río y tierra negra mezcladas, tierra negra y pedazos de cerámica y barro. Los cáctus que se siembran en cascarilla de arroz se pudren rápidamente.

Sin olvidar que su apariencia exótica ayuda inmensamente en el diseño interior, estas plantas se usan como cicatrizantes y reconstituyentes de tejidos humanos y como tónicos para curar afecciones cardiacas, asma y bronquitis.

Estas y otras curiosidades se tratarán a fondo hasta el 6 de noviembre en el Jardín Botánico. Allí estará abierta una exposición de varias especies de suculentas y cáctus como el Fiques de América, las Sábilas originarias de Africa; los Candelabros, de Perú; los Ancianos, de Arizona, los cáctus Melón, de Centroamérica y los Viejitos, de Argentina. La entrada vale 550 pesos por persona.

La muestra incluye un Echinocactus grusonii, también llamado barril dorado o cojín de suegra (por su similitud con el tejido de crochét), de 26 años de edad. Los precios van desde 2.500 hasta 1 500.000 pesos.