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LUCHO, CONCEJAL LUSTRAVOTOS

Luis Eduardo despierta en ese cuarto suyo que parece una trinchera. Junto a la cama tiene un par de vestidos que son sus mejores pintas. A su izquierda, la mesita de noche donde guarda los billetes de dólar obsequiados por Douglas, ese cliente gringo que le dio a probar el sabor del whisky. En seguida, la colección de gorras beisboleras y frente al espejo, la de carritos.

A la derecha, en un arrume de casetes, están sus rancheras y la música norteña que pone a todo volumen: cuando ya estoy tomaíto, agarroBilletes verdesi : Ahora que anduve en el norte, andabas retepintada, traías tu minifalda, andando de baile en baile, todita despechugada, pero eso sí, cuando te enteres que traigo billetes verdes, me besarás como Judas y me dirás que me quieres.

De Orlando Contreras...no más por un puñado de oro cambiaste tu vida y la mía, y de Vicente Fernández...Traigo la sangre caliente, no me la puedo apagar.Enrealidadmentei , toda esa música me gusta demasiado .

Sale al corredor donde tiene un collage de fotos familiares. Se mete a la cocina y destapa las ollas puestas sobre una estufa de cocinol, recordando que a los nueve años se quemó con una de esas por querer echarle agua a la gasolina. Pasa frente al cuarto de sus dos hijas, entra al baño, en piso de cemento, atraviesa el patio con escombros de construcción y revisa la cama de once perritos recién paridos.

Allí, el agua llega por una manguera negra y la luz eléctrica se va en cualquier momento.

La puerta de la casa es una lata clavada con puntillas en listones de madera. Lucho, como le dicen, atraviesa el umbral, camina con precaución, mirando quién cruza por esas calles empinadas que más parecen precipicios llenos de lodo.

Su vecina del frente, doña Rosalba, la dueña de la casa donde vive, espera que por estos días le pague el mes de arriendo que le debe. Saluda a los conocidos con afán y ya no frecuenta la tienda de doña Socorro para tomarse suspolasi . Camina con desconfianza.

Dios me guarde de cualquier peste venenosa con intenciones de tocarme. Me preocupan los enemigos que puedan estar maquinando cosas contra mí. Tomaré medidas de seguridad, sin armas pero muy bien pensadas. Haremos un estudio muy tremendo sobre esto, porque vivo más angustiado ahora que cuando lustraba zapatos.

Su barrio, el Diana Turbay, empezó a surgir el Día de Brujas de 1979. Desde entonces, se ha conocido como un lugar donde salen noticias preocupantes: ha vivido en alerta por el asesinato de niños, se han encontrado fábricas de dólares falsos y han matado gente mientras va en el bus. Sin embargo, 21 años después, también para elDía de Brujasi , el barrio era protagonista de la primera noticia grata: uno de sus habitantes, lustrabotas de profesión, se convertía de la noche a la mañana en concejal de Bogotá: fenómeno político que muchos quieren escudriñar.

Ese 29 de octubre, Lucho el lustrabotas vivió la última rutina normal de su vida. Se comió una picada muy cerca de Corferias y recordó, junto con sus hermanos, que ocho días antes del cierre de campaña, había ganado 200 mil pesos en un chance, con el número 237, después de jugar cuatro años seguidos sin ningún resultado. De aquí en adelante, todo será suerte , les dijo.

No votó porque unas semanas atrás, al salir de un baby shower en el barrio Alfonso López, perdió la billetera y el recibo de dos anillos que había empeñado. Al caer la tarde, llegó hasta su casa, instaló la videocasetera y empezó a verEl arracadasi , con la actuación especial de Vicente Fernández, pero no pudo terminarla porque cortaron la luz. Sin embargo, con los escrutinios preliminares de Corferias, su vida salía de la oscuridad y empezaba a tornarse del mismo color uva que lleva en su caja de lustrar.

Los colores de la fama Uva con los vecinos que acudieron en masa. Uva por la serenata y el brindis con aguardiente. Uva con las primeras entrevistas por televisión: Yo pensé que era el último día del mundo y le pedí perdón a Dios por todo lo malo que he sido .

Así, día tras día, fueron cambiando los colores de su fama. El pasado lunes 30 de octubre quedó amarillo de la sorpresa. No me imaginé que por ser concejal sería tan solicitado. Ahora resulta que Lucho sí es importante . Vía telefónica, le contestó el saludo a Antanas Mockus y le dijo que en ese momento no lo podía atender porque estaba muy asediado. Los estudiosos de la política se dedicaron al análisis: un hombre con quinto de primaria, sobreviviente de la calle y desprovisto de maquinaria, le habíapuesto la patai a los candidatos más encumbrados y se preparaba para recibir el mismo encargo que un día tuvieron Carlos Lleras Restrepo y Luis Carlos Galán.

El martes 31 quedó azul. Las grandes cadenas en Estados Unidos y Europa destacaron el hecho. Lo buscaron para grabar el primer programa en televisión y fue anunciado como el regreso deHeriberto de la Callei , su inspirador. Sus respuestas impactaron y manejó el auditorio como quiso. Incluso Yamid Amat se comprometió a ser su padrino de bodas en una ceremonia que aún está por concretarse.

El miércoles primero de noviembre, su agenda solo era comparable con la de los más encumbrados personajes. Compromisos con radio y televisión desde las primeras horas del día. Sesiones de fotos para portadas de revistas. César Rosas, ese abogado y profesor universitario que un día le propuso ser candidato de una lista que avaló Hipólito Moreno, empezó a pensar seriamente en arrendarle un apartamento de estrato tres, porque se imagina una burbuja estacionada en el Diana Turbay?. La espuma de su popularidad hizo que un colega concejal lanzara su nombre para primer vicepresidente del cabildo. Bueno,enrealidadmentei esa idea está muy buena, pero yo no la había pensado . Olvidándose por completo de supianoi , Lucho ya extraña un teléfono celular. Sus hermanos, quienes lo cubren al milímetro, adquieren movimientos de duchos guardaespaldas, ocupando posiciones claves. El jueves, su semblante adquiría el tono rojizo del agite y César Rosas, su asesor, le dijo: Tenemos que hablar con el Director de la Policía para que le mande escoltas . No, es mejor esperar , respondió él.

El viernes, la nueva rutina adquirió el mismo color del betún café: tenía previsto asistir a sus primeras clases en la Facultad de Derecho de la Universidad Católica, con el fin de saber cómo funciona el Concejo, pero los compromisos de agenda no le permitieron cumplir. En cambio, tuvo que sacar tiempo para aclarar que sólo dará el 70 por ciento de su primer sueldo, con el propósito de donar 300 cajas de lustrar, porque enrealidadmente nunca dije que fueran todos los sueldos, pues dónde quedaría mi familia? .

Aclaró también varias versiones que pasaban de castaño a oscuro en la historia de su pasado y reconoció que hace dos años firmó una caución en la estación de policía del barrio Centenario, por qué? Un día me tomé demasiados tragos, fui a la casa de mi papá y al ver a mi hermana con un tipo que no era el papá de sus hijos, me dio mal genio, la iba a golpear, ella cerró la puerta y yo rompí el vidrio. Fue por esa sencilla razón. Después le pedí disculpas a mi papá. Por lo demás, pueden averiguar mi pasado donde sea .

Es cierto que el señor César Rosas pasó una carta a la Registraduría anulando la inscripción de la lista? Sí -dice el señor Rosas- la carta era una renuncia formal de mi nombre al primer renglón, pero para anular la lista se necesitaba que todos los inscritos hicieran lo mismo de manera expresa. Es muy posible que demanden la lista, pero la justicia dirá la última palabra. Por el momento, Lucho es concejal electo .

Luis Eduardo esperaba el fin de semana para descansar de su nueva vida, olvidarse un poco de la política y escuchar a sus anchas la música que más le gusta, esperar que pase el invierno y cubrir el descanso con betún neutro.

(VER GRFICO VOTOS POR LOCALIDAD)

Publicación
eltiempo.com
Sección
Bogotá
Fecha de publicación
5 de noviembre de 2000
Autor
GERMAN GELVEZ/Redactor EL TIEMPO

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