ATAQUE DE FARC A MACHETE Y FUEGO

ATAQUE DE FARC A MACHETE Y FUEGO

Los guerrilleros entraron por arriba, por donde viven los paracos , y se vinieron por toda la orilla del río Atrato , recuerda el joven Josué Mosquera Palacios, que escondido entre los pilotes de su casa vio como las Farc arrasaron durante 17 horas con Vigía del Fuerte. (VER MAPA : LUGAR DE LOS ATAQUES)

28 de marzo de 2000, 05:00 am

Las primeras explosiones se sintieron a las 10:30 de la noche del sábado, cuando dormía más de la mitad de este pueblo, considerado el más pobre de Antioquia. A la misma hora, pero al otro lado del río, en Bellavista (Chocó), la guerrilla también comenzó a atacar.

Con las detonaciones, los pobladores se escondieron debajo de sus casas, levantadas con troncos sobre el Atrato y otros corrieron a la selva.

Cerca de 300 guerrilleros, de los frentes 34 y 57 de las Farc, se dividieron en tres grupos. Unos cruzaron el río a Bellavista para robar el Banco Agrario y destruir el juzgado.

Los otros dos grupos se quedaron en Vigía del Fuerte, donde viven unos 1.200 pobladores. Uno de los comandos sorprendió a los aproximadamente 15 paramilitares que tenían una base cerca a las primeras casas del pueblo. El tercer grupo llegó en lancha hasta la parte sur del pueblo y allí también cogió desprevenidos a otros 20 paramilitares.

Los subversivos se distribuyeron por todo el caserío. Al alcalde Damián Perea lo encontraron en la calle segunda. Apenas lo distinguieron le dispararon desde lejos y lo tumbaron. Se le arrimaron y le echaron un líquido. Ahí mismo le prendieron candela. Yo vi como el cuerpo echaba humo , dice Josué.

En el sitio, los guerrilleros mataron al escolta del alcalde, Juan Perea Mosquera, y a Eduardo Palomeque.

Luego, la guerrilla lanzó su ofensiva contra el puesto de Policía, construido en cemento. Le lanzaron 40 pipetas al cuartel, defendido por 23 agentes.

Mientras tanto, otros subversivos fueron a la casa del comerciante Carlos Mario Palacios y lo mataron. Igualmente, asesinaron a James Cuesta, otro habitante del pueblo.

A las 7 de la mañana del domingo, el puesto quedó en ruinas. De ellos sólo dos quedaron con vida los agentes Rosendo Quejada y Elías Baloyes, que se escondieron heridos en la selva. Los guerrilleros entraron a la estación y mutilaron con machetes a los policías que quedaron sobre los escombros.

A las 3 de la tarde del domingo, cuando medio pueblo quedó destruido, la guerrilla huyó en cinco lanchas con motor.

Los pobladores que salieron de sus escondites encontraron en la casa vecina al puesto de Policía a Nuria del Carmen Caicedo y a sus dos hijos, Jair Martínez, de 4 años, y Leydy Joana Irobo, de 3 años.

Esta familia no alcanzó a escapar de la furia de las Farc, pues las balas atravesaron las paredes de madera, en donde se refugiaron.

En el piso también quedaron los restos de la parroquia, la alcaldía, la empresa de energía, la cooperativa financiera y diez casas de civiles.

En Bellavista, el panorama era igual de desolador, pese que las autoridades dijeron que solo se trataba de un mecanismo de distracción. Allí, diez agentes fueron secuestrados y cuatro resultaron heridos. La cuadra en la que se encontraba el puesto de policía quedó en ruinas.

El rumor de una toma está desde hace tres años, pero nunca nos esperábamos esto , dice Beatriz Palacio, una comerciante de 40 años.

Los habitantes atribuyen los ataques a una venganza de las Farc por el destierro al que los obligaron los paramilitares en esa zona del medio Atrato antioqueño y chocoano, desde hace tres años. Sin embargo, nadie en Vigía y Bellavista esperaban que las Farc se desquitaran como lo hicieron.

Se robaron hasta la panga (lancha con motor) de los paracos , relató Josué, para quien la lista de muertos aún no está completa, pues en su cuenta también están varios hombres de las Autodefensas de Córdoba y Urabá, que -como otros paramilitares- huyeron por la selva cuando vieron que la guerrilla. Los pobladores piensan que en los próximos días bajarán sus cuerpos por el Atrato.

Al hospital llegaron a rematarlos Era una guerra tan desigual que después de ver 20 cuerpos de mis compañeros en el piso los guerrilleros se devolvieron a rematarlos . Así recuerda el cabo de la policía, Alberto Hernández Jaimes los momentos trágicos de un combate en el que peleó por 12 horas.

En medio del dolor que le producen las heridas, el suboficial recuerda como múltiples granadas de fragmentación pasaban por encima de su cabeza mientras que los cilindros-bomba, con su ensordecedor ruido, destruían, minuto a minuto su pequeña estación en Bellavista, casco urbano de Bojayá.

Al mismo tiempo que a nuestra estación la rodearon 100 guerrilleros, simultáneamente a sólo cinco minutos de distancia, otros 300 guerrilleros atacaban la estación de Vigía del Fuerte .

Cuando los guerrilleros empezaron la retirada, Alberto, herido y como pudo, llegó hasta el hospital para averiguar por algunos de sus compañeros que habían sido sacados heridos de la estación, pero allí su dolor fue más fuerte.

Vi por sólo unos cuantos segundos a mis amigos vivos, porque los mismos guerrilleros que nos atacaron en la estación estaban en el Hospital rematando a mis compañeros. Alberto, ahora sólo recuerda esas escenas de dolor y según él, acompañadas de la imagen de cuatro o cinco cilindros que reventaron justo dentro de la estación, al tiempo que los cuerpos de sus compañeros caían al piso.

El cabo Alberto Hernández fue trasladado ayer al Hospital Central de la Policía en Bogotá, donde fue atendido con heridas graves en el tórax, cuello y abdomen.

Dio su testimonio hablando con dificultad. El personal médico que lo atendió dijo que las heridas son delicadas, pero que es más preocupante su estado sicológico y anímico, porque vio morir a la mayoría de sus compañeros en condiciones de indefensión.

Lista de víctimas Vigía del Fuerte Muertos: teniente William Antonio Peña, comandante de la Estación de Policía; los cabos Luis Enrique Caldera, Carlos López, Carlos José Torres, Jaime Pompilio Oyola, Wilson Alberto Gómez y Estevenson Mass Márquez; el intendente Iván Gustavo Jaimes; los agentes Milton Córdoba, Adán Mosquera, José Angel Moreno, Manuel Modesto Asprilla, Carlos Alberto Jiménez, y los patrulleros Edmer Alonso Torres, Luis Hernández, Elkin López, Jesús Eduin Largo, Ewin Antonio Castro, Edinson Rentería, Edwin López y Eward Arlex Saray.

Sobrevivieron: agentes Rosendo Quejada y Elías Valoyes.

Bojaya Bellavista Los desaparecidos: el cabo Tito Rafael Bolívar; agentes Eyson Sánchez, Carlos Pedroza, y patrulleros Jhon Jairo Rojas, Gustavo Adolfo Hurtado, Manuel Santos Cuesta y Elkin Darío Borja.

Los heridos: cabo primero Tiberio Campaña; subintendente Miller Suárez, y patrulleros Oscar Manrique Gómez y Albeiro Hernández Jaimes.

Los ilesos: agente Rubén Darío Perea, intendente Francisco Antonio Villa y patrullero Tirson Palacios.

FOTOS: DESPUES DE SOPORTAR POR 36 HORAS el ataque con cilindros de gas por parte de las Farc, los habitantes de Vigía del Fuerte, en el Atrato Medio, salieron de sus casas a remover escombros del comando de Policía, el templo parroquial, la alcaldía y diez viviendas aledañas.

Julio César Herrera/Enviado especial de EL TIEMPO - EL CABO ALBERTO HERNANDEZ JAIMES, uno de los heridos en Vigía del Fuerte, fue trasladado a Bogotá y recibido por sus compañeros.

William Fernando Martínez/EL TIEMPO