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TRATO FINO PARA AMANSAR CABALLOS

El trato amistoso, las caricias y una buena dosis de paciencia son argumentos irresistibles hasta para un caballo. Con esas armas, el criadero bogotano Chicamocha le está dando un vuelco al amansamiento de ejemplares de paso fino colombiano. En Agroexpo, en el pabellón 18 de Corferias, que el criadero comparte con Estados Unidos, se está presentando una novedosa técnica de amansamiento, totalmente opuesta a la tradicional.

En ella se cambia la fuerza y el dominio por la suavidad y la persuasión. Los animales nunca son maltratados ni obligados a hacer algo que no quieran.

Es la primera vez que se aplica en caballos de paso fino. Y el resultado ha sido tan bueno que en apenas tres meses se obtuvo una respuesta equivalente a la de un año de trabajo por los medios convencionales.

El sistema se trajo de Estados Unidos hace aproximadamente cinco años. Dos adiestradores del oeste de ese país estuvieron durante dos años en un criadero de Rionegro (Antioquia) usándolo en ejemplares de salto y cuarto de milla.

Allí lo aprendieron adiestradores colombianos, y desde abril de 1991 se está probando en los de paso fino, en Santa Fe de Bogotá.

Ya hay uno entrenado durante tres meses con el método. Su nombre es El Trapiche y se está exhibiendo en el stand de 800 metros que el Chicamocha ha montado en el recinto. Allí también se están haciendo demostraciones con varios potros cerreros (sin amansar).

Todo consiste en persuadirlos, no imponerles nada. El adiestrador se encierra con el animal en un corral y lo hace correr hasta que se canse y pare. Este busca entonces al hombre. El le permite descansar y lo acaricia para que le tome confianza. Si se va, lo pone de nuevo a correr.

Cuando logra que se quede, le coloca la alfombra; y una vez la acepta, la montura. Todo sin presionarlo; esperando a que acepte para que no sienta miedo de esos elementos que no conoce. Ni siquiera le coloca freno o bozal.

Luego le aplica peso en los estribos y después sube en ellos. Si se mueve, se baja. No lo presiona y no lo monta hasta que no se quede quieto. El caballo termina entregándose voluntariamente, a tal punto que muchas veces es posible montarlo el primer día.

Aparte de requerir un período más corto de tiempo, el sistema tiene ventajas adicionales. Por ser una técnica muy amistosa los caballos no guardan los temores y resentimientos que les deja el método tradicional.

Este consiste en manejar los potros con mucho rigor. Ellos tienen mucho brío y no es raro ver que los aten a un palo para colocarles a la fuerza la silla, el freno y el bozal. Luego tiene que amarrarlos a otro ejemplar llamado madrino para poderlos montar.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Otros
Fecha de publicación
20 de julio de 1991
Autor
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