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EL CALI QUE QUEREMOS

Cali es una ciudad de desarrollo relativamente reciente. No hace más de noventa años era un centro urbano de importancia relativa, aún dentro del contexto regional y del suroccidente colombiano. La transformación que ha sufrido en este período, se ha debido fundamentalmente al liderazgo de su clase dirigente que ha tenido visión del futuro y ha sabido aprovechar lass ventajas estratégicas que ofrece la región, para posicionarla como una de las urbes ms dinámicas, con mayor proyección e importancia dentro del contexto nacional y, por qué no, latinoamericano. Nosotros, sus actuales hijos, no podemos esyar al margen de nuestyra obligación de pensar un futuro para la ciudad. De ahí nuestro reto, de ahí este esfuerzo de plantearnos un CALI QUE QUEREMOS, en cuya concepción no hemos estado solos sino que nos han acompañado instituciones tan importantes como la Universidad del Valle, al Corporación Autónoma Regional del Valle (CVC), Planeación Municipal y Departamental, empresas Municipales

En este esfuerzo nos han acompañado, también, otras entidades que no son de aquí, como Colciencias, Pro-Antioquia y el Instituto Colombiano para el Fomento de la Educación Superior (Icfes). La organización ha sido producto del esfuerzo de diferentes organos, compuestos por el Comité Promotor, en el que participaron líderes regionales, así como entidades y personalidades nacionales e internacionales; el Comité Técnico, y los asesores metodológicos. El Cali que queremos significa tomar la iniciativa para reflexionar, para abrise y abrir nuevos caminos, para no avanzar a ciegas. Es la respuesta a nuestra obligación directa de que esta ciudad de nuestros afectos, todo lo que hagamos, por ella y sus habitantes, lo hacemos por Colombia. Frente a Cali no podemos fallar. Porque una ciudad más que edificios, oficinas y casas, es un modo de vivir, de existir. Es toda uina concepción de la existencia. De ella depende la calidad de nuestra vida. La ciudad ha de ser la más perfecta forma de la convivencia humana y es por eso que debe experimentar toda capacidad creadora. Quien diseña el el futuro de la ciudad, disena el futuro de la sociedad. Por eso hay que pensar la ciudad para que ella no propicie, tras las moles de cemento, el anonimato social, en donde el Hombre puede convertirse en un lobo para el Hombre. Queremos una ciudad que en sus nuevos desarrollos surja de una nueva cultura, en donde la participación comunitaria sea fundamental en la concepción del futuro uirbano. Que esta no sea producto de la fría creatividad de los planificadores sino de la convergencia de ellos con las aspiraciones ciudadanas. Solamente de esta manera, nos libraremos de la amenaza de ir adquiriendo esa peligrosa mentalidad de ghetto, ese carácter de aislamiento, de inseguridad,de zozobra. Hay que ser audaces y transformar!. Cali no puede estar sitiada por la miseria, ni por la inseguridad, ni por la deshumanización, ni por la improvización. El Cali del manana no puede surgir a espaldas de los caleños, Por eso auscultamos la opinión de 1.400 conciudadanos y, además, expertos conocedores de nuestra ciudad. Cali debe ser EL PUNTO DE ENCUENTRO DE NUESTRAS LEALTADES . Y así como los que proyectaron en el pasado nuestra ciudad a lo que hoy significa, nosotros debemos hacerlo con el futuro, para encontrar el derrotero que lleve a Cali a una mayor proyección nacional e internacional, a una ciudad más amable y más humanizada. la prospectiva estratégica, utilizada como herramienta metodológica para el análisis, permitió al Programa proponer la construcción participativa de una misión para Cali. Este escenario deseable y misión para la ciudad propuestos por los actores y expertos participantes en el Programa Ciudadano, es la síntesis de una situación futura, posible, si se logra la voluntad política de los líderes de diferentes sectores, para gestionar en forma sostenida el desarrollo de Cali como Centro de seervicios para el comercio internacional y para lograr la seguridad integral de la comunidad . El gran reto de Cali y su gran esperanza, está orientado en la medida en que la ciudad logre integrarse al comercio internacional. Es que la ciudad non puede seguir en el camino de la autarquía que significaba el modelo de sustitución de importaciones, en donde era el mercado nacional, el mercado doméstico, lo que daba la dinámica al desarrollo productivo de la ciudad. El siglo XXI no admitirá concglomerados que sigan viviendo de la autarquía. Los fenómenos que marcan la próxima centuria, exigen de Cali la absoluta necesidad de que se integre efectivamente a los mercados internacionales y aun contexto nacional que incia un proceso de Apertura. El sector externo ha sido para Cali, factor clave para su desarrollo. Lo fué en un principio, cuando la construcción del ferrocarril a Buenaventura, permitió el desembotellamiento de la ciudad y que ésta se pudiera convertir en un centro comercial y de servicios, que logró poco a poco, su preponderancia en el suroccidente colombiano. Lo fue en la etapa de Sustitución de importaciones, cuando su conexión, con Buenaventura y el comercio internacional enormemente el desarrollo de la inversión privada nacioal y extranjera. Y lo será aun más, en el futuro, en un marco de Apertura Comercial. Pero como nos lo ha enseñado la experiencia de otros países que han trasegado ya por los modelos de la apertura, un país, una ciudad, no pueden sustentar tan sólo su desarrollo en el crecimiento económico. La calidad de vida de la ciudad, que es lo realmente importante, depende, en gran medida, de este factor, pero es necesario, también, trabajar en la democratización económica, en la formación de una cultura que permita el desarrollo humano de los ciudadanos de Cali, para que no tengamos que repetir la amarga experiencia de un crecimieto econóico con un alto costo social. OPINIONES Juan Carlos Dehaqur Comerciante Los problemas más graves que afectan la ciudad son, en su orden, la salud, vivienda y educación. Salud porque no se está atendiendo a la gente como debía ser. Se da el caso de que algunas personas se mueren en la puerta de los hospitales sin alcanzar una atención médica; de vivienda porque hay mucho tugurio, barrios donde cientos de familias viven muy mal, no porque no trabajen sino porque la vivienda está muy cara en la ciudad. Y en cuanto a educación, porque solo tiene acceso a ella una clase social alta y está inalcanzable para los sectores populares. No hay estímulos. Obviamente, la Cali que queremos sería una ciudad sin ese tipo de problemas. Es cierto, que es difícil por los escasos recursos, pero se necesita enfatizar en su solución para que quien viva en ella tenga una vida digna. Esta problemática se presenta en especial porque nos ha gobernado una clase política que dilapida los recursos del Estado, como se evidencia en el caso, a nivel nacional, de la energía, donde millones de pesos se han entregado para planes de desarrollo y ahora estamos en tinieblas. Jairo olaya Mecánico automotriz Entre las quejas más sentidas por la ciudadanía, y que nos afecta a todos, es el tránsito, tanto para quienes tienen vehículo propio como para los pasajeros de buses urbanos que soportan largo tiempo para llegar a sus sitios de trabajo o vivienda, particularmente en las horas pico . La ciudad se quedó corta en cuanto a vías. La situación es más crítica si se requiere pasar por el centro de la ciudad, donde se presentan trancones impresionantes, tanto que los taxistas eluden este punto. Otro problema está en la inseguridad, especialmente en horas de la noche, cuando se hace imposible salir tranquilo. Hace falta mayor vigilancia policial. En cuanto al Cali que queremos, está el deseo por tener una ciudad más sana, más fraterna. Se ha ido perdiendo ese sentido y la ciudad se ha vuelto hostil. Dolly Neira Mercaderista Entre las inquitudes más sentidas de la ciudadanía que se escucha en todo lugar y a diferentes personas está el de la inseguridad. Es aterrador que en pleno centro y a toda hora a niños, jovencitas, y señores los despojen de reloj, cartera, y objetos comprados. En este sentido hace falta presencia de la Policía. Una ciudad no puede quedar bajo el poder de la delicuencia. La ciudadanía teme salir. Otro factor es el de los servicios de salud. Los recursos que se destinan para este sector son insuficientes, en un hospital los enfermos deben esperar largo tiempo para recibir atención. También se encuentra entre los problemas la cantidad de zonas de extrema pobreza, barrios sin pavimentar, con viviendas al lado de caños. En cuanto a una ciudad mejor, Cali debe recuperar el civismo que nos caracterizó. Adicional a esto se debe fomentar la práctica del deporte que es una actividad que nos dio identidad en el país y a nivel internacional.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Otros
Fecha de publicación
12 de mayo de 1992
Autor
Fabio Rodríguez González

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