GUIDO NULE AMIN

GUIDO NULE AMIN

Con los años, cambió los partidos de fútbol a las seis de la mañana por las escapadas en horas de oficina a jugar golf el Country Club. Algo parecido sucedió con la lectura. La goma por conocer autores nuevos, dio paso a la vieja costumbre de leer a los conocidos como Thomas Mann. Lo que poco ha cambiado es la sagrada lectura diaria de las páginas deportivas (para ver qué pasó con el Junior, del cual fue directivo cuando ganó su primera estrella en 1977), las editoriales, económicas y políticas de dos o tres periódicos y de los numerosos informes y tratados sobre energía, finanzas y manejo empresarial que reposan sobre su escritorio. Prácticamente, son una obligación de sus múltiples ocupaciones como vocero gremial y líder empresarial.

9 de mayo de 1992, 04:00 am

Guido Nule Amín es economista de la Universidad del Atlántico, especializado en banca y desarrollo en Estados Unidos. Trabajó en la Corporación Financiera del Norte (Cofinorte); es asesor de varias empresas, presidente de la junta directiva de Terpel y hasta el jueves, presidente ejecutivo de Promigas. Desde entonces es el nuevo Ministro de Comunicaciones, cargo que recibe de Mauricio Vargas Linares.

Sus compañeros en Promigas dicen que su éxito se debe a que es un duro para el trabajo. Bastante pragmático, sabe delegar, permite la autonomía entre sus subalternos y no tiene complique para el trabajo de corrido y extenuante con tal que las cosas queden bien hechas.

Aunque este hombre que nació en Tolú hace 49 años le huye a la política, ésta insiste en perseguirlo. Son varios los cargos públicos que no ha aceptado, entre ellos, ser candidato a la Alcaldía de Barranquilla. La que sí se le mide de frente es su esposa, Ginger, que tiene una curul en el Concejo de la ciudad.

De mantenerlo al día con lo que pasa con la juventud y en la universidad, se encargan sus dos hijos, Katya y Guido.

La televisión en las noches, es una forma de descansar del trajín diario. Otra es la música, donde prefiere los vallenatos y la salsa, pero que no suenen mientras lee porque no logra concentrarse.