LOS GITANOS SE ECHARON A SU SUERTE

LOS GITANOS SE ECHARON A SU SUERTE

Hace tantos, pero tantos años que pasó, que Ilina Karpajena ya no recuerda la fecha exacta en que después de permanecer durante meses en un destartalado barco, un nuevo mundo llamado Colombia le salvó la vida. A los 10 años, los miembros de la tribu no encontraron mejor antídoto contra la fiebre que la ilusión de que al día siguiente pisarían tierra firme. Firme, próspera y definitiva. Llegaremos a América, hija , le decía en lengua caló su madre para mantenerle viva la esperanza.

17 de abril de 1994, 05:00 am

Cuando todos pensaron que la pequeña Ilina iba a morir, apareció en la proa la ciudad que le devolvió la vida y le dio el nombre: Cartagena de Indias. Su agradecido padre preguntó el nombre del lugar y, confundido, le dijo: Desde hoy también te llamarás Karpajena . Ese es el único recuerdo que sobre su llegada al país no le han robado los años a esta gitana de 78.

Al igual que esta mujer y su tribu, miles de gitanos algunos historiadores hablan de 5.000 llegaron a Colombia entre los años 20 y 40 provenientes de Europa. Muchos se establecieron en ciudades costeñas, pero la mayoría continuó su marcha hacia la cordillera.

Atravesaron las montañas y recorrieron los pueblos en busca de fiestas, donde recolectaban dinero y despertaban la curiosidad de los habitantes, quienes veían con desconfianza esas celebraciones en las afueras de los pueblos.

Los departamentos que presentaron mayor asentamiento de zíngaros fueron los de Atlántico, Córdoba, Valle, Quindío, Caldas, Tolima, Santander y Boyacá. Desde los 70 fueron abandonando su vida nómada y comenzaron a desplazarse hacia las grandes ciudades. A Bogotá llegaron en 1936 y se quedaron en los barrios Trinidad Galán, San Cristóbal sur y Puente Aranda. Todo cambia Pero esta raza, que para muchos es sinónimo de vida errante, libertad, aventura, picardía, comercio de caballos y ciencias ocultas, ha cambiado muchas de sus costumbres.

Aunque conserva el idioma caló, que es una lengua hindú emparentada con el antiguo sánscrito, y los ancianos de cada tribu utilizan el cingané escritura basada en jeroglíficos, en su vida cotidiana no lo usa ya debido a su nomadismo y a la lectura de la mano para echar la suerte. Lo mismo pasó con su vestimenta tradicional.

Los peligros en las carreteras y el cada vez más difícil comercio con ganado hizo que decidieran establecerse en las grandes urbes. A esta decisión se sumó la preocupación porque sus hijos asistieran a escuelas y colegios.

También abandonaron la lectura de la mano por razones religiosas. Aunque antes los gitanos colombianos se confesaban cristianos pero no eran practicantes, no participaban mucho en los cultos. Hoy, gran número de ellos se ha convertido a algunas sectas que les prohíben leer la suerte.

Muchas zíngaras encontramos al Señor Jesucristo hace cinco años y desde ese tiempo comprendimos que echar la suerte es pecado; por eso, corregimos nuestra conducta y hoy no cometemos ese error , dice Carmen, una gitana evangélica de 35 años.

Mientras tanto, los largos vestidos multicolores y las pañoletas con el que se los identificó por siglos son cada vez menos frecuentes, pues sienten que al usarlos los vecinos los discriminan.

Cuando usted vea a una mujer con grandes aretes y pañoletas, si es joven, tenga la seguridad de que es una farsante, una paya (así llaman a los no gitanos) que quiere ganar dinero a costa de nuestra imagen. Ya las mujeres no vestimos así sino en las grandes celebraciones , dice Carmen.

No descendemos de españoles ni de hindúes. Venimos de los grandes faraones, somos nobles. Por mi mare, que me muera si no le digo la verdá , dice Montserrat Magaña, una anciana portuguesa que vive en Cali. Rumbo al exterior Según datos de la Sociedad Internacional para el Desarrollo, en el mundo quedan de 2 a 4 millones de gitanos. Viven especialmente en Yugoslavia, Rumania, Hungría, España y Turquía. En Colombia no se llevan estadísticas, pero se calcula que hoy en día quedan poco menos de 2.000 zíngaros.

La cifra es cada vez menor porque los más jóvenes se van en busca al exterior en busca de mejor fortuna. La mayoría viaja a Estados Unidos, a donde sus familiares, y se establecen allí.

Los que se quedan se ganan la vida trabajando en talleres de mecánica, en la elaboración casera de ollas de cobre y aluminio que venden en restaurantes y cárceles, y como comerciantes.

El matrimonio es el rito que nos hace sentir más gitanos. El que nos renueva el orgullo de raza. Cuando un muchacho gusta de una mujer los padres comentan entre sí y determinan en una comida los preparativos. Una vez la suegra realice el Shei Vadí rito de confirmación de la virginidad de la mujer el hombre suspende sus relaciones sexuales tres meses antes del matrimonio.

Cuando éste se lleva a cabo, la fiesta puede durar de 12 horas a tres días. Es una auténtica alegría para todos los habitantes de la Quer Majarí Calí literalmente, casa de la virgen gitana. La boda es el rito que nos hace recordar que aunque nacimos aquí, vinimos de muy lejos y llegaremos aún más... , comenta Rosana, una zíngara de grandes ojos negros que parece salida de un sueño de García Lorca.

Un pueblo perseguido - Se presume que este pueblo fue originario de la India y que pasó largas temporadas en Persia, Turquía y Grecia.

- Los gitanos se presentaban como peregrinos penitentes expulsados de su patria, Egipto. De ahí su nombre (egiptanos-gitanos).

- En 1499, los Reyes Católicos promulgaron un documento sobre los gitanos que decía: Pasados sesenta días salgan de nuestros reinos... Den a cada uno cien azotes... Por la segunda vez, les corten las orejas... - En el año 1500 se los consideró animales de caza y podían ser asesinados impunemente.

- Durante los dos siglos siguientes se dictaron en Europa centenares de decretos y edictos que favorecían su eliminación física.

- En las fronteras de casi toda Europa había señales de advertencia contra este pueblo.

- Fueron los últimos europeos en librarse de la esclavitud. Valaquia y Moldavia abolieron el derecho de esclavizar gitanos en 1856.

- Durante el Tercer Reich, cerca de medio millón de gitanos fueron fusilados o llevados a las cámaras de gas, con el pretexto de que ponían en peligro la sangre aria.

- La Guardia Civil española los persiguió, por sus habilidades para vender burros enfermos y estafar a los payos .

- En febrero de 1992, 20.000 personas participaron, en el centro de Barcelona, en una manifestación pacífica contra la discriminación que padece este pueblo.

- En agosto de 1992 se produjeron varios ataques neonazis contra un albergue de refugiados en Rostock (Alemania). La mayoría eran gitanos procedentes de Rumania.

- El racismo antigitano está de moda en las ciudades españolas y alemanas; se los acusa de traficar con drogas.

- En noviembre de 1990 conformaron la organización Fralipe (Hermandad) y se reunieron en la población húngara de Kerepestarcsa para evaluar su situación tras la caída de los regímenes comunistas de Europa oriental.

- Representantes de 22 organizaciones y agrupaciones de gitanos de diez países europeos fundaron en Budapest, en 1992, el Parlamento Europeo de Gitanos (Eurom).

Girón, Santander, la capital gitana de Colombia ALFREDO A. ESCOBAR A.

Bucaramanga Le leo la mano? Quiere saber su suerte? ... el turista, ya sea por curiosidad o convencimiento, extiende la palma para conocer su futuro. Con maternal disposición, la mujer empieza a descifrar los arcanos que en las líneas encuentra.

Tras un breve análisis, sus pequeños e inquisitivos ojos se clavan, misteriosos, en la cara del cliente como si fuera a comunicarle malas noticias. Claro que la información, positiva o negativa, sólo será entregada después de que un billete grande , de cinco o diez mil pesos, haya pasado a sus manos.

Así transcurre la mayor parte del día para el grupo de mujeres gitanas que, con vestidos largos, coloridos y con estampados de flores, deambulan por el parque principal de Girón (Santander) diariamente.

Los gitanos de este colonial municipio aparecieron en medio de la diáspora que propició la persecución hitleriana contra esta raza y la judía. Sus apellidos, de claro matiz europeo, fueron cambiados por unos de sonidos menos guturales y más suaves, característicos de los pueblos herederos de la lengua de Cervantes.

Actualmente, las 900 personas que aproximadamente integran la colonia (ni ellos mismos saben cuántos son) están dedicadas a cuidar sus tradiciones y su herencia cultural, a adivinar la suerte (las mujeres) y a comerciar con caballos.

De los hombres, altos y fuertes, se dice en el pueblo que son unos odontólogos fabulosos, pues maquillan la dentadura de los animales viejos que venden con el fin de hacerlos aparecer más jóvenes. De ellas, afirman que su plato favorito es la mano de marrano . Por ahora, son más los hombres que las mujeres y aquellos se ven bastante más jóvenes.

La colonia gitana de Girón es la más grande del país. En los próximos meses llegará otro grupo a engrosarla. La razón, precisa Henri Gómez, uno de ellos, está en la tranquilidad del pueblo y en el hecho de que así como no se meten con nadie, la gente los deja vivir en paz.

Cuando llegaron a la región instalaron carpas en cercanías del barrio La Arboleda. Tras varios intentos por establecerse en la zona los vecinos los molestaban, llegaron al barrio El Poblado, de Girón, donde la colonia prosperó, pues hubo un alcalde que les exigió que dejaran de vivir en carromatos.

De todos modos, forman un grupo pacífico y la gente ya los acepta sin problemas, pues los gitanos de Girón hacen parte de este colonial refugio de la historia santandereana, de la misma manera que las calles empedradas, sus casas blancas y los pórticos de madera.