LATINOAMÉRICA ABORTA POR MONTONES

LATINOAMÉRICA ABORTA POR MONTONES

Las mujeres latinoamericanas dicen que desean tener familias menos numerosas que sus madres. Y lo están logrando: el número promedio de hijos disminuyó de seis en los años 60, a tres, a principios de los 90. Los dirigentes políticos y la opinión pública las apoyan y celebran la existencia de familias cada vez menos numerosas. Sin embargo según el Instituto Alan Guttmacher, ese objetivo se está cumpliendo, en parte, gracias al uso generalizado del aborto inducido .

28 de abril de 1994, 05:00 am

Esta es una de las conclusiones más preocupantes de un estudio que realizó en Colombia, Chile, México, República Dominicana y Perú esa fundación estadounidense, que efectúa investigaciones de salud reproductiva en el Tercer Mundo.

Según los cálculos, casi tres millones de abortos se provocan todos los años en estos cinco países, donde el aborto no es legal (el único país latinoamericano que lo ha legalizado es Cuba).

Esa cifra sugiere que se efectúan 4 abortos por cada 10 nacidos vivos en Colombia, Brasil, Perú y República Dominicana. Las cifras son mucho más altas en Chile (cerca de 6 abortos por 10 nacimientos) y mucho más bajas en México (alrededor de 2 abortos por cada 10 nacidos vivos). La causa también se plantea en el informe de manera clara: hasta un tercio de las mujeres en edad reproductiva (esto es, entre los 15 y los 44 años), que son aproximadamente 16 millones, no se protegen, o se protegen mal, contra el riesgo de embarazo no deseado.

La investigación está sintetizada en el libro El aborto clandestino: una realidad latinoamericana, que será presentado hoy en la Asociación Colombiana para el Estudio de la Población (ACEP). Una de las ejecutivas de esta insitución, la socióloga Helena Prada, actuó como investigadora en Colombia para el Guttmacher.

Prada es especialista en demografía y lleva más de dos décadas trabajando en temas relacionados con salud reproductiva. Ella y sus colegas de otras naciones tuvieron que recoger en su país datos de las encuestas más recientes de fecundidad y estadísticas oficiales sobre el número de mujeres hospitalizadas cada año por complicaciones de aborto.

Realizamos, además, una escuesta de opinión entre profesionales o funcionarios de la salud 200 en total, entre todos los países que tienen experiencia en el tema porque atienden a miles de mujeres que llegan a los hospitales con abortos iniciados o con complicaciones resultantes de un aborto mal practicado .

El estudio da mucha importancia a las prácticas de control de la fecundidad. El uso de los preservativos y la vasectomía (esterilización masculina) por parte de los hombres es casi inexistente dice. La planificación familiar en América Latina es, por lo tanto, una responsabilidad que recae principalmente en la mujer, la cual depende, en general, de los anticonceptivos orales, la esterilización femenina, el dispositivo intrauterino o los métodos tradicionales para evitar embarazos no deseados .

Con el agravante de que en un alto porcentaje de casos (20 por ciento en el caso de Colombia y 34 por ciento en Perú, que tiene la cifra más alta) los métodos no les resultan eficaces, porque la mujer no tiene acceso a los servicios de planificación; porque está mal informada; porque les tiene miedo a los efectos secundarios de los métodos modernos; porque tienen relaciones de pareja inestables, o porque su cuerpo no es compatible con ciertos métodos y no tiene otra opción disponible.

Otra de las revelaciones preocupantes es la relativa a los métodos que emplean las mujeres para abortar. Las técnicas van desde procedimientos médicos modernos, eficaces, seguros y costosos, hasta un amplio surtido de métodos populares usados por las mismas mujeres o por personal no capacitado (curanderas, comadronas, empíricos...) Estos métodos incluyen la administración vaginal u oral de fármacos, de infusiones de hierbas o de productos hormonales, y la introducción de sondas y la utilización de técnicas que van desde ejercicios violentos a saltos y caídas repetidas.

Qué hacer? El uso de estos métodos y sus consecuencias tienen directa relación con la persona que los practica y con la clase socieconómica de la mujer. Las mujeres pobres del campo y de la ciudad son las que más sufren complicaciones (entre 50 y 60 por ciento), y en esos casos el aborto ha sido inducido por ellas mismas o por un empírico .

Un agravante más, de índole económica, se resume en la declaración de un médico brasileño que es común a todos los países: En este hospital, el 50 por ciento de la demanda por servicios de ginecología corresponde a mujeres que llegan con un aborto inducido. Esto incluye las complicaciones también .

El estudio afirma que estas conclusiones deberían servir de motivación a los dirigentes de cada país para revisar sus programas y políticas de planificación familiar y sus metas más amplias de salud en materia reproductiva .

Los investigadores recomiendan estimular una actitud más abierta hacia la sexualidad y el control de la fecundidad; mejorar la educación sexual en las escuelas y en la comunidad; abrir posibilidades laborales y educativas para la mujer; alcanzar una distribución más equitativa de la responsabilidad anticonceptiva entre hombres y mujeres; ofrecer una selección más variada de métodos anticonceptivos, y crear servicios de planificación familiar más sensibles a las necesidades y preocupaciones de las mujeres.

El informe concluye con la siguiente afirmación: Las tasas de aborto en América Latina tenderán a subir cada día más. Si las mujeres de estos países no estuvieran en la encrucijada entre el aborto inseguro y el nacimiento indeseado, la sociedad se beneficiaría en cuanto a mejores niveles de salud en las mujeres, mayor igualdad social y reducidos costos económicos .