EL PRESIDENTE GAVIRIA HACE UN BALANCE DEL PAÍS

EL PRESIDENTE GAVIRIA HACE UN BALANCE DEL PAÍS

Colombianos: Esta noche me quiero referir, en lo fundamental, al racionamiento de energía y hacer unos comentarios también, sobre los temas laboral y de orden público. Comienzo por señalar que pocos problemas en la vida de nuestro país han afectado a la totalidad de nuestra población como el problema del racionamiento. Y los colombianos han encarado esa situación con paciencia, con buen ánimo, con una tremenda dosis de imaginación y de fortaleza. Pero esa paciencia tiene límites: los colombianos quieren saber en este momento cuál es el origen de esa situación. Nos hemos aplicado al examen de esas causas en estas semanas también, y creo que esta noche puedo hacer un buen balance de cuáles son los factores que han contribuido a ese grave problema que afecta a nuestra nación.

30 de abril de 1992, 05:00 am

Sin duda alguna, de lejos, el principal problema es el verano. El país lleva registros de la lluviosidad en sus cuencas, y este es el verano más intenso de los últimos cuarenta años. En el Valle del Cauca se llevan registros desde principios de siglo y, según esos informes, este es el verano más intenso en lo corrido del siglo XX. Se ha presentado por el fenómeno del Niño que ha impedido que la nubosidad penetre en el territorio nacional, desde el Ecuador.

De lejos, este problema explica, así suene un poco a pretexto, las tribulaciones y las dificultades por las que están pasando todos los colombianos. Pero este solo problema no explica la totalidad de lo ocurrido. He acudido a autoridades, he acudido a distintos dirigentes de la vida nacional, a todos los sectores para buscar las causas que originaron este problema, y esta noche me propongo hacer una síntesis de lo que realmente ha ocurrido.

Una de las primeras causas se atribuye al denominado acuerdo de Cali, que una revista llama el Yalta eléctrico , que hace algunos años tomó la determinación de repartirse los proyectos del sector. Hasta ese momento todas las empresas estaban invirtiendo en cada uno de los proyectos, y en esa oportunidad decidieron repartirse los proyectos del sector, y algunos de ellos quedaron en manos que no tenían la suficiente pericia, ni la suficiente capacidad administrativa, ni el músculo financiero necesario para realizarlos. Uno de ellos, el caso del Guavio, el proyecto más grande que se ha desarrollado en el país en toda su historia y para el cual la Empresa de Energía de Bogotá no estaba preparada.

Ese proyecto se realiza en una zona geológicamente muy difícil, como es la Cordillera Oriental, y además de eso a lo largo de los años se tomaron muchas decisiones equivocadas sobre compras de tierras y la lentitud con que ese proceso se llevó a cabo detuvo en varias oportunidades el proyecto.

Se tomaron decisiones equivocadas en los arreglos financieros a que se llegó con las empresas contratistas. El proyecto fue aplazado en varias oportunidades y, desde luego, si el Guavio estuviera hoy en funcionamiento los colombianos no tendrían racionamiento.

La segunda causa tiene que ver con la devaluación de los años 83-84, que fue muy superior a la histórica, que confluyó con la revaluación de algunas monedas, y esta situación deterioró de manera importante las finanzas del sector eléctrico, sin que hubieran tenido las empresas públicas el mismo acceso a condiciones financieras especiales como lo tuvo el sector privado colombiano.

El tercer punto es el tema de las decisiones de aplazamiento que sufrieron algunos proyectos. Decisiones que, ya no solamente en el caso del Guavio se debieron a los problemas de carácter geológico y algunas malas decisiones de carácter administrativo, sino que se debieron a una decisión deliberada de aplazamiento del proyecto del Guavio del año 91 para el año 92 y, esa decisión tomada también hace algunos años, tiene que ver con la situación de racionamiento que estamos viviendo.

El proyecto de Riogrande, cuyo retraso fundamental se debe a decisiones tomadas por el Incomex en su oportunidad, bajo presión de ciertas industrias nacionales y por ciertos pleitos de carácter legal interpuestos por algunas industrias nacionales, retrasaron considerablemente un proyecto que ya debería estar en marcha y que por sí solo hubiera reducido de manera fundamental casi a la mitad, el racionamiento de que son objeto los colombianos el día de hoy.

También ha contribuido a este problema el mito del sobredimensionamiento, un planteamiento realizado hacia el año 86, al cual todas las autoridades del sector se fueron aferrando. Este mito del sobredimensionamiento les bajó la guardia a las autoridades, a los responsables de desarrollar nuevos proyectos, y eso, conjuntamente con la muy difícil situación financiera del sector, contribuyó a que el sector no estuviera suficientemente preparado para una mala situación de lluvias, como la presentada en la actualidad.

También tiene que ver este problema con la falta de mantenimiento del parque térmico. Para citar solo un ejemplo, por varios años se suspendió el mantenimiento del parque térmico de la empresa Corelca, y solamente hasta 1989 se inició de nuevo el proceso de mantenimiento de estas plantas, y esto, desde luego, fue insuficiente y deterioró bastante el sistema y no le permitió estar preparado para una mala eventualidad como la que se ha presentado en el presente.

Otro de los factores a los cuales se le atribuye responsabilidad en lo que ha ocurrido es lo que se denomina dentro del sistema eléctrico el costo del racionamiento. Esto es una decisión que se viene discutiendo desde 1984 y que no fue tomada sino hasta diciembre de 1991. Durante todos esos años se discutió entre los gerentes de las empresas del sector sin que nunca se hubiera tomado una determinación. Y aunque hay diferencias entre los distintos analistas sobre las consecuencias que tuvo esta decisión, las personas del sector, Interconexión Eléctrica S.A., consideran que solamente se hubieran economizado cien kilovatios, que es una suma relativamente pequeña en comparacion con el racionamiento que hemos sufrido; otros ex ministros y autoridades consideran que, tal vez, hubiera sido superior el ahorro que se hubiera podido realizar.

La otra razón importante hace relación con el modelo con el cual trabaja el sector eléctrico. Este modelo fue elaborado por prestigiosas firmas internacionales, por prestigiosos técnicos de carácter nacional. Fue adoptado finalmente en 1986 y es un modelo que ha demostrado sus grandes limitaciones. Cuando en diciembre del año pasado ya los embalses estaban del orden del 54 por ciento, que era un nivel históricamente bajo, todavía el modelo no daba señales de alarma, todavía les pedía a las empresas del sector que desembalsaran con tranquilidad, todavía no daba señales de racionamiento y esto es, sin duda, una de las principales causas de que no se hubieran tomado con más oportunidad algunas medidas. Hubiera sido tal vez más deseable que hubieran sido los humanos, y no un modelo, los que hubieran tomado esta clase de determinaciones. Estas limitaciones que ha demostrado el modelo, desde luego, tienen que ser corregidas para que no ocurran fenómenos de esta naturaleza.

Otro de los problemas es el de la estructura tarifaria. Todos sabemos que los sectores de menores ingresos no tienen la capacidad de pagar las tarifas a pleno valor. Pero ha sido motivo de gran preocupación la circunstancia de que hay muchas empresas de carácter industrial y de carácter comercial que están pagando muy por encima de sus costos, que están empezando a autogenerar, que se están empezando a salir del sistema, y que el sistema eléctrico va a quedar eventualmente con los usuarios que no tienen capacidad de pago, y de ahí se van a salir los usuarios que sí tienen una capacidad.

Tenemos también que tener en cuenta, dentro de estos elementos, el problema del terrorismo. Los colombianos, muchos colombianos, bajaron la guardia y pensaron que la voladura de las torres de energía que se presentó con tanta frecuencia en 1991, y que se ha repetido en 1992 en una menor intensidad, no tendría consecuencias. Eso dañó los sistemas de transmisión, debilitó financieramente las empresas y fue un factor importante del deterioro del sistema eléctrico en 1991 y en lo que va corrido de 1992. Ya les comenté en una intervención pasada el problema de Termo-Tasajero y cómo por tantas semanas se interrumpió la transmisión de energía de esa central hacia el centro del país.

Tienen también que ver con los problemas del sector, la burocratización, el exceso de gastos administrativos, una situación que se había convertido en una situación inveterada en el sector a la cual se le han aplicado correctivos, pero tal vez no son suficientes para reflejar la necesidad que tiene el sector de ser mucho más fuerte, mucho más capaz, mucho más ordenado, con mucha mayor eficiencia para enfrentar los problemas eléctricos del país.

A estas alturas se preguntará la mayoría de los colombianos qué va a pasar con el racionamiento. Yo les tengo que decir que lo que tiene que ver con 1992, es un problema que en lo fundamental depende del régimen de lluvias. Si las lluvias en mayo estuvieran dentro de los niveles históricos, y permitieran la recuperación de los embalses es muy probable que para junio los racionamientos se puedan eliminar o se puedan disminuir de manera bien importante y solamente dejar una cuota de racionamiento relativamente limitada.

Pero, en este momento, son muy pocas las cosas que se pueden hacer distintas a confiar en la ayuda de Dios, en la ayuda de la naturaleza, y a esperar que un régimen de lluvias relativamente normal regrese para salir de este problema del racionamiento. No ocurre lo mismo, respecto de 1993. Por eso les voy a contar lo que estamos haciendo para encarar estos problemas. Recientemente, ustedes habrán escuchado que hemos adoptado medidas en virtud del régimen de la emergencia económica, que nos facilitará unas tareas a las que me voy a referir.

La primera de ellas está relacionada con acelerar la terminación del proyecto de El Guavio. Hemos recibido suficientes garantías del gerente de la Empresa de Energía de Bogotá, que para fines de este año debe entrar una unidad de 200 mil kilovatios, y es muy probable que en el primer semestre de 1993, entren dos unidades adicionales. También con estas medidas será posible la interconexión con Venezuela, lo que facilitará al sistema 150 mil kilovatios.

Trabajamos con intensidad para que en el curso de los próximos 40 días tengamos a disposición 150 mil kilovatios adicionales, y en el curso de un año, 100 mil más.

Estamo trabajando en nuevos proyectos de generación térmica. Ecopetrol instalará en el Huila o en el Tolima, una planta de 50 mil kilovatios que contribuirá a resolver el grave problema eléctrico que ha tenido la ciudad de Igagué por un largo tiempo.

Estamos trayendo barcazas que permitirán generar unos 90 mil kilovatios de emergencia, para hacer frente a cualquier eventualidad. Trabaja Ecopetrol en la utilización de los crudos de Castilla, para montar una planta termoeléctrica y esperamos que muy pronto podamos tomar esta determinación. Corelca tomó la decisión de recibir ofertas públicas para comprometerse con el sector privado en un contrato a largo plazo, para comprar energía en firme por unos 120 mil kilovatios. Esperamos que el proyecto de Mamonal, que está elaborando el sector privado, de unos 90 mil kilovatios, se pueda desarrollar en el curso del presente año.

Igualmente estamos trabajando para fortalecer patrimonialmente a las empresas. Allí en los decretos de la Emergencia Económica están las determinaciones que implican un importante fortalecimiento financiero de las empresas. La única manera de acometer los nuevos proyectos hidroeléctricos, o térmicos, y que las empresas tengan capacidad de financiamiento y endeudamiento con la banca multilateral y con otro tipo de instituciones financieras es, en gran medida, fortaleciéndolas patrimonialmente como lo estamos haciendo.

Avanzamos también en la masificación del programa de gas. Este es un punto bien importante. Ecopetrol ha liberado una buena cantidad de gas y está tomando todas las decisiones para interconectar los puntos de producción de gas del país. Ballenas, en La Guajira; Cusiana, en el Casanare; en el departamento del Huila, y esa red de oleoductos que está en proceso de unirse totalmente, lo cual nos permitirá además de la liberación de algunos millones de pies cúbicos de gas recibir ofertas públicas en las próximas semanas para el sistema de masificación de gas en el departamento de Antioquia, para el Tolima, norte y sur del departamento del Huila. Y en una etapa posterior después de que construyamos algunas instalaciones en Málaga en el departamento del Valle del Cauca, será posible en 1993, recibir ofertas públicas para el programa de masificación de gas en los departamentos de Caldas, Quindío, Risaralda y el Valle del Cauca.

Esto nos permitirá cambiar la composición de las fuentes de energía, tener más energía de origen térmico, más utilización del gas domiciliario, y no tener todo ese recargo tan grande de energía hidroeléctrica que hace vulnerable todo el sistema en los tiempos de sequía.

También tuvimos que tomar decisiones difíciles en el mes de diciembre, para poder llevar a precios internacionales el gas propano, que es un material que tiene que importar el país. Está construyendo Ecopetrol instalaciones en sus puertos, y aquellas localidades que no van a tener por ahora el acceso al gas natural, lo van a tener al gas propano que es mucho más eficiente para el consumo residencial que la energía eléctrica.

Se preguntarán ustedes qué va a pasar con el racionamiento de 1993, si es que se va a dar. Yo creo que, en esa materia, podemos dar mejores noticias. Aun si el régimen de lluvias de 1992 fuera tan malo como el del año 1991, yo creo que no hay posibilidades de regresar a una situación como la que hemos vivido en 1992. Si tenemos un régimen de lluvias normal, en 1993 no habrá racionamiento. Si tenemos un régimen de lluvias malo, en 1993 el racionamiento será muy inferior al de 1992, y hemos acometido todas las acciones conducentes a este objetivo.

Qué más vamos a hacer? Estamos trabajando en el plan de expansión que tiene que tener en cuenta todos los elementos, que tiene que evitar que el país incurra en los errores que ha cometido, y que debe tener presente un desarrollo mucho más equilibrado y previsto de nuestro sector eléctrico en los años por venir. Para eso estaremos atentos a las recomendaciones de la Comisión Asesora del sector privado que recientemente conformamos, y también a las comisiones del Congreso que están adelantando una importante tarea de fiscalización que es esencial a nuestra democracia y que, seguramente, nos formularán recomendaciones constructivas para que este Plan de Expansión obedezca a las necesidades nacionales.

El país está ansioso de saber qué pasó, de saber quién es el responsable, de que esos responsables reciban unas sanciones rápidas y conformes a las responsabildiades que se les puedan atribuir, y también está pendiente de soluciones rápidas que le aseguren al país que esto que ha ocurrido en 1992, no vuelva a suceder. Pero en lo que tiene que ver con 1992, a las semanas y meses que tenemos por delante, dependemos muchísimo de las buenas lluvias, y también empezamos a depender de que nuestras acciones produzcan todos los resultados y tengamos capacidad de recuperar buena cantidad de la energía térmica del país. El problema laboral He hecho un rápido balance del sector eléctrico y el problema del racionamiento y me propongo enseguida, hacer algunos comentarios sobre el problema de Telecom, afortunadamente superado en sus aspectos laborales, no totalmente superados en su servicio porque, como es obvio, allí hubo acciones de sabotaje: discos duros fueron borrados, cables de conducción importantes fueron saboteados con harina, los sistemas de enfriamiento fueron inutilizados, y va a requerirse un tiempo para recuperar totalmente el sistema.

En lo que tiene que ver con el compromiso al que hemos llegado con los trabajadores, consiste en un nuevo esfuerzo para realizar acuerdos y, eventualmente, hacer modificaciones al proyecto de ley que el Gobierno llevó a consideración del Congreso, y que, si esos acuerdos no son posibles, el ponente se ha comprometido a llevar los puntos de vista de los trabajadores para ser examinados por las comisiones y las plenarias, para que sea el Congreso de la República el que finalmente adopte aquellas decisiones que convengan mejor al interés nacional.

Yo quiero reiterar que el Gobierno no es inflexible, que no lo ha sido y que no lo será. Que haremos todo lo que esté a nuestro alcance para que, cualquiera que sea la decisión que se tome, se respeten los derechos de los trabajadores. Estamos trabajando para restablecer el servicio tan pronto como sea posible y, desde luego, espero que esta situación pueda ser superada prontamente y que los colombianos no vuelvan a tener que vivir una situación de incomunicación como la de los pasados días.

Paralelamente con esta situación de Telecom se ha creado alguna situación de malestar laboral, una situación de amenazas de paro, algunas dificultades particulares en Colpuertos. La guerrilla ha querido hacer su contribución a este clima con su afán de desestabilizar al país y afectar a nuestra democracia. Ha estado intimidando a los campesinos para que se realice un nuevo paro en el nororiente colombiano y ya hay claras señales de cerramiento de vías, de impedir el transporte de alimentos, de amenazar a los comerciantes. No es bueno permitir que eventualmente se repita una situación tan grave como la que tuvimos en 1988 cuando perdieron la vida una gran cantidad de campesinos, una gran cantidad de miembros de la fuerza pública, un coronel de un batallón en Llana Caliente en Santander y por eso quiero alentar a los ciudadanos para que no se dejen intimidar por la guerrilla y eviten estas situaciones de hecho que tan en peligro pueden poner sus vidas y que tan severamente pueden afectar a nuestra democracia.

En estas circunstancias las Fuerzas Armadas conocen cuáles son las intenciones de los instigadores y también saben que tienen que proceder con energía y con prudencia. Yo pido, pues, en estas circunstancias que la ciudadanía rodee a nuestras autoridades y Fuerzas Armadas para superar esta coyuntura. Porque ahora que nos aproximamos a la celebración del Primero de Mayo tengo la seguridad de que en ese día lo que los trabajadores van a celebrar es la defensa de nuestros principios democráticos. El país necesita una organización sindical fuerte, pero que respete los principios de nuestra democracia, que defienda nuestras instituciones. Eso es lo que quieren los colombianos. Los colombianos desean soluciones pacíficas, que la controversia democrática esté libre de toda intimidación y eso es lo que nos hemos propuesto en este gobierno. Es un objetivo que comparten todas las fuerzas políticas y sociales de la nación.

Yo, entonces, los invito a que nos rodeemos de solidaridad, a que trabajemos por superar nuestras dificultades, a que avancemos en la tarea de construir una democracia más fuerte, a que avancemos en la tarea de buscar soluciones que correspondan a las aspiraciones y a las necesidades del país y a que dejemos a un lado los afanes de desestabilización y sobre todo los propósitos de la guerrilla de persistir en su acción terrorista y de no atender el llamado que no es del Gobierno sino de toda la comunidad colombiana para superar ese período de violencia que tanto daño le está haciendo a nuestra nación.

Buenas noches y muchas gracias.