Cerrar

Publicidad

Últimas Noticias de Colombia y el Mundo - ELTIEMPO.COM

Últimas Noticias

Ver más últimas noticias

Patrocinado por:

ALANIS CANTÓ CON ALTURA

Los 2.600 metros de altura sobre el nivel del mar no fueron un obstáculo para que la roquera canadiense Alanis Morissette corriera por todo el escenario instalado en el estadio El Campín, durante hora y media, sin quejarse por problemas de falta de oxígeno.

Los 2.600 metros de altura sobre el nivel del mar no fueron un obstáculo para que la roquera canadiense Alanis Morissette corriera por todo el escenario instalado en el estadio El Campín, durante hora y media, sin quejarse por problemas de falta de oxígeno.

Los que saben de fútbol dicen que para jugar en la altura es mejor llegar el día anterior del partido para evitar los problemas. Pues bien, Alanis llegó a Bogotá el viernes por la noche, es decir casi menos de 24 horas antes de su presentación, procedente de Los Angeles, ciudad ubicada casi al nivel del mar.

Tal vez por eso, la canadiense, que probablemente lo más cercano al fútbol que ha visto es un partido de hockey sobre el hielo, corrió y cantó con un micrófono en la mano como si fuera una atleta de alta competición. Los mal pensados de siempre podrían pensar que tuvo ayuda extra , pero eso hay que probarlo, lo que fue evidente es que tal vez el mejor estimulante que pudo encontrar fue el aliento de los 30 mil asistentes que fueron a escuchar lo mejor de su repertorio y otro puñado de excelentes, pero relativamente desconocidas canciones, que interpretó con la misma calidad que se puede escuchar en sus discos.

Morrisette trajo de regreso el buen rock a El Campín. Sin artificios, ni montajes de inversiones millonarios; sin excesos de maquillaje, ni cambios de vestuario, la canadiense se subió al escenario con la seguridad de que sus canciones hablan por ella.

Sobre las 8:10, después de la presentación de los grupos colombianos Sonorama y León Bruno, en una extraña mezcla musical en la que los primeros ofrecieron un delicioso sonido medio rumbero, con influencia funk y muy sententero, y los segundos un rock muy básico, más cercano al estilo de Alanis, pero menos sorprendente, la canadiense apareció en el escenario interpretando su armónica.

Su dispareja discografía le permitió ofrecer un concierto con ritmo de zigzag, en el que alternaba dos o tres canciones no muy populares con algunos de sus grandes éxitos, Hand in My Pocket, Ironic, Thank U. Hacia la mitad del concierto despachó su canción más conocida You Oughta Know con la cual logró poner a medio estadio de pie. Para el cierre guardó You Learn, la cual cantó a dúo con el público asistente, que la coreó casi toda.

La canadiense demostró que es genéticamente roquera y que no se le han metido los genes saltarines del pop y del hip hop. No es gratuito que su sonido se le suela asociar al rock alternativo, que marcó la primera mitad de la década del noventa. Por eso, la noche bogotana del sábado estuvo marcada por densas atmósferas de guitarras y la quejumbrosa pero a la vez excelente voz de Morissette. Su forma de cantar, con su famoso falsete, que no inventó, pero prácticamente patentó, tiene tanto poder de comunicación que prácticamente se convirtió en la norma en las cantantes de la última década.

Morissette, que apareció cuando bandas como Nirvana, Soundgarden, Pearl Jam o Stone Temple Pilots dominaban el panorama musical, trajo a esta fría capital, con un retraso de casi 15 años, los ecos del grunge, o rock de garaje, que se define precisamente por naturaleza pura, pocos juegos de luces, cierta oscuridad y furia en sus letras, blue jeans desteñidos y camisetas.

La canadiense cumplió con el decálogo de los alternativos, que, por cierto, en el último año tuvieron un nuevo aire gracias al éxito de bandas como Audioslave. Sencillez a toda prueba, pocas concesiones al público, salvo varios thank you so muchy nada de comentarios populistas.

Estrenó corte de pelo estilo gitano así le dicen las mujeres , pero nada más, el protagonismo se lo dejó a su música a la que le imprimió toda la energía de la que es capaz esta pequeña mujer que fue capaz de cantar, correr, saltar y bailar, sin necesidad extensas preparaciones previas a 2.600 metros de altura. Un ejemplo para otros profesionales que olvidan el libreto cuando actúan estadios ubicados a más de 2 mil metros de altura.

El ojo del espectador.

Me encanta su voz. Su espectáculo está centrado en sus canciones y en su voz, pero creo que ella no debería estar tan distante del público. Por otro lado, sería bueno que los artistas internacionales no vinieran tanto tiempo después de que salen sus discos .

Julio Nava, músico.

Un montaje sencillo. Sin necesidad de tanta parafernalia, Alanis presentó un espectáculo bueno, con buen sonido y grandes músicos .

Estela Reyes, periodista de farándula del programa Muy buenos días.

Esa mujer es mi corazón. Su espectáculo, excelente .

Guillermo Isaza, abogado.

Me gusta ella y la banda, pero no el sonido. Es un show muy de formato de banda roquera y no sé si acá uno está acostumbrado a otro estilo, a algo mucho más caliente .

Fonseca, músico.

Ella canta y toca la armónica de manera espectacular. Se lució .

Diana Giraldo, administradora.

Me encanta la producción, la banda. Es un show que no tiene pirotecnia. Es tan lindo y tan íntimo que es grande .

Andrés Nieto, experto en música de Caracol Radio.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Cultura y entretenimiento
Fecha de publicación
15 de septiembre de 2003
Autor
ANDRES ZAMBRANO DIAZ

Publicidad

Paute aqu�