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LA DESPEDIDA DEL GENERAL MATALLANA

Nunca un amigo me ha dolido tanto. Desde hace quince días ya no conocía a nadie, pero no dejé de ir a su casa a cogerle la mano y mirarlo. La última vez fue el miércoles en la noche, la víspera de su muerte . Así recordaba ayer el general (r) Gabriel Puyana al fallecido general José Joaquín Matallana.

"Nunca un amigo me ha dolido tanto. Desde hace quince días ya no conocía a nadie, pero no dejé de ir a su casa a cogerle la mano y mirarlo. La última vez fue el miércoles en la noche, la víspera de su muerte". Así recordaba ayer el general (r) Gabriel Puyana al fallecido general José Joaquín Matallana.

De 79 años, el Cadete Córdova como apodaron al general Matallana sus colegas de la Escuela Militar, participó de algunos de los hechos más significativos de la vida nacional en los últimos 50 años.

Ingresó a la Escuela Militar de Cadetes cuando apenas cumplía 16 años, en 1940. "En él encontramos la figura exacta para evocar la más egregia figura de nuestros paladines militares: el héroe de Ayacucho", rememora Puyana.

Y desde ahí su carrera fue imparable. Durante 33 años de vida militar, que concluyeron en diciembre de 1977, en el gobierno de Alfonso López Michelsen, pasó por los comandos del Batallón de Policía Militar, la Escuela de Infantería, el Batallón Colombia, la VI Brigada de Ibagué, y concluyó como Jefe de Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Militares.

De todos esos episodios, muchos marcaron su vida, pero tal vez los más significativos fueron la histórica operación Marquetalia (1964) -la que se hizo contra los entonces campesinos rebeldes liderados por Manuel Marulanda - y la ofensiva que terminó con la vida del guerrillero Efraín González.

Sus compañeros recuerdan que como teniente en Casanare, desarrolló una labor tal que se ganó la Cruz de Boyacá, lo novedoso era que era la primera vez en la historia que se le imponía a un oficial subalterno.

Sin embargo, su mayor orgullo, dijo alguna vez el general Matallana, es un fusil que mantenía en la sala de su casa y que fue el trofeo que le dieron en 1954 por el tercer puesto que logró en el campeonato mundial de tiro de fusil militar en Caracas.

Tras su retiro tuvo una activa participación en temas políticos y de paz. "Con Juaco, como le decíamos sus amigos, participamos en todos los procesos de paz, discutíamos en las comisiones y éramos divergentes sobre muchos temas, pero siempre amigos", dice el general Puyana, quien además recuerda su fallido intento de participar en la Constituyente de 1991.

Matallana incluso, sostuvo reuniones con miembros del M-19 antes de la firma de la paz. El 23 de marzo de 1998 secuestraron a uno de sus hijos en un retén de las Farc y tres meses después fue liberado.

Su última aparición ante la opinión se produjo en el 2001, cuando con unos amigos en una de sus infaltables tertulias, propuso una junta cívico militar, que provocó airadas reacciones del presidente del Partido Liberal de entonces, Luis Guillermo Vélez.

Muchos reconocen en Matallana a un hombre que contribuyó con la modernización de las Fuerzas Militares. Para el Ejército queda la herencia de las compañías arpón y flecha, método que se inventó el general Matallana para acercarse a la población civil.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Otros
Fecha de publicación
5 de julio de 2003
Autor
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