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EL ORIGEN DEL CONFLICTO ARMADO

Una de las principales conclusiones que contiene el documento es que: El conflicto se instaló en la periferia campesina, se ensañó en ella y se ha mantenido al margen del sistema político.

Una de las principales conclusiones que contiene el documento es que: El conflicto se instaló en la periferia campesina, se ensañó en ella y se ha mantenido al margen del sistema político.

El estudio identifica al menos seis razones como desencadenantes del conflicto armado en el país: en las zonas de colonización hubo espacio para ejércitos no estatales; el Frente Nacional acabó con la violencia, pero dejó remanentes de guerrilla social campesina; las organizaciones guerrilleras y los paramilitares acabaron en la periferia; en Colombia no se dieron las condiciones clásicas para el triunfo de la insurgencia; el Estado fracasó en prevenir y resolver el conflicto; y la clase dirigente no articuló una respuesta desde el centro de la política.

Se establece además que algunas razones topográficas y el modo como se pobló el territorio establecieron una estructura de tenencia de la tierra que produjo excedentes de población rural. Una parte migró a las ciudades y otra se constituyó en ejército de reserva para colonizar nuevas fronteras.

La colonización fue una válvula de escape a la presión demográfica y a las reformas sociales en el centro . Al principio la colonización permitió la conexión del Caribe con los Andes, pero después, los excedentes demográficos, el desplazamiento forzado por la violencia y las bonanzas locales (lícitas e ilícitas) se encontraron en zonas que, desde el sur, envolvieron el centro del país. En esas regiones, el conflicto encontró nuevas y poderosas fuentes de alimentación.

Los investigadores plantean que en una colonización espontánea y sin dirección estatal, el colono tiene pocas probabilidades de éxito y por eso cada territorio de colonización es un cementerio de ilusiones. Sólo el paso del tiempo muestra quiénes son los dueños y de qué son dueños. Los derechos de propiedad, que son precarios, constituyen la base del orden social, pero generan incertidumbre, inestabilidad y conflictos.

Agregan que, en esos territorios coexisten el esfuerzo, la creatividad, la apertura y la movilidad social con la vulnerabilidad, el engaño y la indefensión frente al más rico, el más poderoso o el mejor armado. Existe un orden jurídico difuso -no son claros los derechos y obligaciones- y el Estado no garantiza el respeto imparcial y efectivo de los tratos o contratos. El vacío de Estado consiste en que no ejerce coerción o autoridad para interpretar y hacer los acuerdos.

Por eso, prosperan los conflictos, los abusos y la justicia por mano propia o por mano de obra contratada . Si el Estado fuera el garante legítimo de los derechos de propiedad y los contratos en esas regiones no habría ni justicia privada ni ejércitos irregulares.

La violencia.

De acuerdo con el informe, en esos escenarios aparecieron los actores armados de hoy, luego de muchas guerras civiles lideradas por los partidos tradicionales, la última de las cuales fue La Violencia que estalló luego de intentos de reformas políticas y sociales en los años 30, objetos de dura resistencia. La Violencia se originó en el centro geográfico y político pero se expresó y perpetuó en la periferia campesina, nutriéndose y acaballándose sobre otra violencia social que bullía en el agro.

El Frente Nacional -que fue una solución política al conflicto bipartidista- separó la dimensión social del conflicto y no fue capaz de extinguir los alzamientos en el campo. El terreno estaba fértil para que la insurgencia guerrillera se reinventara como vehículo de la revolución socialista, dice el documento del PNUD.

El estudio concluye, también, que Estado fracasó porque, junto con las elites, fue incapaz de prevenir y resolver el conflicto. No lo abordó del modo prioritario, integral, concertado y sostenido por cuenta de la geografía, la debilidad del Estado, la exclusión, la fragmentación de la clase dirigente y también del movimiento popular.

La clase dirigente careció de perspectiva, tuvo un débil sentido de lo público, dejó la tarea a otros sectores (se desentiende del conflicto), maltrató a la otra Colombia, entró en maridaje con poderes locales, estableció modos particulares de influencia, participó en un pacto de reparto de la gestión pública según sus intereses y asumió la guerra como un problema puramente militar y no político.

APARECEN LOS ACTORES.

Las Farc, por ejemplo, resultaron del encuentro entre la guerrilla campesina que no logró desmovilizar el Frente Nacional y el Partido Comunista que había sido proscrito y no encontraba espacio en el centro del sistema político. Otras guerrillas (Eln, Epl, M-19) de origen más urbano lograron prosperar en zonas rurales, pero esa procedencia no significó que hubiesen nacido en el centro del sistema político.

En diversos grados y modos experimentaron procesos de campesinización . Mientras tanto, el paramilitarismo de los años 80, que fue un conjunto de respuestas locales a la guerrilla, extensiones de ejércitos privados al servicio de industrias ilegales, también provino como ella del mundo rural.

FOTO/Archivo particular.

Hace 50 años en Monterrey (Casanare), con la entrega de armas la guerrilla liberal del Llano, se disolvió uno de los movimientos insurgentes de mediados del siglo pasado.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Otros
Fecha de publicación
23 de septiembre de 2003
Autor
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