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LA PEDAGOGÍA DE LA MESA REDONDA

Todos se ríen cuando se les pregunta si en verdad es importante la forma en que están sentados. Uno en especial contesta que la diferencia es aparentemente insignificante, pero, convencido, asegura que no es lo mismo ver nucas y nucas durante toda una hora de clase que la cara de sus compañeros. Otro habla de la jartera que sería estar enfilado, como en serie, escuchando a un profesor durante 45 minutos, mientras chuza con un dedo el hombro de su compañero de adelante para que lo deje ver el tablero.

Y ni qué decir, agrega otro, de tener que aguantarse hasta la hora de recreo para dejar salir la informalidad, la charla amena y controvertida y el contacto con los demás alumnos del colegio.

Con la organización que tienen, sentados alrededor de una mesa, la rigidez de una clase tradicional se transforma en una donde el cruce de información, el ver al otro en su desempeño, compararse y cuestionarse las diferencias son parte esencial del aprendizaje.

Otra parte fundamental son los profesores. No son de los que dan conocimientos desmenuzados para que los alumnos los pasen enteros. Son de los otros. De los que se la pasan bombardeando con preguntas a los pequeños para cuestionarlos sobre todo lo que están escuchando y viendo.

El descubrimiento de América fue en tres carabelas , se le escucha a una de las maestras. Y enseguida enlaza su comentario con un interrogante. Pero qué es una carabela? Los estudiantes buscan las respuestas en su salón, donde tienen una biblioteca exclusiva de acuerdo con sus necesidades y el tema que están discutiendo. Hay enciclopedias, libros especializados, pero en ningún rincón, ni por equivocación, hay textos escolares.

Nosotros no creemos en los textos escolares porque el conocimiento es serio, riguroso y una maravillosa aventura llena de preguntas, llena de interrogantes y llena de sorpresas. Un libro de texto te da en 25 o 30 renglones toda la posibilidad de conocimiento, que es una manera de negar el propio conocimiento , dice Jaime Carrasquilla Negret, la persona que está a la cabeza del Colegio Unidad Pedagógica que comenzó a funcionar hace cuatro años.

Para esta ocasión utilizan el libro Las naves de Colón, de José María Martínez Hidalgo. Ojean, leen, rebuscan y encuentran que las tres no fueron carabelas. Que solo había una porque las otras dos eran naos, barcos más pequeños que se pueden adaptar para la navegación en alta mar.

Cómo así? Y cuánto miden? , vuelve a preguntar la profesora. En el libro encuentran que la Santamaría tiene una anchura máxima de 7,92 metros, una capacidad para 40 personas y que soporta cien toneladas de peso. La Niña , una anchura máxima de 6 metros con 44 centímetros, un largo de 20 metros y un cupo máximo para 25 personas. Y La Pinta , una capacidad máxima de 28 hombres.

Ahh, ya... Entonces, no podían ser tantos los hombres que llegaron a América como se especula, verdad? Y también siguen las preguntas de los estudiantes. Durante los días de travesía, cómo dormían, a dónde iban al baño, qué comían? Carrasquilla tampoco cree en los cuadernos de moda, porque dice que, además de ser incómodos, no tienen en cuenta la edad de quienes escriben en ellos. Por eso, el colegio tiene los suyos con hojas finas y grapadas en el centro para que el niño pueda movilizar su mano por todo el cuaderno sin tropezarse con algún espiral.

Los que tienen rayas, no llevan cualquier raya. Estas se hacen más espaciadas a medida que se incrementa la edad del estudiante. Cuando un niño empieza a escribir, lo más importante es qué escribe y no cómo escribe. Usa letra grande por lo que necesita líneas de buena distancia y un papel fino que le permita borrar sin que la hoja se rompa, porque el cuaderno es un instrumento de trabajo en el que se puede equivocar y se puede corregir. En la medida en que el niño crece y refina sus trazos, las líneas, las rayas, estarán a menor distancia y su letra, muy clara y muy precisa , dice Carrasquilla.

Aprendizaje con futbol Y de asignaturas, ni hablar. En vez de matemáticas, sociales, español, hay proyectos de trabajo que los grupos seleccionan con la colaboración del profesor. En quinto de primaria, por ejemplo, se está trabajando sobre el origen del universo. Los niños descubren su expresión numérica, como una explosión física, como un problema químico de composición, como un problema que se expresa de manera escrita, porque se describe el proceso, y como un problema de leyes de la física, que puede ser representado gráficamente.

Pero hay un proyecto común en todo el colegio. Desde kinder hasta segundo de bachillerato (que es el último grado que hasta el momento tiene el colegio) se habla del mundial de fútbol, una excelente excusa para aprender geografía, historia, matemáticas... Los niños hablan de la manera como clasificaron los 24 equipos, qué significa la FIFA, cuántos países hay afiliados a ella, por qué clasificaron más equipos del continente europeo que de los demás continentes, cómo es el sistema clasificatorio, cómo llegan los 24 equipos al mundial, por qué se dividen en grupos de cuatro países, por qué desde el campeonato mundial de Italia hay mas países que en los mundiales anteriores...

Con todo esto aprenden a manejar situaciones de estadística, probabilidad, formas de coloniaje , que se pueden ver a través de los uniformes y los colores de las banderas. También, localización geográfica de los países y de las razas, orígenes culturales, etc. , dice Carraquilla.

Y mientras discuten sobre el tema, nunca nadie escuchará un timbre o una campana que dé por terminada la clase, porque no son clases ni tampoco están regidas por el horario tradicional sino por la necesidad de descansar cuando se está trabajando. Pero esa interrupción puede hacerse después de una hora, dos horas, tres horas... y de acuerdo con la edad de los estudiantes.

Al finalizar la jornada, nadie lleva tareas para la casa. Qué más se les puede pedir a los niños que, en promedio, tienen que levantarse a las 6:30 de la mañana para arreglarse y estar listos cuando pase el bus, a las 8 de la mañana, aguantarse ocho horas de clase y, para completar, tener que llegar a la casa a hacer tareas que, de hecho, son impuestas por los profesores, lo que viola los derechos fundamentales de los niños , pregunta Carrasquilla.

Lo que se hace en el colegio --concluye-- es seducir con preguntas atractivas a los estudiantes para que, intrigados, lleguen ansiosos a su casa a resolver las dudas en la biblioteca y lleguen al otro día a contarles a sus compañeros sus nuevos descubrimientos .

Publicación
eltiempo.com
Sección
Educación
Fecha de publicación
11 de abril de 1994
Autor
CONSTANZA CUBILLOS REYES

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