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Justicia y Paz: seis años de terribles confesiones

Algunos de los casos que estremecieron a los fiscales que empezaron a destapar la verdad.

El 30 de junio de 1999, dos días después de la masacre, Luis Emilio Betancourt, un hombre de 60 años, regresó al colegio de la población antioqueña de La Caucana, a recoger los restos de su esposa embarazada.

Ella tenía seis meses de gestación cuando los 'paras' del bloque Mineros le abrieron el vientre, le quitaron la cabeza a la bebé y se la arrojaron encima. Los asesinos llegaron al pueblo a 'castigar' el supuesto robo de un cerdo.

"No entiendo la sevicia. No he podido encontrarle una explicación -dice Patricia Hernández, fiscal 15 de la Unidad de Justicia y Paz-. Y es muy difícil no pensar en la mirada de tristeza y abandono del esposo en las audiencias".

Historias como esa son las que han descubierto los 1.060 funcionarios de Justicia y Paz. Algunas son tan escabrosas que la Fiscalía ha tenido que habilitar un grupo de psicólogos para que los ayuden a seguir adelante con sus investigaciones.

En Puerto Venus, corregimiento de Nariño (Antioquia), Justicia y Paz recuperó de una fosa común el cuerpo de un menor de edad cuyo crimen fue pagado por su propia madre. El muchacho, al parecer, tenía problemas con la droga y duró desaparecido por años. Los abuelos nunca se resignaron y en una audiencia los asesinos, que eran guerrilleros, confesaron el crimen y dónde estaba la tumba.

Elba Beatriz Silva, la jefa de Justicia y Paz, dice que, aunque no pasa un día sin que escuchen confesiones aterradoras, "no se puede perder la objetividad": "No nos podemos dar el lujo de sentir, de llorar, de irnos contra el ex 'para' o el ex guerrillero. La obligación de encontrar la verdad implica tener equilibrio".

'Eso fue injusto, doctor'

En el 2009, las hermanas de Etna Johanna García Conde esperaban en una sala de Justicia y Paz de Bucaramanga a que los 'paras' del bloque Héctor Julio Peinado explicaran por qué degollaron a esa niña, que apenas tenía 14 años.

"Montaron un retén en Aguachica (Cesar), cuando pasaron dos jóvenes en una moto" -relata Iván Gómez, fiscal 34 de Justicia y Paz-. "Cuando le pregunté por el crimen, Nelson Gómez Silva, 'El Mico', agachó la cabeza. Yo le insistí para que confesara, hasta que él arrancó a llorar. Dijo: 'Eso fue injusto, doctor. Estábamos en el retén y el h.p. de 'Diomedes' la degolló de una, sin verificar. Ella no era a la que había que matar' ".

Supuestamente, estaban esperando a una muchacha que era informante de la guerrilla y solo se dieron cuenta del error cuando le quitaron el casco. El caso, como la mayoría de los que se han reabierto gracias a las confesiones de los 'paras' en Justicia y Paz, estaba archivado.

Crimen
'No maten a mi papá'

"Asesino". "Muerte". "Matar". Esas fueron las palabras que escribió, una y otra vez, el investigador de Justicia y Paz Vladimir Rodríguez, durante el mes de versiones libres rendidas por ex 'paras' del bloque Centauros, en Villavicencio. "Era una muerte tras otra. Hasta que Francisco Arias, alias 'Pacho', habló de un crimen que hizo suspender la diligencia", recuerda.

"A Gregorio Barrero Vargas -continúa el relato del investigador- lo mandó asesinar alias 'Carracas' por no pagarle una extorsión. El señor iba con sus hijos, de 4 y 6 años, en una camioneta y los 'paras' lo pararon en la carretera (...)

"Alias 'Pacho' confesó que cuando empezaron a dispararle, los niños empezaron a tirarles la carga de cocos que llevaban y les gritaban: ¡No maten a mi papá', no maten a mi papá!", pero no tuvieron compasión.

El investigador recuerda que "el procurador del caso tuvo que salir a vomitar" y que él mismo alcanzó a recriminar al asesino. Pero otro drama se vivía en la sala conjunta, donde la mamá de 'Carracas' quería saber por qué los mismos 'paras' mataron a su hijo.

Según lo descubierto por la Fiscalía, 'Carracas' era uno de los hombres más sanguinarios de los Llanos Orientales.

Mandó matar a más de 180 personas y sus jefes terminaron eliminándolo porque se les estaba saliendo de control.

Mató a su cuñado y a su primo
Confesión de 'Juancho Prada', ex jefe en el Cesar

Juan Francisco Prada, 'Juancho Prada', admitió haber ordenado la muerte de Nayid Gandur Tatar, su cuñado, porque supuestamente estaba aprovechando su parentesco para vender gasolina robada.

"Yo no podía hacer más nada. Él era el esposo de mi hermana y le pedí como diez veces que dejara de utilizar mi nombre, y se ponía era bravo", declaró Prada. "A mí me daba ya vaina decirle, porque él era compadre mío, yo soy padrino de un hijo de él", agregó.

Prada también confesó haber ordenado la muerte de su primo Eduardo Afanador Prada, porque "estaba informando al Ejército". "Yo les mandé decir que averiguaran bien, pero que si tenían que tomar decisiones las tomaran, porque aunque el muchacho fuera de la familia no se podía dejar que hablara mal de las Auc", confesó.

'¿Qué le digo a mi hija?'
'Tijeras' mataba con culebras, y su hija lo confronta

"Humberto Arroyo Guzmán era un mecánico que le estaba dando información a la Sijín. Lo tenían amarrado en un palo y la culebra lo mordió. Cuando yo llegué ya estaba boqueando. Yo le dije a 'Carioca' que lo rematara". Esta fue la confesión de José Gregorio Mangonez, alias 'Tijeras', uno de los mandos medios del bloque Norte de las Auc, que en el 2008 confesó que a muchas de sus víctimas las mataron con culebras, para que contabilizaran en los registros como muertes naturales. "Después de verlo en una revista, la hija de 'Tijeras', una niña de 15 años, llegó a preguntarle por qué lo había hecho. No supo qué responder" -relata Daysi Jaramillo, fiscal 3 de Justicia y Paz-. "Cuando 'Tijeras' me pregunta '¿qué le digo a mi hija?', lo único que le respondo es: dígale la verdad".

Lección
El perdón de las familias de las víctimas

Gustavo Duque, fiscal de exhumaciones en Antioquia, dice que no pudo evitar llorar por la lección de vida que dio una pareja campesina de Antioquia.

En una audiencia, 'Jorge', un ex 'para', se acercó a los padres y pidió perdón por haber asesinado y descuartizado a sus dos hijos. "Me da escalofrío recordarlo. Ellos solo le respondieron: 'nosotros ya lo perdonamos, mijo'", relata el fiscal.

Y en Barranquilla, cuando todos creían que doña Carmenza se iba a ir a golpes contra 'Tijeras' por la muerte de sus tres hijos, ella sólo corrió a alcanzarlo para pedirle que le ayudara a encontrar los restos.

"Es conmovedor, porque uno esperaría que las víctimas no entiendan y a veces son las que más claro tienen este proceso de paz", asegura la fiscal Daisy Jaramillo.

El papel del 'superjuez' Garzón en ajuste al proceso

El juez español Baltasar Garzón, que asesora a la Misión de Apoyo de la OEA en Colombia, trabaja en la reforma de la Ley de Justicia y Paz.

Garzón está al frente de un equipo que está elaborando un diagnóstico sobre lo que ha sido el proceso de Justicia y Paz, que arrancó en el 2005.

Marcelo Álvarez, jefe de la Misión, le dijo a EL TIEMPO que hay consenso en que los ajustes son urgentes.

"Tanto el señor Garzón como yo y toda la organización de la que formo parte estamos convencidos de que la urgencia del asunto es absoluta y de que se precisa de toda la colaboración para continuar en el camino de alcanzar la paz en Colombia (...) No se puede fallar a los ciudadanos ni a las víctimas y tampoco se puede olvidar de las garantías que todo proceso judicial debe tener para los victimarios, por muy graves que sean los hechos imputados".

Johalv@eltiempo.com

Publicación
eltiempo.com
Sección
Fecha de publicación
25 de julio de 2011
Autor

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