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Reportaje: Los 'rap stars' de Condoto

Desde la época de oro del Grupo Niche, el Pacífico colombiano no había estado en la mira del país por cuenta de su música. Este abril se lanza el primer sencillo del disco 'Eso es lo que hay', lo más reciente de la banda sensación del momento: ChocquibTown.

Choc por Chocó, Quib por Quibdó y Town por pueblo. La banda ChocQuibTown está conformada por dos hermanos de Condoto (Chocó), hijos de una cantaora tradicional y un vendedor de antenas de televisión, y por un muchacho humilde de Quibdó cuyo sueño en la vida era ser un gran basquetbolista. ¿Cómo es que estos tres personajes pasan de cantar en las noches sin luz eléctrica en un pueblo olvidado a la alfombra roja de los Premios Grammy?

"Se me salen ya del agua o los saco a fuete", les gritaba su mamá, Nelfa Perea, más conocida en el pueblo como La Ñata, cuando Gloria (Goyo) y Miguel (Slow) se demoraban más de lo debido en su ritual matutino de baño en el río.

A los 9 y 5 años Goyo y Slow debían bañarse ahí cuando en su pueblo se iba el agua y ya no había más remedio. En su casa de piso de colores y patio empedrado el bien más preciado era El Conde, un enorme equipo de sonido con el que se hacían todas las fiestas y verbenas del pueblo, amenizadas con la música que ponía Miguel Martínez, su padre, un hombre procedente de Bojayá.

"Mi papá era como el dj del pueblo", recuerda Gloria, o Goyo, como le dice todo el mundo, y cuenta que fue justamente él quien le puso así. "De niña yo era muy perezosa para levantarme, entonces él me ponía esa canción de El Gran Combo a todo volumen y ahí sí me paraba y me iba para la escuela feliz. Desde entonces todos mis tíos empezaron a decirme Goyito, hasta que me quedé Goyo".

Miguel había nacido en una familia de madereros. Su bisabuelo y su abuelo se habían dedicado a este oficio, pero a él no le sonó mucho la idea. Su primo hermano Jairo Varela tampoco siguió estos pasos y por cuenta de esa rebeldía fundó el Grupo Niche en 1979, uno de los grandes referentes de  los niños Martínez. "Nosotros veíamos a Niche como lo máximo, eran nuestros ídolos, pero nunca imaginamos que terminaríamos dedicados a la música", cuenta Goyo mientras Slow afirma con la cabeza.

Pero no sólo el padre les metió en la sangre el bicho de la música. El abuelo materno cantaba boleros y las seis hijas que tuvo resultaron cantaoras. "En Condoto se iba mucho la luz, entonces lo que la gente se ponía a hacer era a cantar y todas mis tías y mi mamá cantaban" recuerda Goyo. Y de todas, la que resultó ser la mejor fue su propia madre. En varias ediciones del Festival de Música del Pacífico Petronio Álvarez, La Ñata fue declarada fuera de concurso.

Quibdó, Buenaventura y Cali
Por cuenta del trabajo de Miguel, la familia Martínez tuvo que salir a Quibdó. Allá Goyo conoce a Carlos Yahany Valencia, Tostao, que tocaba el redoblante en la banda de su colegio y cuyo mayor interés no era la música sino el baloncesto. "Nos conocimos en el barrio Cristo Rey jugando básquet", recuerdan ambos. En ese primer encuentro Goyo descubre que a Tostao le gusta el rap y que tiene talento para eso. Ese momento podría definirse como el germen de ChocQuibTown. Para entonces Goyo tiene 12 años, Tostao 13 y Slow 8.

Poco tiempo después los niños Martínez vuelven a viajar, esta vez rumbo a Buenaventura, en donde reciben todas las influencias que llegan en los barcos: la música afroamericana, el estilo, el look, los peinados, hasta los productos de belleza y los tratamientos para el pelo. Buenaventura hablaba spanglish. Goyo y Slow también.

Al graduarse como bachiller del colegio San Vicente de Buenaventura, la familia se muda a Cali para que Goyo empiece su carrera de psicología y ahí el destino los junta nuevamente con Tostao, quien vive con su mamá, sigue jugando baloncesto y además está metido con los raperos de la ciudad en eventos como el Cali Rap Cartel.

En la banca de un parque en un barrio popular de Cali, Tostao y Goyo se sientan a charlar toda una noche y es ahí, en el año 2000, cuando nace ChocQuibTown con ese nombre, que es el que ha tenido desde el principio, pese a que mucha gente les ha insistido en cambiarlo.

 "ChocQuibTown surge como un proyecto de raperos chocoanos que cantan y hablan del Chocó. El rap siempre habla de la urbe, pero nosotros queríamos hablar de otras cosas: del río, del Pacífico, de nuestra tierra" recuerda Goyo.

Después de esa noche, Goyo, Tostao y Slow organizaron una banda de seis integrantes con la que empezaron a presentarse en un sitio llamado Borincuba, cerca de las canchas panamericanas. "Lo que hacíamos era armar unos fiestones tremendos. A veces tocábamos nosotros y a veces invitábamos a otras personas. Esas fiestas se volvieron muy famosas. Fue cuando empezamos a sentir que Cali nos había quedado chiquito y arrancamos para Bogotá", cuenta Goyo.

La bola de nieve

Tostao llegó a Bogotá a vivir al barrio Nuevo Kennedy y entró a estudiar al Inem del Tunal. En ese colegio y en ese ambiente popular  incursiona en la onda del hip hop y conoce a varios raperos de Las Cruces, "que es donde viven los duros" del rap de Bogotá. Entra entonces a hacer parte del grupo Mensajeros, con quienes se presenta en el Festival Hip Hop al Parque en el año 2003. Durante la presentación de su grupo en el escenario de la Media Torta, Tostao invita a Goyo y Slow a cantar un tema con ellos y ese es el inicio de lo que tiempo después sería una bola de nieve.

Mientras tanto Goyo entra a la universidad para terminar sus estudios de psicología, y por cosas de la vida gana una audición para cantar en el grupo Sidestepper, fundado y dirigido por el inglés Richard Blair y por Iván Benavides y cuyo mánager era el francés Cedric David.

"Conocí a Goyo por Sidestepper y a Tostao por La Mojarra Eléctrica, pues en aquella época yo era mánager de ambas bandas. Gracias a Sidestepper, Goyo aprendió el oficio de artista, pues pudo salir del país en varias giras. En el año 2005 me invitan a un concierto de ChocQuibTown en el bar Quiebracanto, en el centro de Bogotá. Me gustó mucho lo que vi y al otro día empezamos a trabajar juntos", recuerda Cedric David, primer manager de la banda desde el año 2005 hasta el 2008.

Entre el 2005 y el 2008, mucho antes de obtener el Grammy Latino, ChocQuibTown ya había realizado alrededor de 120 conciertos contando las presentaciones de la banda en Estados Unidos, México, Brasil, España, Francia, Alemania y Polonia; había grabado cinco discos y participado en diez compilados, uno de ellos con el rapero francés Oxmo Puccino, que incluía cuatro temas de edición limitada y que significó un importante paso en su carrera.

"El gran mérito de ChocQuibTown es haber puesto al Pacífico nuevamente en el mapa. Si no se alejan de su esencia pueden hacer historia. Por eso es necesario que su próximo disco esté muy bien producido y que empiecen a pensar como empresa, pues así es como piensan los grandes", dice Manuel González, quien trabajó como tour mánager de la banda durante cuatro años.

Juan Carlos Garay, crítico de música, afirma que "la música popular no se había contagiado tanto del folclor del Pacífico desde los tiempos en que Fuentes publicaba los discos de Peregoyo y su Combo Vacaná tocando temas como Mi Buenaventura con guitarra eléctrica. Y esto fue hace cuarenta años".

Por su parte Mariangela Rubbini, directora de la revista Shock y creadora de los Premios Shock de la música, dice que "la fusión de los sonidos en su música era algo que sorprendía. Su propuesta no sólo era una exploración de las raíces y un encuentro con los nuevos sonidos del mundo, sino que sonaba colombiana y universal al mismo tiempo. Curiosamente empezaron a llamar la atención fuera del país. Sin duda personas como Richard Blair, Iván Benavides y Cedric David, que llevaron consigo los discos de estos artistas a otras latitudes, fueron los que lograron generar ese interés".

Desde el año pasado, ChocQuibTown firmó con la disquera Nacional Records, la misma de Manu Chao, Los Fabulosos Cadillacs, Aterciopelados y Maldita Vecindad. "Decidimos trabajar con ellos por la calidad de las canciones y el talento que tienen. El primer disco que editamos fue Oro. Mandamos su música para ser inscrita para los Premios Grammy e hicimos nuestra parte para asegurar que la gente escuchara su propuesta", afirma Tomas Cookman, presidente de Nacional Records.

Y aunque Cookman no da cifras exactas de las ventas de Oro, reconoce que todavía falta terreno para conquistar al público norteamericano y europeo. "Todavía hace falta la presencia de la banda en Estados Unidos, girar más y tocar en más ciudades".

Mientras tanto, Tostao, Goyo y Slow se aferran a sus raíces. En el 2010 cuando recibieron el Premio Grammy Latino en la categoría de mejor canción alternativa por De dónde vengo yo, sintieron que el tiempo se devolvía. A su mente regresaron los días felices de la niñez en que La Ñata los sacaba a gritos del río. "Para nosotros este es un premio al pueblo afro que en Colombia ha sido siempre excluido", dicen.
Por ahora a esta banda sólo le queda esperar la respuesta del público y del mercado frente a su nuevo disco, producido por Andrés Castro (el mismo que trabajó durante años con Carlos Vives). Y de toda esta historia probablemente lo único cierto es que en Condoto ya no se sufre cuando se va la luz, pues al fin y al cabo la gente de ese pueblo ya tiene sus propias estrellas, sus propios rapstars.

Por Alejandra López González

Publicación
eltiempo.com
Sección
Otros
Fecha de publicación
4 de abril de 2011
Autor
Alejandra López González

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