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Viernes 29 de enero de 2016

El jefe paramilitar que abusó de al menos 50 niñas en Santa Marta

Hernán Giraldo reconoció que tuvo 24 hijos con niñas menores de 14 años en la Sierra Nevada.

El jefe paramilitar que abusó de al menos 50 niñas en Santa Marta

"'El Patrón' era como el rey, y entregarle una niña era igual que llevarle una gallina". Las palabras son de Carmen Rincón, la 'finaciera' del bloque Tayrona de las Auc y mano derecha de Hernán Giraldo Serna, y reflejan hasta qué punto ese capo fue todo un señor feudal en la Sierra Nevada de Santa Marta hasta su desmovilización, en el 2005.

Más de 50 hechos de violencia sexual contra niñas, todas menores de 15 años, y la paternidad de 24 hijos producto de esas relaciones, registrados y reconocidos por el llamado 'papá de la Sierra', hacen parte del expediente que logró reconstruir la Unidad de Justicia y Paz de la Fiscalía, y que desde EE. UU. ya comenzó a reconocer Giraldo.

"A esa niña la conozco desde que era una bebé", dijo el ex Auc al identificar una de las 9 fotografías de jóvenes campesinas de las que él mismo reconoció haber abusado.

Aunque muchos padres huyeron de la región por temor a la suerte que pudieran correr sus hijas, también fueron muchos los que se las llevaron a Giraldo. Una llegó a tener tres hijos con el 'para' antes de alcanzar los 18 años.

El perfil era el mismo: menores campesinas que vivían en una situación precaria. Y ninguna sobrepasaba los 15 porque -según los mismos paramilitares- "las mujeres mayores lo salaban".

A pesar de un silencio sepulcral de dos años en la zona, la Unidad de Justicia y Paz ya logró recoger varios testimonios. "Era tan perversa la situación que ellas se ufanaban de ser las mujeres del 'Patrón' -dice una fuente-. Hubo papás que las entregaban a cambio de algunos gastos básicos y estudio".

La Fiscalía busca a una mujer que se ganaba la vida reclutando las niñas que eran llevadas a fiestas en las que Giraldo seleccionaba a sus víctimas. Las que no le gustaban quedaban en manos de otros de sus 'paras'. A cada una le daban 700 mil pesos.

Una de ellas fue llevada desde Santa Marta y ya fue ubicada por la Fiscalía para que reclame como víctima del ex Auc. Dijo que en esas fiestas le dieron cocaína y que las niñas hacían fila esperando el sí del 'Patrón': "A veces elegía a una detrás de la otra".

Pero no siempre se las llevaban. "¿Quiere que sea su marido?". Con esta propuesta llegó Giraldo, acompañado de su tropa, a la casa de una niña de 12 años en la Sierra. El capo, que fue socio de Pablo Escobar y luego montó su banda armada en la Costa, se quedó esa noche y regresó de ahí en adelante cada 8 días.

Casos como esos le fueron enrostrados por la Fiscal de Justicia y Paz que lo investiga. ¿Su respuesta? Dijo que no eran tan jóvenes, que se trataba de una costumbre del campo y hasta aseguró que está arrepentido. "Luego de pedir perdón se justificó diciendo que sus hijos están registrados y que siempre respondió por ellos", cuenta un abogado de las víctimas.

Compraban informantes

En la misma audiencia, Giraldo habló de los nexos del Tayrona con la Fuerza Pública. Aseguró que el coronel Enrique Peralta Walker, comandante en ese entonces del batallón Córdova, en Santa Marta, recibía 6 millones de pesos mensuales de las Auc. Los contactos -dijo- se manejaron a través del empresario Jorge Gnecco, hermano del ex gobernador del Cesar Lucas Gnecco.

También afirmó que dos agentes de la Policía Antinarcóticos les "vendieron" al menos a cuatro personas, señaladas de ser informantes de la guerrilla. "Por cada uno se pagó 5 millones", dijo.

Éxodo de 14 mil personas

Aceptó haber desplazado indígenas y campesinos

Hernán Giraldo aceptó su responsabilidad en el mayor desplazamiento ocurrido por cuenta de los paramilitares en Colombia. Entre el 2001 y el 2002, durante la guerra entre los Castaño y el bloque Tayrona, casi 14 mil personas se bajaron de la Sierra Nevada de Santa Marta y, por amenazas de Giraldo se asentaron en los muncipios de Ríoancho (La Guajira) y el Calabazo (Magdalena).

Campesinos y unos 500 indígenas koguis, wiwas y arhuacos se convirtieron en "el escudo del Tayrona", según los mismos desmovilizados. Según la investigación, eran custodiados por hombres de Giraldo para que se quedaran allí. Todo el tiempo estuvieron en la carretera, dormían a la intemperie y aunque Giraldo decía que les enviaba comida, lo que dicen varias versiones es que aguantaron hambre.

Este desplazamiento fue ocasionado, según las investigaciones, por varios crímenes reconocidos en la zona y que tiene que ver con el interés de los Castaño de tomar el control del territorio, considerado ruta por excelencia de narcotráfico. 

johalv@eltiempo.com.co

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