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Soacha despidió al niño muerto por bala perdida

Con claveles blancos y en silencio, cerca de 500 personas acompañaron honras de Esteban Giraldo.

Laura Valentina López, de 4 años, se fue ayer con su abuelo al Cementerio Campos de Cristo, ubicado en las afueras de Soacha (Cundinamarca), para despedir a su vecino Esteban Giraldo Ramírez, el niño que se convirtió en la primera víctima de balas perdidas este año en Colombia (véase recuadro).

Ella, en una mano sostenía un cartel con un mensaje: "Entreguemos las armas por favor. Háganlo por nosotros los niños". En la otra mano, la pequeña llevaba un clavel blanco, al igual que otros niños y las cerca de 500 personas que se congregaron en el camposanto.

Los padres del menor, John Giraldo y Andrea Ramírez; el abuelo, William Giraldo, y decenas de familiares y amigos hicieron una calle de honor para despedir al pequeño que recibió el disparo cuando su familia le deseaba el feliz año.

El Gobernador de Cundinamarca, Andrés González, se hizo presente en la ceremonia y aseguró que "el disparo no fue clandestino. Por eso, pedimos a la persona que haya visto al que disparó que lo denuncie".

Por su parte, el comandante de la Policía de Cundinamarca, coronel Fabio Castañeda, dijo que durante las labores de registro y control en el barrio San Nicolás, donde el pasado 31 de diciembre se presentó la tragedia, se hallaron 30 armas de fuego, de las cuales siete no contaban con salvo conducto.

De ellas, 22 eran calibre 38, el mismo que tenía el proyectil que ocasionó la muerte del menor el pasado lunes, cuando era atendido en el Hospital Departamental Luis Carlos Galán.

La Dijín se encargará de adelantar el estudio de balística para determinar si alguna de esas armas tuvo que ver en el hecho. "Reiteramos la recompensa de 15 millones de pesos entre la Gobernación de Cundinamarca y la Policía a quien suministre información que nos lleve a la captura del responsable", dijo el oficial.

Uno de los 50 investigadores asignados al caso contó a EL TIEMPO que según las primeras investigaciones, el disparo se hizo entre 100 y 150 metros de distancia del sitio en el que se encontraba el niño.

La víctima de 5 años de Cartagena también falleció

Cartagena. Andrés Felipe Castillo, el niño de 5 años que murió ayer en Cartagena, en el Hospital Naval, cinco días después de permanecer en cuidados intensivos, tras recibir una bala perdida que quedó implantada en su cabeza, en la madrugada del Año Nuevo, no alcanzó a darle el feliz año a su abuela Lourdes Blanco.

"Abuelita yo ya pedí mi deseo", le dijo Andrés Felipe a Lourdes, mientras abría los brazos para darle el feliz año, pero no alcanzó porque apenas pronunció esas palabras, el niño cayó al piso como si se hubiera desmayado, contó su tío Winston Castellón.

La familia prefirió celebrar en la terraza y no en la calle como otros años, por seguridad. No obstante, hasta allí llegó el proyectil fantasma.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Bogotá
Fecha de publicación
6 de enero de 2011
Autor

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