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La calle es el 'hogar' de 3.000 personas en Cali

Esta realidad golpea a mujeres, hombres, niños y adultos mayores en la capital del Valle.

A veces le dicen que exagera cuando reconoce que en Cali más de 3.000 personas duermen en andenes, pórticos de edificios o debajo de los puentes.

 

Pero el padre José González, quien desde hace 12 años está al frente de los Samaritanos de la Calle, está convencido de que la cifra puede ser mayor.

 

Lo dice porque está en 'calzas prietas', pues, al paseo que se realizará mañana con habitantes de la calle de Cali puede llevar máximo a 2.500 personas, la mayoría del centro. Se le quedan por fuera los del oriente, los del sur y de otros sectores de la ciudad.

 

"Ese es un solo referente", dice el sacerdote.

 

Y para no entrar en controversias, asegura que lo más importante, más allá de los números, es poder tender redes para brindarles ayuda y lograr la sensibilización de la comunidad en una problemática que afecta a todos.

 

"Lo primero es lograr definir quién es el habitante de la calle y siempre les digo que es una persona, que es Dios con una máscara poco atrayente, pero al fin y al cabo es Dios", dice el padre González, quien ayer durante el II Seminario Internacional de Habitante de Calle, donde se presentaron experiencias y modelos de intervención en México, Brasil y Colombia, relató  el trabajo que se realiza en Cali por esta población.

 

Allí, pidió  respeto por quienes por múltiples motivos cayeron en la droga o perdieron sus hogares y terminaron convertidos en habitantes de la calle. "Son personas que a lo mejor han tenido las mismas oportunidades o menos, pero que de fondo tienen un vacío y son personas enfermas", dice el padre José, quien aclara que no se deben mirar con lástima porque esa actitud termina postrándolos.

 

De ahí  que sea necesario y urgente reforzar esfuerzos como los de la Secretaría de Bienestar Social de la Alcaldía y la Arquidiócesis, o de otras instituciones, por mejorar las condiciones de quienes están en esa situación, agrega.

 

Desde hace un año funciona en Cali el hogar de Paso 'Sembrando esperanza', a donde cada día llegan un promedio de 148 personas en busca de ayuda, especialmente en la tarde.

 

Allí, además de alimentos realizan actividades educativas, terapéuticas y recreativas, reciben atención médica, atención psicológica y se capacitan para iniciar el proceso de inclusión laboral.

 

Un 92 por ciento de los usuarios son hombres y  un ocho por ciento mujeres. La mayoría son personas entre los 26 y 40 años; le sigue el rango comprendido entre los 41 y los 60 años de edad.

 

Enfermedades infecciosas y parasitarias, son las que más presentan estas personas, de acuerdo con un diagnóstico del Hogar de Paso.

 

Las principales causas por las que estas personas terminan en la calle son los conflictos familiares, la precaria situación económica, el maltrato, abandono, desplazamiento, consumo de drogas, búsqueda de independencia o, simplemente, el gusto de deambular rebuscando el sustento, mendigando comida y dinero.

 

"La gente cree que solo atendemos necesidades básicas. Nos dicen alcahuetes. No, lo que pretendemos es la reconstrucción de su proyecto de vida y la inclusión social de estas personas porque la primera favorecida es la sociedad", dice el padre José.

 

"Hace 20 años cualquier envase o cartón era basura, hoy los empresarios dicen que esos mismos elementos son billete. No lo es menos una persona, pues nunca se pierde la dignidad", concluye el sacerdote.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Colombia
Fecha de publicación
24 de septiembre de 2010
Autor

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