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'Hagamos silencio', un aviso que nos recuerda nuestro estilo de vida
Qué pesar que este anuncio solo se encuentre en los hospitales y no en todas partes, porque buena falta hace hoy.
El ruido se ha convertido en un compañero constante. En las calles nos aturde la bulla del tráfico, en las tiendas la música a todo volumen, en las salas de espera y cafeterías, los televisores, los videojuegos, los gritos de la gente, y, en todas partes (incluidas las iglesias) nos tortura el repicar de los celulares.
En casa, la situación no es muy distinta porque, aun cuando poco conversamos, suenan al unísono todos los aparatos.
Mientras tanto, en nuestras cabezas circulan chismes, críticas y listas de asuntos pendientes que hemos debido hacer hace tiempos. Y en nuestro corazón resuenan continuamente nuestros temores, resentimientos, angustias y frustraciones.
Con este agite constante, no tenemos el espacio para saborear la vida y disfrutar a quienes nos rodean, menos aún para descubrir quiénes somos o qué rumbo le estamos dando a nuestra existencia, y por ende a la de nuestros hijos.
Necesitamos promover y acoger algo de silencio. Con el podríamos escuchar lo que no nos dicen nuestros hijos con palabras, sino con sus miradas, gestos o actitudes. Podríamos percibir sus clamores y orientarlos; sus temores y tranquilizarlos; sus penas y consolarlos, sus frustraciones y apoyarlos, y también podríamos ver sus cualidades.
Además, podríamos fortalecer los vínculos de amor de nuestra familia, porque es en el silencio y el sosiego en donde nuestros corazones se escuchan y nuestras almas se encuentran.
ÁNGELA MARULANDA
EDUCADORA FAMILIAR
WWW.ANGELAMARULANDA.COM
- Publicación
- eltiempo.com
- Sección
- Educación
- Fecha de publicación
- 4 de septiembre de 2010
- Autor
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