Rescatando recuerdos

Rescatando recuerdos

Como el de Cereté, los Centros de la Memoria buscan recuperar la memoria de municipios y comunidades.

27 de agosto de 2010, 05:00 am

Pocas poblaciones colombianas están tan atadas a la literatura y especialmente a la poesía como Cereté, Córdoba. Este municipio, cruzado de lado a lado por el caño del Bugre, que se desprende del río Sinú, tiene en el poeta Raúl Gómez Jattin uno de sus hombres ilustres y en el caño uno de sus referentes fundamentales.

En sus escritos, hoy desperdigados por todas partes, Gómez dio testimonio de la importancia del río para los cereteanos: "Al pueblo lo divide un río que refresca la resolana y la memoria,/ y que es manso como los cereteanos buenos / Porque también hay de los otros".

El hombre que en vida muchos juzgaron como 'loco', está en la memoria reciente de la mayoría de cereteños; en parte porque muchos lo conocieron en persona, pues hace apenas 13 años murió, el 22 de mayo de 1997, en Cartagena, y en parte, porque su tránsito a la inmortalidad fue rápido.

Apenas un año después de su trágica muerte, en Cereté se inauguró el Centro Cultural Raúl Gómez Jattin, una bella construcción que, en el siglo pasado, fue la sede del mercado y que se extiende al lado del caño, justo en frente de un puesto de venta de jugos, donde se venden, tal vez, los mejores de Colombia, al menos eso dicen los lugareños.

En la entrada de la Casa de Cultura, una foto de casi 2 metros, como el poeta, saluda a los visitantes. Es alto y delgado, Gómez tiene el bigote hundido, 3 pelos en la frente, y en la izquierda lleva un cuaderno. Allí, en ese edificio, funciona el Centro Municipal de Memoria CMM, de Cereté, proyecto del MinCultura que busca recuperar, apropiar y difundir la memoria común de sus comunidades a través de herramientas como álbumes fotográficos, exposiciones de objetos y documentos, muestras gastronómicas y artesanales, y concursos de relatos de la escritura y la tradición oral municipal. Al frente del proyecto están 2 mujeres, la bibliotecaria Vera Centeno, directora del CMM y de la biblioteca municipal, y Lena Reza García, directora de la Casa de la Cultura y amiga personal del poeta. Se puede decir que la memoria de Cereté pasa por sus manos.

Es imposible transitar por esta población de Córdoba sin encontrarse con algo que evoque la memoria del autor de 'Amanecer en el Valle del Sinú', especialmente porque Gómez Jattin era en sí mismo una síntesis de la historia de este antiguo puerto fluvial que sirvió de entrada a buena parte de la extensa comunidad siriolibanesa que llegó al país en la primera mitad del siglo XX.

En esta zona pululan apellidos como Bechara, Saker o Jattin, este último, apellido materno de la madre del poeta, hija de emigrantes del medio Oriente de primera generación. Alguna vez, Gómez dejó en unos versos su versión de esta historia: "A esa abuela ensoñada/ Venida de Constantinopla..... Consigno el poeta en uno de sus versos para agregar unas líneas más adelante: "Vuelve con sus cicatrices en el alma/ de fugada de un harem/ con sus "mierda" en árabe y en español/ con su soledad en esos dos idiomas/ Y ese vago destello en su espalda/ de alta espiga de Siria".

La huella de estos hombres y mujeres que llegaban a Cereté por el hoy moribundo caño del Bugre, se puede rastrear en las deliciosas frituras que se venden en las calles, especialmente en los quibbes, comida tradicional del medio Oriente que para los cereteanos forma parte imprescindible de su gastronomía. En Cereté se consiguen muchas clases de quibbes, pero ninguno tan especial como los que producen María Castilla. Ella refleja con su microempresa la simbiosis de dos culturas separadas por miles de kilómetros y el carácter emprendedor de las personas de la región. No tiene ancestros en los países de 'Las mil y una noches', pero aprendió a hacer los quibbes con familias del pueblo como los Char. Con el tiempo, tuvo problemas con sus proveedores y decidió hacer con su esposo toda la mercancía. Desarrollaron su propia receta con el viejo método de prueba y error y hoy son una próspera industria que abastece a Cereté y varios negocios de Medellín.

Gómez Jattin, que tantas veces recorrió el pueblo y muchas más lo extrañó, es el eje de una ruta turística de 11 estaciones que recorre los principales sitios por donde pasó su vida. Desde la casa donde vivió su infancia, de la cual todavía se conserva un cuarto, hasta el colegio de Nuestra Señora del Carmen, donde enseñó historia cuando recién terminó el bachillerato, antes de marcharse a Bogotá para estudiar derecho, todos eso son lugares por donde Gómez fue dejando pedazos de su talento, poemas que se perdieron por el desorden y la generosidad del cerebro con frecuencia enajenado del poeta. El recorrido termina en el Cementerio Central, donde yacen los restos del escritor que falleció en un trágico accidente en Cartagena.

A lo largo de ese camino es inevitable encontrarse con el Caño Bugre, una fuente de agua escuálida y desnutrida, que se ha convertido en una de las obsesiones de los integrantes del Centro Municipal de Memoria de Cereté. Muchas de las acciones del CMM, buscan recuperar el protagonismo del río en la cultura cereteana. En la casa Gómez Jattin se ven las fotos de lo que era el Caño hace apenas unos 30 años, cuando la sedimentación no había aparecido y el agua fluía libre desde el río Sinú.

Las nuevas generaciones solo ven una silueta encharcada que recorre los alrededores del municipio. En algunos sitios las orillas prácticamente se juntan y forman un terraplén con los desperdicios que dejan las familias que han invadido sus orillas contribuyen a quitarle el poco oxígeno que aún tiene. El Bugre solo es grande cuando se crece el Sinú, pero ahora, antes que paseos románticos y grandes cardúmenes de pescados, como antaño, su llegada es el anuncio de inundaciones y desgracias.

La memoria de El Bugre es prioridad para el CMM, pero para las autoridades es una labor de titanes pues las obras de dragado, para permitir la entrada del río pueden superar los 100 mil millones de pesos, lo cual sobrepasa con creces el presupuesto municipal.

Gracias del Centro Municipal de Memoria, Vera Centeno y Lena Reza, han encontrado un nuevo apoyo para cesar en su empeño de titánico de preservar la memoria de un pueblo que nutre su pasado de un río que es hoy una triste sumatoria de charquitos y del talento de un poeta que terminó sus días en las ruedas de un bus, tal vez sumergido en alguno de sus delirios creativos.

Los Centros Municipales de Memoria

Los Centros Municipales de Memoria (CMM) son un proyecto del Ministerio de Cultura en el marco de la conmemoración del Bicentenario de las Independencias. Los CMM son en esencia colectivos de ciudadanos que buscan recuperar, apropiar y difundir la memoria común de sus comunidades a través de álbumes fotográficos, exposiciones de objetos y documentos, muestras gastronómicas y artesanales y el levantamiento y escritura de la tradición oral municipal, entre otros.

Se han creado 32, uno por departamento, los cuales ha recibido su respectiva capacitación y dos cartillas para su funcionamiento. Además, se han realizado 8 talleres para delegados de todo el país sobre temas como narrativa, historia local, emprendimiento, gestión y museografía.

Entre las acciones que desarrollan los CMM se encuentran las siguientes:

Archivo de la memoria. A través de convocatorias públicas conforman álbumes de fotografía local con imágenes de propiedad de los habitantes, que representan historias de la cotidianidad e identidad municipal.

Narrativas de la Memoria Local. Consiste en abrir concursos de narrativas a nivel municipal para incentivar la escritura de textos a partir de la memoria comunitaria en el marco del Bicentenario.

Historias Locales. La propuesta busca estimular el interés de las comunidades por recuperar la historia local evocada desde sus experiencias personales y familiares.

Museo de la Memoria. Se busca construir espacios colectivos donde la comunidad participe en la conformación, montaje, preservación y administración de las representaciones de su memoria.

Por Andrés Zambrano D.