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El tiempo apremia
El Partido Verde quedó ante una fuerte exigencia: arranca o desaparece. La carta enviada por Sergio Fajardo, lÃder del Movimiento Compromiso Ciudadano (y ex compañero de fórmula presidencial de Antanas Mockus), la puso en blanco y negro. La decepción por el aplazamiento recurrente de las discusiones que definan tanto las condiciones de entrada de Fajardo y su movimiento a los verdes, como los derroteros de trabajo futuro, además de comprensible, resulta preocupante.
Es comprensible, porque Compromiso Ciudadano, como cualquier movimiento polÃtico, necesita saber cuáles son las reglas de juego para decidir si se incorpora al Partido Verde o sigue haciendo polÃtica por su lado. Y es preocupante, porque el aplazamiento revela que la dirigencia del partido está enfrascada en discusiones de trámite, pero no de contenidos, ni de estrategias.
No de otra manera se explica cómo una colectividad sin una conducción polÃtica clara y con una base territorial tan frágil se mete en el absurdo de tener una dirección nacional de 17 personas. ¿Lo hacen pensando en una mayor representación de las regiones? ¿O están buscando espacios para la participación de las minorÃas? La respuesta, penosa por cierto, es que abrieron la dirección nacional a los congresistas elegidos por el partido. ¿A cuenta de qué los senadores y representantes deben estar en la dirección nacional del partido por el que fueron elegidos?
¿Acaso no se iba a hacer una polÃtica distinta? ¿Los verdes no querÃan ser alternativa de poder? Pues eso no se logra dejando 'parlamentarizar' el partido, ni tratando de resolver las tensiones internas, ni ampliando o reduciendo los puestos de la dirección nacional. Es el camino en el que los partidos y los polÃticos tradicionales se han hundido.
Quizá la principal contribución que los verdes le pueden hacer al paÃs es el saldo pedagógico que dejen las acciones y decisiones de sus militantes. Y aquà los congresistas pueden demostrar que los miles de votos que obtuvieron en marzo pasado no les dan más poder, sino más responsabilidades, que es muy distinto. Y que, en lugar de que les rindan honores, son ellos los que deben estar rindiendo cuentas.
Con los resultados de las pasadas elecciones presidenciales, la época del partido pequeño y de las candidaturas solitarias y personales, se acabó. Ahora, el Partido Verde es la segunda fuerza polÃtica y electoral del paÃs. Eso implica una dirigencia y una militancia con un sentido muy distinto.
El camino es más simple. Ya que la multitudinaria dirección nacional existe, les prestarÃa un gran servicio a su colectividad y al paÃs si se reúne y, antes de votar por unanimidad su disolución, nombra un presidente, que asuma la conducción polÃtica y sea el vocero del partido. Y elige una comisión polÃtica de tres o cuatro personas que se encargue de la tarea de darles a los verdes: 1) una base territorial, que no solo extienda las ideas polÃticas, sino que les dé una organización regional y local que las movilice; 2) una estructura programática, que traduzca las ideas polÃticas en propuestas concretas de futuro para municipios y departamentos, y 3) un grupo de lÃderes locales y regionales que le permita al partido presentarse con candidatos de verdadera valÃa ética y profesional a las próximas elecciones de concejales, diputados, alcaldes y gobernadores.
Mientras, hay que facilitar las condiciones de entrada de Sergio Fajardo y su grupo al Partido Verde y de todos aquellos dirigentes dispuestos a construir un nuevo paÃs. Para ganar tiempo, hay que arrancar con las campañas electorales que, como la de Peñalosa en Bogotá, se puedan convertir en una oferta realista y viable polÃtica y electoralmente. Eso le da solidez polÃtica al proyecto.
Estamos a un año de las elecciones locales y regionales, y el estado de cosas no da espera. No es un asunto de impaciencia. Es la respuesta seria y puntual a un compromiso adquirido en las elecciones pasadas. Y, ojo con la alerta que comienzan a lanzar los jóvenes militantes: "Por andar creyendo que somos los Rolling Stones, si no trabajamos, podemos quedar convertidos en los enanitos verdes". Y pueden tener razón.
- Publicación
- eltiempo.com
- Sección
- Editorial - opinión
- Fecha de publicación
- 23 de agosto de 2010
- Autor
- Pedro MedellÃn
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