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Pacheco ¿Que la fiesta no es para feos? / Homenaje a los dos más grandes de la TV colombiana

"... Pero, señor, si yo vengo con corbata, traje negro y bien cortado, por qué usted me va a dejar aquí en la puerta, parao. - Usted no puede pasar, oiga, la fiesta no es para feos..."

Todas las miradas estaban fijas en su barba. Él, de vez en cuando, abría la boca para emitir algún sonido generado por el pánico y la excitación que producía estar en la jaula de la muerte junto a la bestia, esa que había visto llegar minutos antes, y que le había robado toda la atención del público y de las cámaras de TV que estaban en el circo para presenciar su show.

Quedarse quieto, inmóvil, qué otra cosa podía hacer. El gran león africano, la atracción del señor Gasca, no tuvo otro remedio, su rudeza había sido opacada desde el momento en que Pacheco aceptó el reto de meterse a la celda y hacer el que sería uno de los espectáculos más grandes de su carrera.

Al día siguiente todos querían hablar con él, no para saber si "le había hecho 'ashi'" -como le decía Jota Mario Valencia cada vez que se le enfrentaba al aire-, sino para tener un adelanto de su próxima locura.

Pero de eso poco se supo, hasta que se lanzó de un paracaídas en Guaymaral, o tal vez cuando se montó en un globo -para la misma época en la que se había puesto a hablar con loras parlanchinas- o el día que se le midió a torear o quizá cuando se paseó como un profesional sobre un elefante.

La vida de Pacheco ha sido siempre así, una especie de circo al que siempre seguían las cámaras y la buena suerte. "Ese, creo, es el único sueño que le falta por cumplir, tener su propia carpa, con payasos incluidos, porque ha sido una de sus grandes pasiones", revela Claudia Bernal, que fue productora de sus programas durante 17 años y quien lo conoció en el estadio El Campín, cuando ella trabajaba cuidando las graderías de Millonarios y al lado tenía a los socios del Santa Fe, el equipo del alma de Pacheco.

Entre ellos estaba el hombre de la TV, acompañado por dos de sus amigos, los periodistas Daniel Samper y Guillermo la 'Chiva' Cortés, su primo.

Aunque para muchos sea un colombiano a carta cabal, Pacheco nació en Valencia (España), el 13 de septiembre de 1932, llegó a Colombia cuando solo tenía 4 años. Se casó con Liliana Grohis, una ex reina de Cartago (Valle), en 1972 y estuvo junto a ella por 35 años, hasta que decidieron separarse.

Pacheco nació con estrella y fue precisamente eso lo que hizo que don Alberto Peñaranda (de Producciones Punch), lo descubriera una noche, en un barco de la Flota Mercante Grancolombiana, en donde trabajaba como camarero con múltiples funciones: tocaba la guitarra y contaba chistes para los turistas. Lo que vino de ahí en adelante se puede resumir en una sola palabra: ¡Éxito! Pacheco, en blanco y negro y luego a color se metió a las casas de todos los colombianos y se convirtió en símbolo.

Pacheco presentó programas como Operación ja ja, Qué pareja más pareja, Elija su pareja, Alcance la estrella, Cabeza y cola, Siga la pista, Sabariedades, El programa del millón, Compre la orquesta, Musical RCN, Uno más uno, tres, Animalandia -de donde salieron los inolvidables payasos Bebé, Pernito, Tuerquita y Tribilín-, Exitosos, La bella y la bestia y Quiere cacao.

Como si fuera poco, Pacheco también era la imagen más deseada para hacer comerciales. Esos momentos siguen vivos en la memoria del periodista Iván Parra: "Una vez nos contó que en directo, durante un comercial de cerveza desde el hipódromo, porque le daban paso desde estudio, en el momento que le dijeron que iba al aire, cuando fue a beber del vaso, una mosca le cayó en la cerveza y le tocó bebérsela con la mosca, siempre lo contaba en medio de unas grandes carcajadas".

Fueron casi 50 años de carrera en los que Pacheco no solo presentó, también actuó, cantó y entrevistó a los personajes de la vida nacional en su memorable Charlas con Pacheco. Eso sin contar las ofertas que recibió para participar en política, esas que siempre rechazó de manera categórica.

Cuando ya no suena la orquesta

Los trombones que Pacheco ponía a sonar en sus programas se callaron desde que la violencia quiso abrazarlo. Cuentan los suyos, que uno de los momentos más difíciles fue precisamente el secuestro de su primo y amigo del alma, Guillermo la 'Chiva' Cortés, justo cuando los médicos le habían recomendado disminuir de manera radical su carga laboral: "En un día visitaba tres ciudades, presentaba tres eventos y al otro día estaba listo a primera hora para presentar", revela Claudia Bernal.

Sin duda, la noticia de que la 'Chiva' estaba en manos de las Farc lo dejó en la lona. Ese mismo año, además, tuvo que salir del país por amenazas y se refugió en Miami.

Las cosas habían cambiado. No solo por su situación y algunos problemas de salud sino también porque la TV ya no era la misma. Poco a poco Pacheco se concentró en sí mismo, en sus reflexiones y decidió que había llegado el momento de encontrarse con sus silencios, con sus pensamientos y sin interrupciones de ningún tipo.

Sus apariciones, después de una temporada en el programa Día a día, de Caracol, se limitaron a infortunadas noticias de su estado de salud, pues sus pulmones, después de muchos años de cigarrillo ya no tenían la misma potencia. Y así va la historia del 'hombre orquesta', hoy refugiado en su casa, con sus animales, recorriendo con su mirada la pared en la que coleccionó las decenas de caricaturas que las más afamadas plumas le dedicaron.

Pacheco escogió su soledad y eso lo respetan sus amigos, pues saben que como cada una de sus locuras, sus decisiones siempre fueron motivadas por la razón y el corazón.

Después de su exilio, Pacheco regresó al país pero las cosas habían cambiado. Su última aparición en televisión fue en el programa Día a día, de Caracol.

RONALD MAYORGA
elenco

Publicación
elenco.com.co
Sección
Cultura y entretenimiento
Fecha de publicación
9 de agosto de 2010
Autor

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